Nunca habíamos capturado tantas imágenes como ahora. Retratamos cafés con decorativas espumas; inmortalizamos cada instante de los conciertos a los que asistimos, de nuestras vacaciones, de los atardeceres; creamos verdaderos books de nuestras mascotas… Y, sin embargo, cada vez dedicamos menos tiempos para mirarlas.
Y hablamos de imágenes y no de fotografías de manera intencionada porque como explica Eduardo López, director de Imaging y Recording Media de FUJIFILM: «La fotografía es papel. El resto es imagen».
Más que una provocación nostálgica, la idea funciona casi como una declaración de intenciones para su compañía así como FUJIKINA Madrid 2026, el festival europeo de fotografía de Fujifilm, que convertirá el Colegio Oficial de Arquitectos de la capital (COAM) en un gran punto de encuentro para quienes siguen entendiendo la fotografía como algo más que contenido fugaz.

Durante los días 23 y 24 de mayo, el espacio reunirá a fotógrafos, creadores, estudiantes, aficionados y curiosos visuales en torno a un programa que mezcla charlas, talleres, recorridos fotográficos, demostraciones en directo y experiencias prácticas. Pero lo interesante es que FUJIKINA no se plantea solo como un escaparate tecnológico o un evento para especialistas. La propuesta va más allá: recuperar la fotografía como experiencia física, compartida y tangible. Como algo que se conversa. Que se imprime. Y, sobre todo, se mira.

Volver a mirar despacio
La sensación de saturación visual no es nueva, pero sí cada vez más intensa. Consumimos imágenes a una velocidad incompatible con cualquier tipo de contemplación. Nuestro cerebro apenas alcanza a procesar una fotografía antes de que el dedo vuelva a deslizarse sobre la pantalla y la sustituya por otra.
FUJIKINA pretende ir en la dirección contraria. En vez de plantear la fotografía como una sucesión infinita de estímulos, el festival propone detenerse en el proceso: escuchar cómo trabaja un autor, descubrir qué hay detrás de una imagen, salir a caminar por Madrid, cámara en mano, o asistir en directo al desarrollo completo de una sesión fotográfica profesional.
La idea de «vivir la fotografía desde dentro», como la definen desde Fujifilm, atraviesa toda la programación.
Entre los nombres del programa destaca el de Alberto García-Alix, una de las figuras esenciales de la fotografía española contemporánea. El fotógrafo leonés presentará La ausencia como estímulo, una propuesta concebida como conferencia visual en la que reflexiona sobre cómo la ausencia atraviesa y alimenta su obra.

La sesión combinará texto e imagen a través de 68 fotografías —muchas de ellas inéditas y realizadas durante los últimos quince años— en un recorrido donde memoria, pérdida, identidad y experiencia vital dialogan con esa mirada cruda y profundamente autobiográfica que ha definido el trabajo de García-Alix durante décadas.
También habrá keynotes dedicadas a narrativa visual, fotografía documental, composición, viajes o creación de contenido, y workshops más técnicos y creativos dirigidos por fotógrafos como Estela de Castro, Eduardo Nave, Rafael Trapiello o Angélica Dass.

A través de los photo walks, FUJIKINA propone una manera diferente de recorrer la ciudad. Una que obliga a reducir la velocidad, a prestar atención a detalles que normalmente pasan desapercibidos y a mirar las calles como si fueran escenarios llenos de pequeñas narraciones potenciales. Los recorridos por la capital estarán guiados por fotógrafos como Joan Vendrell, Gabriela Chinea, Rodrigo Roher, Natalia Garcés o Nacho Izquierdo, y funcionarán tanto como práctica fotográfica como experiencia colectiva.

También habrá espacios Touch & Try, donde probar cámaras y equipos de Fujifilm, préstamo de material y servicio gratuito de revisión y limpieza para usuarios de la marca.
Antesala en forma de exposición
Reducir FUJIKINA a una suma de actividades sería quedarse corto. Y, de hecho, en realidad, el festival ya ha comenzado. Porque desde el 30 de abril y hasta el 24 de mayo, el COAM acoge dos exposiciones que funcionan como prólogo de FUJIKINA y que convierten el edificio en una especie de territorio fotográfico expandido.
Por un lado está Lo que nace, de Matías Costa, integrada en la sección oficial de PHotoESPAÑA. La muestra recorre distintas etapas del trabajo del fotógrafo argentino-español y plantea un viaje que va desde sus primeras imágenes vinculadas al documentalismo poético hasta una mirada mucho más introspectiva, donde aparecen el archivo, la escritura y la memoria personal.

La exposición reúne 59 fotografías y 22 páginas de cuadernos, y tiene algo especialmente significativo dentro de este contexto: obliga a mirar la fotografía como un objeto físico y narrativo. No como una imagen aislada que aparece y desaparece en una pantalla, sino como parte de un recorrido, una secuencia y una construcción de sentido.
Junto a ella, una exposición colectiva vinculada a FUJIKINA reúne trabajos de Samuel Aranda, Estela de Castro, Toni Amengual, Álvaro Sanz y Nerea Garro.

Las imágenes dialogan alrededor de temas que acompañan a la fotografía prácticamente desde su nacimiento: la identidad, el territorio, el retrato, la familia, el poder o la vida cotidiana. Y lo hacen además desde lenguajes visuales muy distintos, mostrando cómo la fotografía contemporánea sigue siendo un espacio abierto y profundamente híbrido.

No es casual que todas las obras hayan sido impresas en papel fotográfico. En tiempos de hiperabundancia visual, imprimir una imagen casi se ha convertido en una forma de resistencia.
Una fiesta de la fotografía
FUJIKINA lleva años celebrándose en ciudades como Tokio, Nueva York y en distintas capitales europeas, pero su llegada a Madrid parece especialmente coherente en una ciudad que en primavera vive prácticamente tomada por la fotografía de la mano de PHotoESPAÑA.
Y quizá la mejor definición del evento sea precisamente esa que apuntaba Eduardo López: una gran fiesta de la fotografía. No entendida como celebración superficial, sino como un espacio donde conviven autores consolidados, estudiantes, marcas, laboratorios de impresión, escuelas, aficionados y personas que simplemente sienten curiosidad por la imagen contemporánea.
Una cita, en definitiva, para recordar que entre producir imágenes y hacer fotografía todavía existe una diferencia importante.
Consulta aquí el programa completo de FUJIKINA Madrid 2026 e inscríbete