Laura llevaba años intentando convertirse en una versión mejorada de Laura, una empresa que, a juzgar por la cantidad de libros que había comprado para tal efecto, debía de ser considerablemente más complicada que convertirse en ingeniera aeronáutica. Había aprendido que debía madrugar, meditar, escribir sus objetivos, abrazar la incomodidad, ordenar la casa, enfrentarse a sus miedos, dormir ocho horas, escuchar a su cuerpo, desconfiar