¿Te imaginas una agencia de viajes que propone plantar palmeras para impedir el acceso a calas saturadas? ¿Una excursión que invita a adoptar especies invasoras llegadas en cruceros? ¿Un paquete turístico para conseguir que una planta marina obtenga personalidad jurídica y otro cuyo objetivo es comprar edificios frente al mar para demolerlos? Nada de lo de arriba forma parte de una campaña de Greenpeace ni