Parece que la máxima de “no eres ciudad si no tienes un puente firmado por Calatrava” ha saltado el charco con fuerza. Después de los 750 millones que la Comunidad Valenciana se gastó en obras del arquitecto, el grifo de la crisis hizo que el profeta en su tierra echara el cierre a su sede valenciana a principios de febrero, para seguir con el negocio en otros lares donde también surge el dinero del suelo como petróleo. Y donde quizá no se conozca tanto su obra.
La ciudad texana de Dallas encargó en 2005 al arquitecto valenciano que diseñara tres puentes “de firma” para que sirvieran de gancho para captar un mayor turismo internacional; y el primero de ellos acaba de levantar sus cables. Ha sido bautizado con el nombre de Puente de Margaret Hunt Hill y quiere convertirse un componente importante de los esfuerzos de revitalización urbana de la ciudad, mejorando el paisaje que rodea el río Trinity.
Además de servir como un nuevo icono para la línea del horizonte de Dallas, que es básicamente lo que se busca con el sello Calatrava, el Puente Margaret Hunt Hill también actuará como una puerta de entrada figurada en la ciudad. Se espera que alrededor de 14.000 vehículos al día pasen bajo el enorme arco blanco brillante que firma la obra.
Se trata un puente de 365 metros de longitud que consta de seis carriles para el tráfico de vehículos, cuyos cables están conectados a un arco transversal central de 120 metros de altura que sostiene la estructura. El coste total estimado para el puente ha sido de 115 millones de dólares americanos, a costearse con fondos procedentes de los ciudadanos de la localidad, el Condado de Dallas y organismos federales y estatales. Todo muy “Calatrava”.
Tanto, que tirando de hemeroteca arquitectónica se puede descubrir sin mucho esfuerzo que el nuevo puente Margaret Hunt Hill es clavadito a otro puente Calatrava que está en Italia, lo que refuerza, por no confirmar, que el arquitecto valenciano tiene la costumbre de autocopiarse en todos los sentidos; y no sólo en el estético.
La obra en cuestión es un puente que se construyó en 2007 en Reggio Emilia, Italia; más concretamente tres puentes en uno que forman parte de un proyecto arquitectónico que incluye la nueva estación de ferrocarril de la línea de alta velocidad Roma-Milán y que, también, dan la bienvenida en la entrada a la ciudad.
El conjunto vial está compuesto por El Ponte di Scavalcamento dell’Autostrada A1, un puente atirantado con un arco que se desarrolla siguiendo su eje longitudinal y cuya altura máxima es de 46 metros; y dos puentes gemelos, el Ponte sulla Rotatoria su Via Filangeri y el Ponte sulla Rotatoria sullo Svincolo Autostrada A1, que también son puentes atirantados, pero esta vez con un arco central de 69 metros de altura que se desarrolla siguiendo su eje transversal, de idéntica forma y aspecto en como lo hace el nuevo puente de Dallas.
Sin embargo, y aunque la copia es evidente, a lo mejor hay que dar algo de crédito a Santiago Calatrava. Así que asumiremos que hizo el puente como un gesto de modestia, pues él sabe en lo profundo que sus obras no son tan valiosas para las ciudades como los gestores municipales quieren creer. Y por lo tanto, él simplemente se está burlando de sí mismo y no de todos los demás.
Por cierto, este será el segundo puente que tiene preparado para Dallas. Quizá también les suene.
En este segundo caso parece que en Dallas ya se han dado cuenta del truco, así que en abril de 2011 el Consejo Municipal de la ciudad aprobó dar el arquitecto español Santiago Calatrava otros 10,7 millones más, pero para rediseñar las partes de su segundo puente de «firma» que cruzará el río y así reducir los costes de 178 millones de dólares del proyecto final, para configurar un diseño «más frugal».
«Vamos a ser inteligentes con nuestro dinero», dijo la concejal del Distrito Angela Hunt a la CBS en aquella ocasión. “Ya tenemos un puente de Calatrava; y parece que uno debería ser suficiente para que vayamos hacia delante con un puente más simple».
Fuentes: Trinity Bridges, Evolo, NBC, CBS News, Reggio Emilia e Calatrava