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Para qué hacerlo sencillo si puedes disfrutar perdiéndote en los detalles

Carmen García Huerta

A la ilustradora madrileña Carmen García Huerta le encanta perderse en los detalles cuando dibuja. La primera idea que le viene a la cabeza cuando recibe un encargo de ilustración suele ser mucho más simple. Es después, ya con los lápices de colores en la mano, cuando el dibujo se va complicando. Tanto, que llega a ser obsesivo, según ella misma explica, y toca poner freno para no alargar en exceso el proceso. «Incluso cuando a veces me planteo hacer algo un poco más ligero, menos recargado, siempre, al final, me acabo perdiendo en los detalles. Siempre. Es mi ADN», explica.

Es como quien colorea mandalas, solo que ella ha hecho de esa obsesión su profesión y, en parte, su terapia. Verla colorear y dibujar transmite la misma sensación de calma y tranquilidad, de concentración, que ella parece sentir al trabajar, aunque no sea ese su objetivo. Porque el color es también un rasgo distintivo en sus trabajos y una vía para profundizar y realzar esos detalles que para los demás pueden pasar desapercibidos, pero no para ella.

Carmen García Huerta

El color

Su paleta, sin embargo, es casi siempre la misma, aunque su primera reacción es responder que no, que utiliza gamas de colores diferentes en cada ilustración. Le basta echar un vistazo general a sus trabajos para darse cuenta de que no es así. «En realidad, tengo una paleta muy concreta y variada. Siempre estoy en los rojos, los turquesas, el color mostaza, los negros». Así le nace, dice, aunque no sabe explicar por qué ni utiliza esa paleta para reforzar ningún mensaje o transmitir adrede ninguna sensación.

Carmen García Huerta

«Empecé con grafito, que eran todo grises y negros, que también me gustaba mucho (una fase, si quieres, más oscura), pero luego, al introducir los lápices de colores me lo fue pidiendo. Me gusta mucho el color, y además se retroalimenta, porque me piden color también para productos, un tipo de ilustración que requiere color, a su vez».

Los temas

Ese afán por los detalles más nimios le lleva a interesarse por temas como la naturaleza, siempre presente en todas sus ilustraciones, y recoger en sus dibujos los cambios por los que pasa una planta hasta marchitarse, «analizar cada toquecito incluso por demás, más allá de lo perceptible». También por la moda, que fue lo primero que dibujó antes de saber siquiera que iba a ser ilustradora profesional. Ese terreno, dice, le da mucho pie a recrearse en mil detalles, desde un pespunte hasta una arruga en la ropa.

«Los cuerpos también, sobre todo los rostros. Cuanta más información tengan, más me gusta recrearme. Yo, que empecé con Ilustrator y con algo mucho más vectorial, más sin contraste, absolutamente tintas planas. A veces tengo tentación de volver a él, pero es que me cuesta, ¿eh? Me simplificaría la vida mucho, pero es que me cuesta. Estoy atrapada un poco en la abundancia todo el rato», se ríe al reconocerlo.

Carmen García Huerta

Frente a un estilo mucho más amable, más elegante —que casa muy bien con el sector del lujo, uno de sus principales clientes—, sus retratos, sin embargo, rompen con todo y son casi perturbadores. Quizá porque, al contrario que en otros trabajos, la ilustradora madrileña se permite reflejar en ellos las imperfecciones.

«El retrato, por su naturaleza, es más descarnado —comenta—. No suele estar sujeto a un encargo comercial o publicitario; suele ser para prensa o directamente para individuos que me lo encargan. Ahí me puedo permitir ser más directa».

Carmen García Huerta

«Aparte de que sugiere distintas cosas un rostro que un paisaje, o una prenda de ropa, o una planta o un producto —continúa explicando—. Es algo mucho más directo. Es como si entraras en otra dimensión al hacer un retrato. No tiene absolutamente nada que ver. Y ahora, según voy hablando de ello, me doy cuenta de que hace tiempo que no hago retrato, y me gustaría volver. Últimamente estoy muy volcada en encargos profesionales y comerciales. Y es verdad que, queriendo y no queriendo, te vuelves más amable cuando es por encargo».

Papel y lápices de colores

Para la ilustradora madrileña, la tecnología es solo algo auxiliar. Lo suyo es pintar a mano, sin más herramientas que un papel y unos lápices de colores. Aunque no siempre fue así. Sus primeros años de carrera (estudió Publicidad) todo lo hacía con Ilustrator. Casi a modo de terapia y como un hobbie, un poco también por desintoxicarse de tanto ordenador y pantalla, empezó a pintar en sus ratos libres como lo hacía cuando era niña, con lápices de colores.

Carmen García Huerta

Ahora sus modelos eran las plantas de su casa y cuanto tuviera a su alrededor. Pero pronto le cogió el gusto y, tras un periodo de incubación, como ella misma reconoce, lo fue incorporando de manera natural y muy progresiva a sus trabajos de ilustración. Porque para entonces ya tenía muy claro que su carrera profesional estaría orientada en ese terreno.

«Ahora lo que hago es, no compaginar, pero sí me sirvo de la tecnología para luego escanear y retocar y hacer los montajes que te permiten hacer una publi o carteles un poquito más complejos».

