El paisaje de la vida cotidiana se va formando a base de juntar parcelas. El paisanaje de la oficina, el bar de toda la vida, la liga de fútbol senior, los padres del colegio, el gimnasio, las barbacoas… Y también hay una parcela, vallada, donde el único motivo para juntarse es el pis y la caca de los perros. Lo llaman pipicán para darle un aire