Categorías
Creatividad Digital

La rana que quería cruzar la Quinta Avenida para llegar al Smithsonian…

…y no lo consiguió. El destino es muy perro. Sobre todo si eres una rana y, un buen día, te da por cruzar una calle neoyorquina repleta de tráfico. El creativo Tyler DeAngelo pensó que sería divertido que la rana (de mentira) reviviese viejas aventuras en la máquina de arcade (la de verdad) pero con la peculiaridad de que la calle fuese la Quinta Avenida de Nueva York y el movimiento de los coches fuese en tiempo real.

A nuestros hijos les parecerá un poco idiota pensar que pasábamos las tardes intentando que un anfibio cruzase la carretera cuando lo realmente divertido es ver cómo la atropellan una y otra vez. Era así y de eso hace 30 años. Ahora, Tyler DeAngelo ha revisado el juego y le ha puesto coches de verdad.

Para ello, el creador ha colocado una cámara que filma la concurrida calle neoyorquina desde las alturas, capta el movimiento que trazan los vehículos que pasan por allí y los traslada a un ordenador, convirtiéndolos en los movimientos de los automóviles y camiones de esta remozada versión de Frogger.

DeAngelo ha renovado el interior de una auténtica máquina de Frogger de hace treinta años y le ha introducido un ordenador que ejecuta el juego. DeAngelo, que narra todo el proceso de creación de Fifth Ave. Frogger en este blog, se había propuesto llevar a la vieja rana al Smithsonian, el museo de arte americano de Washington, donde hay programada una exposición denominada The Art of Video Games, una muestra de la evolución de la creatividad en esta forma de ocio.

No ha habido final feliz ya que, esta misma tarde, el Smithsonian, ante la avalancha de peticiones reclamando la presencia del juego en la muestra, ha confirmado que el programa estaba cerrado y que no hay posibilidad de que el anfibio entre en el museo sin pagar entrada. La máquina, por lo tanto, podrá ser disfrutada únicamente en plena calle neoyorquina, donde puede ser utilizada ahora mismo.

Por David García

David García es periodista y dedica su tiempo a escribir cosas, contar cosas y pensar en cosas para todos los proyectos de Brands and Roses (empresa de contenidos que edita Yorokobu y mil proyectos más).

Es redactor jefe en la revista de interiorismo C-Top que Brands and Roses hace para Cosentino, escribe en Yorokobu, Ling, trabajó en un videoclub en los 90, que es una cosa que curte mucho, y suele echar de menos el mar en las tardes de invierno.

También contó cosas en Antes de que Sea Tarde (Cadena SER); enseñó a las familias la única fe verdadera que existe (la del rock) en su cosa llamada Top of the Class y otro tipo de cosas que, podríamos decir, le convierten en cosista.

Salir de la versión móvil