Icono del sitio Yorokobu

El decoro en tiempos del e-mail

decoro e-mail

Basado en hechos reales.

Hace unos meses recibí un correo que arrancaba así:

«Buenos días, espero que estés teniendo una feliz y cálida mañana de otoño».

Con ese inicio, uno piensa: nada malo puede venir después, ¿verdad? ¿O puede que sí? Spoiler: sí podía. Y el segundo pensamiento es: ¿qué le pasa a esta persona?

Por muy negativo que fuera el tema a tratar, la entrada me descolocó. Y me hizo reflexionar: ¿somos conscientes del impacto que tienen nuestras palabras en un simple e-mail?

En el mundo de las empresas, el correo electrónico suele ser el canal principal de comunicación. Y, sin embargo, muchas veces olvidamos que detrás de cada mensaje hay una persona (de esas de carne y hueso con deadlines y mil cosas más en la cabeza).

Los clásicos del correo exprés

Con las prisas, vemos clásicos como:

. e-mails sin un «hola», «buenos días» o «buenas tardes»
. e-mails sin un «gracias», ese gran ausente
. e-mails sin despedida, ¿dónde quedaron las buenas maneras?
. e-mails que nunca se contestan, ¡ese agujero negro!
. e-mails en MAYÚSCULAS, porque sí, ¡ES POSIBLE GRITAR EN SILENCIO!

¿Te suena? Seguro que sí.

decoro e-mail

Responsabilidad afectiva digital

Cada correo es una oportunidad para cuidar la relación con quien está al otro lado. Responsabilidad afectiva no es solo para parejas; también aplica a cómo nos comunicamos en el trabajo.

Hasta Microsoft se ha puesto romántico: ahora podemos enviar corazones, risas y pulgares arriba para contestar los e-mails. Y ¿por qué no? ¡Hasta puedes enviar GIFs! (Porque nada dice mejor «lo siento por el retraso» como un gatito bailando).

¿Por qué importa?

¿Cuántos correos enviamos al día? ¿A cuántas personas? ¿Cuántos recibimos? ¿De cuántas personas?

Un saludo, un «gracias» o un tono amable pueden cambiar la percepción y mejorar la colaboración. Porque sí: la forma también comunica. Y cuidar cómo lo hacemos es parte de nuestra cultura y de nuestra responsabilidad afectiva.

Tip final: Antes de darle a Enviar, revisa tu correo. No hace falta ser Neruda, simplemente pensar en quién y cómo recibirá tu mensaje.

Salir de la versión móvil