El mundo está lleno de buenas ideas que no encuentran a quienes realmente pueden beneficiarse de ellas. Si lo trasladamos a la planificación de ciudades, esa desconexión se acentúa cuando pasa por el filtro de la burocracia y lentitud de las instituciones públicas. CityMart, una startup de Barcelona y Copenhague (en beta), cree haber dado con una solución para acercar estas dos partes y acelerar así la innovación en la gestión de ciudades.
“Queremos cambiar cómo funcionan las ciudades. Nuestra perspectiva es que existen toda una serie de ideas e iniciativas capaces de gastar menos dinero y hacer las cosas igual de bien. El esfuerzo de CityMart está orientado a mejorar la efectividad del gasto público y conectar los verdaderos innovadores con las alcaldías”, explica Sascha Haselmayer, cofundador de la iniciativa.
En una época marcada por la reducción de presupuestos municipales, este arquitecto de formación está convencido de que las alcaldías no deben renunciar a ninguno de los servicios que ofrecen.
Actualmente solo las grandes empresas con oficinas en todo el mundo y músculo comercial han conseguido implementar ideas urbanas a gran escala, como es el caso del alquiler compartido de bicis «subvencionado por publicidad mediante empresas como Clear Channel» mientras que “no existen casos de éxito de startups que lo hayan conseguido».
Una pequeña empresa de Berlín, que ha desarrollado un software de bajo coste para gestionar mejor la sanidad, por ejemplo, lo tiene mucho más difícil a la hora de llegar a quien tiene que llegar. Especialmente si su producto es perfecto para ciudades en África o Asia.
A través de CityMart, Haselmayer espera que una empresa de ese tipo encuentre la forma de conectar directamente con los responsables de las ciudades que utilizan esta plataforma.
En la versión actual de la plataforma previo registro gratuito se tiene acceso a una sección llamada showcase donde hay más de 469 proyectos subidos. Algunos son empresas como Urban Farmers, especializada en huertos urbanos, o Whai Whai, una compañía que crea tours urbanos que incorporan juegos en los móviles, o un limipador de calles eléctrico fabricado por Tennant Company.
Otras son ideas sencillas como diseñar papeleras adaptadas a ciclistas, una idea para ayudar a rentabilizar los enormes estadios construidos para el mundial de Sudáfrica o una propuesta para acercar el software abierto a los niños. «Esta parte es gratuita. Cobraremos para los miembros que necesiten acceso a los extras que ofrecerá la plataforma en un futuro».
Haselmayer cuenta además con algunos casos de éxito que están utilizando la plataforma para expandir su alcance a otras ciudades. En Estocolmo, el gobierno local ha implantado un sistema de navegación para invidentes que les permite moverse mejor por la ciudad. La tecnología actúa como una especie de GPS para ciegos con información detallada sobre cada punto de la ciudad que se actualiza en tiempo real. Tener acceso a estos navegadores les permite tener mucha más autonomía.
Astando, la compañía detrás de este iniciativa, está utilizando la plataforma para llegar a ayuntamientos en todo el mundo. “Imagínate lo que pueden conseguir si esto se extiende. En Estocolmo cuesta 360.000 euros al año pero se estima que genera 17 millones de euros al año en la economía. Permite que personas invidentes encuentren trabajo y les da más libertad”, explica el fundador de CityMart.
“Estocolmo es pequeño pero estamos trabajando para extenderlo. En Barcelona hay más de 40.000 personas que podrían acceder a ello. En Nueva York, 383.000. En Tokio, 630.000”.
Además de CityMart, Haselmayer, junto con Jakob Rasmussen, es responsable de Living Labs Global (unos premios globales donde las ciudades participantes presentan sus problemas). Los interesados ofrecen sus soluciones y el ganador recibe la oportunidad de implementar pruebas piloto en las ciudades que se han presentado. “Hay 23 ayuntamientos que lo utilizan ahora mismo. La fecha de cierre para participar es el 17 de febrero”.
“Es la mejor forma para animar a algunas ciudades a probar cosas nuevas a pequeña escala. La clave está en prototipar todo. Los ayuntamientos pueden dar su opinión de forma anónima y eso ayuda a recibir información honesta a los creadores de iniciativas”.
En un mundo cada vez más desintermediado las ciudades necesitan más soluciones y implementarlas más rápido. Algunas ideas vendrán de grandes empresas, pero sobre todo de los innovadores que se pueden encontrar tanto en Bangalore como en Barcelona. Ha llegado la hora de aprovecharlo mejor.
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