Trabajar por encargo

Lo que para algunos ilustradores y creativos es algo que no hay más remedio que hacer para poder ganarse la vida, para Carmen García Huerta trabajar por encargo es un placer.

«En los últimos años he estado volcada en el trabajo profesional. Ahora no tengo una cara B en la que esté desarrollando una posición más personal. Yo me siento muy cómoda, pero ahora mismo soy una artista comercial. Y encantada, ¿eh?, porque a mí me encanta trabajar por encargo, lo encuentro muy motivador».

Carmen García Huerta

Con una carrera ya extensa a sus espaldas y gran reconocimiento profesional —Taschen la incluyó en su lista de los 100 mejores ilustradores internacionales en 2014 y 2019—, la madrileña ha conseguido una posición en la que los clientes suelen darle libertad absoluta para sus encargos. Y eso hace que, en su caso, las fronteras entre el trabajo artístico —libre y personal— y el profesional se diluyan.

«Hay veces que te dan tanta libertad creativa que puedes hacer lo que quieras. Hay clientes que me dicen “siéntete libre, juega; confiamos en tu intuición, haz lo que quieras”. Por eso también estoy muy satisfecha, porque he tenido suerte en los últimos años de tener encargos que me dan libertad».

Así trabaja

Su proceso creativo, por tanto, también está adaptado a esta manera de trabajar comercialmente. Aunque ella se lanzaría a dibujar directamente, empieza haciendo un boceto a línea porque es lo que sus clientes le piden presentar primero. «Yo busco ideas, me hago un poquito de brainstorming yo sola con imágenes, con referencias, y de ahí hago un dibujo a línea con los colores ya un poquito trazados. Y eso es lo que presento. A partir de ahí, llegan las modificaciones; o no, porque me dicen que adelante».

Cuando su idea tiene muchos elementos, algo que es muy habitual en su estilo, suele dibujarlos por separado, para después escanearlos y montarlos, jugando así con la composición y los formatos hasta dar con lo que busca.

Carmen García Huerta

Esa idea original, por tanto, se va enriqueciendo —más que modificando— en el proceso, a medida que le va apeteciendo añadir cosas. «Me gustaría poder hacer un grafismo muy sencillo y muy minimal, pero luego es un proceso que es muy gustoso, porque es como cuando era pequeña, que empezaba a dibujar algo y le iba añadiendo cositas —reconoce—. Se te ocurre hacer tal cosa, y te das rienda suelta. A veces te cortas, porque es necesario, pero para mí es mucho disfrute. Lo que yo me imagino suele ser más sencillo, y luego se me va complicando. Es como ir por el bosque recogiendo frutitas».

Pero no todo es añadir, también hay mucha labor de quita, «porque ahora le doy más importancia a la composición —aclara—. Me gusta también dejar muchos blancos. Así que también es una cuestión de poner y quitar, pero el proceso es muy divertido. Y es frustrante porque nunca coincide con lo que tú has imaginado. No sé por qué pasa. Pero hay que aprender a disfrutar de eso, del escalón entre lo que piensas y lo que sale».

Inspiración

Mirar lo que hacen otros creadores le sirve a Carmen García Huerta de inspiración. Pintura clásica, ilustración; una visita a un museo… todo puede encender la chispa de la creatividad de esta ilustradora madrileña.

«Últimamente estoy muy atrapada por la ilustración de otras décadas. Ahora mismo estoy muy metida en la ilustración de los años 70, que es un poco mastodóntica y lisérgica. Me encanta. Desde Milton Glaser a Richard Lindner, por ejemplo. Hay muchísima gente que me gusta mucho».

«Estoy dejando un poquito de lado ahora (sin perderlo) el mundo botánico y natural y estoy un poco más centrada en la figuración lisérgica», concluye.

Carmen García Huerta

El carnaval según Carmen García Huerga

Precisamente ahí, en la ilustración de los años 20 y 70 del siglo pasado, es donde ha encontrado la inspiración para hacer el cartel del Carnaval de Madrid encargado por el Ayuntamiento de la capital. Y es también, según afirma, un ejemplo de esos trabajos comerciales en los que se le da total libertad para crear.

«Tuvimos una pequeña reunión simplemente para delimitar. Me dejaron claro, por ejemplo, que no querían que tuviera connotación de carnaval brasileño o de Tenerife, o sea, con mucha pluma y muy tropical, porque aquí tampoco acompaña el tiempo. Así que tiramos por algo más clásico, más europeo».

La propuesta de García Huerta estaba inspirada en los bailes de máscaras de estilo art déco y les gustó. Empezó a dibujar los personajes por separado, eligió la paleta de color para cada uno de ellos y luego los montó digitalmente para obtener la composición final.

Carmen García Huerta

«Me encantan este tipo de encargos, son mis favoritos. Institucional y cultural es lo que más me gusta hacer. Y, además, es lo que más respuesta tiene. Cuando haces algo para la gente, la gente te lo devuelve con mucha generosidad. La gente lo hace suyo», comenta ante los muchos comentarios positivos que está recibiendo en su perfil de Instagram.

«Y es bonito que algo cultural se vuelva tangible: una festividad, un festival de cine… Es muy bonito. Te sumerges en el encargo de otra manera. Yo es lo que más disfruto, cosas del Ayuntamiento, de festivales de cine y teatro… Es lo más gratificante».

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