El verano tiene la curiosa capacidad de estirar el tiempo. Aunque, en realidad, no tiene más horas que el invierno. Lo que cambia es nuestra forma de vivirlas. El psicólogo alemán Marc Wittmann lleva años tratando de responder por qué hay épocas que, al recordarlas, parecen haber durado más que otras. Su conclusión hasta la fecha es sencilla: el tiempo se expande cuando rompemos la rutina