Pongamos un poco de gouache sobre una hoja de papel. Coloquemos encima otra hoja. Presionemos. Y, antes de levantarla, intentemos no pensar demasiado en lo que queremos que aparezca. Ahora separamos los dos papeles y comprobamos el resultado, que puede ir desde un bosque difuminado, a un fondo marino, una roca o algo parecido a una superficie lunar. O absolutamente nada que sepamos nombrar. Óscar