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El purismo español: una rémora para difundir ‘El Quijote’

Pocos hablarán de Cervantes y su obra pasada la conmemoración del IV centenario de la muerte. La misma celebración es una metáfora agria sobre la actualidad del autor madrileño. Reino Unido celebra la muerte de Shakespeare como fiesta; España, la de Cervantes como obligación.

Realmente, hay homenajes al dramaturgo inglés cada año: menciones en los medios y adaptaciones de su obra en el cine y la televisión. Por contra, en el audiovisual español son raras las referencias a Cervantes y El Quijote, y pocas las adaptaciones.

Menciones

En la televisión de habla inglesa hay referencias a Shakespeare y su obra en series policiacas, de médicos, dramáticas… Incluso en el culebrón Empire se menciona —explícitamente la obra del bardo y se usa como esquema dramático. La serie comienza siendo El rey Lear y continúa a mitad de la segunda temporada como Ricardo II. Lucious Lyon se considera el rey en el capítulo Una rosa por cualquier otro nombre, título sacado de Romeo y Julieta. Lucious lo explica para el público que desconoce a Ricardo II. Así se transmite la cultura anglonorteamericana: se instruye deleitando.

¿Y las menciones a Cervantes en las series españolas? El Ministerio del Tiempo es una excepción. Puede que en el episodio sobre Cervantes haya mayor número de referencias al autor que en todo el audiovisual español de la última década. Un episodio emotivo que muestra cómo la desmitificación y el entretenimiento se convierten en pedagogía. Muchos espectadores repasaron la vida y obra del madrileño gracias a este guion. (Como anteriormente la vida y obras de Lope de Vega o Picasso y Dalí).

Al margen de El Ministerio del tiempo, uno recuerda más menciones al Quijote y a Cervantes en la ficción norteamericana que en la nacional. Un ejemplo reciente: en la serie The Newsroom de Aaron Sorkin, don Quijote es el héroe a imitar. El periodista es el Quijote frente al tipo poderoso que maneja el mundo en la sombra con llamadas de teléfono.

Adaptaciones

William Shakespeare tiene 1.150 créditos como autor o inspirador en IMDB. (Internet Movie Database: Base de datos de películas en internet). Cervantes, por contra, 115 créditos.

Es cierto que Shakespeare fue más prolífico, pero nueve de las adaptaciones cinematográficas sobre la obra del español son de Las novelas ejemplares. Las otras, sobre don Quijote o sus personajes, en muchos casos, fieles al texto cervantino. Una fidelidad nociva para la difusión del Quijote.

Además de fieles adaptaciones, los créditos de Shakespeare incluyen dramas como My Own Private Idaho (Enrique III y Enrique IV); musicales como West Side Story (Romeo y Julieta); cine de animación como El Rey León (Hamlet) y películas de ciencia ficción como Planeta prohibido (La tempestad).

Al cine inglés y el norteamericano le gusta colocar a Shakespeare en distintas épocas y ambientes. Por contra, el cine español ha mostrado excesivo respeto a la letra del Quijote; tanto como el mundo académico e intelectual hasta hace poco.

Don Quijote de la Mancha - Serie de animación
Don Quijote de la Mancha (1979-1981) Ambicioso intento de RTVE por acercar El Quijote a los niños de su tiempo. Un proyecto hoy inviable por su apego al texto original.

La reverencia al texto original es una rémora para difundir El Quijote

En el mundo de las letras, las adaptaciones a un lenguaje contemporáneo del Quijote levantan ampollas a los puristas. Ya sea la de Andrés Trapiello (2015) como la de Pérez Reverte (2016) para alumnos de secundaria. La oposición recuerda a quienes condenaron las traducciones de la Biblia del latín a las lenguas de los pueblos. A las élites culturales, religiosas y económicas les conviene poner trabas al pueblo para que acceda a la cultura. (William Tyndale, el primer traductor de la Biblia del latín al inglés, fue quemado vivo).

Trapiello considera:

«Es absurdo que nosotros no pudiéramos hacer lo que todos los lectores del mundo: que leen en sus lenguas respectivas, cómodamente […]. La gente que traduce El Quijote al alemán no lo traduce a un alemán del siglo XVI, lo traduce a un alemán del siglo XXI».

Las traducciones de Shakespeare son culpables de que pensemos que el autor utiliza un lenguaje moderno. Pero Shakespeare también es adaptado al inglés contemporáneo en textos y representaciones.

Oxford marca pautas en Re-editing Shakespeare for the Modern Reader (Reeditar Shakespeare para lectores modernos).

Y el lingüista James McWhorter de la Universidad de Columbia actualizaría a Shakespeare por completo:

«El inglés del siglo XVI no es fácil para el público».

Pero es extraño que el cine y la televisión españoles, lejos de la intelectualidad, se haya acercado con miedo al Quijote. Cada adaptación del Quijote, incluso las destinadas a los niños, se mueve con cadenas.

Adaptar una obra al cine o la televisión no es colocar una cámara frente a las palabras. Y menos frente al Quijote, bello, inteligente, pero carente de estructura cinematográfica. Una adaptación del Quijote debería partir del personaje más que de las idas y venidas de Alonso Quijano.

Faltan referencias, por supuesto, y falta valentía para propuestas arriesgadas aunque suenen absurdas. Un don Quijote contra los vampiros o los zombies podría interesar a un público moderno. Quizá un Quijote que a fuerza de ver películas de Clint Eastwood y Charles Bronson se vea como héroe del barrio. Unos Rinconete y Cortadillo como nuevos diputados de un monipodio vendido a las grandes empresas. Por esta falta de Cervantes y Quijote ojalá cristalice el Quijote detective de Anaïs Schaaff, Pablo Olivares y Javier Olivares (el equipo de El Ministerio de el Tiempo).

Si El Quijote fuera una obra inglesa, BBC hubiera sacado una decena de versiones, desde canónicas a irreverentes. La reverencia, el purismo mata el arte; paraliza la difusión del legado cultural y nos empobrece.

Imagen principal: El Ministerio del Tiempo. La patrulla del tiempo muestra a Cervantes la importancia del Quijote.

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