En uno de sus bordados aparece la fachada de un restaurante japonés. Tiene carteles diminutos, faroles, cables y una puerta que parece a punto de abrirse. No es una escena ideada en la mente de Yumi, sino que la artista estuvo allí. Sus piezas funcionan así: pequeñas reconstrucciones textiles de lugares que ha pisado. Calles y escenas de Tokio convertidas en hilo. Aunque, curiosamente, su