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Le Corbusier está jugando al juego de las sillas

Jorge Arevalo

Decir Frank Gehry es pensar directamente en el Museo Guggenheim de Bilbao o en la Casa Danzante de Praga. Y no hay manera de desligar a Frank Lloyd Wright de su Casa de la Cascada. Ambos, al igual que otros grandes arquitectos, son famosos por sus edificios, pero ¿cuántas personas saben que diseñaron también sillas?

Precisamente ahí ha querido poner el foco el ilustrador Jorge Arévalo. «Los arquitectos no habitan sus grandes obras, pero sí se sientan en sus sillas. Las sillas daban mucho más juego, me permiten ser más irónico. Tiene que haber una relación lúdica con el espectador, no era cuestión de ilustrar un tratado de arquitectura», explica.

Jorge Arevalo

El resultado es la muestra Sillas y arquitectos, compuesta por 25 retratos de grandes maestros de la arquitectura del siglo XX, como Le Corbusier, Walter Gropius, Oscar Niemeyer, los propios Gehry y F. L. Wrigh o Xavier Pouchard, entre otros, que podrá visitarse en La Fiambrera hasta el próximo 15 de noviembre y que forma parte de la programación de la XXIII Semana Internacional de la Arquitectura organizada por el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM).

Jorge Arevalo

Jorge Arevalo

Para este ilustrador madrileño, esta exposición surgió de una manera casi inevitable. «La arquitectura y el diseño, sobre todo del Mid Century, está muy presente en el estilo de mis ilustraciones. Ilustrar a los arquitectos y sus sillas ha sido casi un acto de fetichismo. Aquí el objeto se convierte en protagonista y el personaje, en actor secundario».

Jorge Arevalo

Con su estilo minimalista, de líneas rectas y colores planos, Jorge Arévalo fue imaginando a cada arquitecto interactuando de manera lúdica con su diseño. «Me gustaba la idea de que esos arquitectos, a veces tan idealizados, interaccionaran con las sillas de manera casi infantil, representando una forma de humanizar esa relación del creativo con su obra». Así, este experimento, como él lo denomina, comenzó con un proceso de documentación donde el primer paso fue elegir el objeto, «aquí convertido en evidente objeto de deseo».

Jorge Arevalo

Jorge Arevalo

Después tocó profundizar en el autor de cada una de esas icónicas sillas, su origen y su relación con la pieza. «Investigar sobre algunos personajes me ha descubierto historias increíbles que a veces han agrandado el mito y otras lo han humanizado». A la hora de elegir a sus dúos protagonistas, el peso se desplazaba, dependiendo del personaje, unas veces hacia el autor y otras, hacia el diseño. «Alguien como Le Corbusier no puede estar por detrás de su LC2, pero la mayoría de las piezas precedían al diseñador. Cuántas sillas míticas están en nuestro imaginario sin saber la historia que hay detrás. La silla Tolix de Pouchard habita en silencio en muchos bares y no le damos la importancia y transcendencia adecuadas».

Jorge Arevalo

Con toda la información reunida, el proceso de creación de Arévalo empezaba dibujando la silla. Después, visionaba cómo interactuaría el personaje con ella, para acabar trabajando al final la expresión.

Jorge Arevalo

De todas las sillas elegidas, la que más le costó representar fue la Barcelona, de Mies van der Rohe y Lilly Reig. «En un principio solo dibujé a Mies, serio y grandioso, fumando un puro frente a su obra. Pero ¿y Lilly? Así que tuve que rehacer la ilustración y aquella solemnidad se convirtió en pura fiesta. Creo que la ironía está muy ligada a toda la serie».

Jorge Arevalo

¿Y cuál es su favorita?, le preguntamos. «La BKF [de Antonio Bonet, Juan Kurchan y Jorge Ferrari Hardoy]. Son tres palos y un trozo de piel, pero es todo belleza. La imagino frente a una ventana de la Casa Malaparte».

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