De visillos para fuera era la señora del madrileño barrio de Chamberí que apenas salía de casa. La que miraba extraño; la que escudriñaba. La que tenía andares raros. La que solo iba del bar a la farmacia. La huraña. La solterona.
De visillos para dentro era Mary Paz Velasco Torre. La filósofa. La grafóloga. La escritora y dibujante. La comisaria de exposiciones. La mujer a la que la polio recluyó en su hogar, desde donde miraba el mundo y lo odiaba. Desde donde respondía a las cartas de los ‘principitos’ que la pretendían, pero nunca la llevaron al altar. Desde donde también coqueteaba con el licor.
Mary Paz coleccionaba reflexiones, correspondencia, dibujos y fotografías que nadie heredó. No hubo esas disputas tan comunes entre descendientes. Ni un familiar -ni siquiera un amigo- ha reclamado nada. Murió con más de 60 años y ya han pasado dos de su muerte. Ahora, un colectivo de artistas ha transformado la vida de Mary Paz en arte. Buscan 100 herederos interesados en su legado. Tienen solo un mes para lograrlo. Comienza la cuenta atrás.
La vida de Mary Paz se ha convertido en un libro-juego de edición limitada (solo habrá 150 ejemplares, de los cuales 100 estarán a la venta) que contiene pedacitos reales de sus pertenencias. Es un juego solitario; como ella. Un entretenimiento a modo de homenaje que invita a cada heredero a reconstruir la historia de esta mujer a partir de las pistas que encuentre en su caja. No habrá dos historias iguales porque cada pieza es única y diferente. El proyecto ya está en Verkami. Y se llama ‘Paz y después Gloria’. A Paz ya la conocen. La Gloria es el lugar que podría alcanzar esta mujer que no era quien aparentaba.
Este tesoro anónimo podría haber acabado en la basura. Y la vida de Mary Paz en el olvido. Pero sus pertenencias llegaron a manos del colectivo Chorizo Picante. Suena a chiste. Pero la historia es seria. Sus integrantes trabajan en un taller de collage y autoedición que imparte en Madrid el artista Julio Falagán. Una alumna comentó que unos amigos tenían una casa llena de pertenencias de alguien que había vivido allí y no conocían de nada. Ahí es cuando Mary Paz entra en escena. Quedaron tan fascinados con las reflexiones y la estética de sus cartas, que de inmediato comenzaron a trabajar con ellas.
Ya no hubo vuelta atrás: «Terminó siendo la protagonista de nuestras tertulias», cuenta Falagán. No querían reconstruir su vida, sino imaginar todos los personajes que podría haber sido. Porque no hay una única Mary Paz, sino decenas. Todas las que veían en sus fotografías y conocían a través de sus textos. La Mary Paz de las angustias y la de los amoríos. También la esotérica. «Parece que dejó su vida escrita para que alguien la contase». Y así lo hicieron.
Transformaron las historias de sus cartas en dibujos e ilustraciones. Como soporte utilizaron sobres blancos; esos que llegaban a su buzón y la conectaban con el mundo. Le sumaron sus poemas. Sus reflexiones. Crearon un ‘memory’. También un juego de la botella. Seleccionaron los pasatiempos con los que Mary Paz se distraía. Diseñaron un puzzle. Y añadieron otro sobre con un pellizco de sus pertenencias: ya fuera un trozo de fotografía o uno de los posavasos que coleccionaba de bares que ya no existen. Empaquetaron toda esta particular herencia en cajas pintadas a mano. Y el resultado es ‘Aquí Paz y después Gloria’, este experimento de investigación que estará listo para mediados de diciembre.
¿Y dónde queda el derecho a la intimidad?, pensará alguno. La misma pregunta se hicieron los artistas: «No queríamos bucear demasiado en su vida: solo meter el pie y compartir su historia. Merecía la pena». Tras darle muchas vueltas, se pusieron en el lugar de la protagonista y llegaron a una conclusión: a ella le habría gustado que unos desconocidos sacaran a la luz sus reflexiones. De cualquier otra forma, habrían desaparecido para siempre.
Llevan casi un año trabajando en ‘Aquí Paz y después Gloria’. Y no ha sido fácil. Sobre todo a nivel emocional. Como muestra, este ejemplo: cuando el proyecto ya estaba en marcha, quisieron rendir tributo a Mary Paz. Y celebraron la fiesta de San Valentín con la que ella soñaba. En su casa. Ya vacía de objetos pero repleta de recuerdos. Como asistentes, invitaron a todos esos ‘principitos’ que un día la pretendieron. «Fue una experiencia intensa». Después del 14 de febrero, hubo un parón voluntario para tomar una leve distancia.
El receso ha recargado las pilas. Ya solo queda rematar el proyecto.
La herencia de Mary Paz no tiene un fin lucrativo. Se puede ser heredero participando en este proyecto de crowdfunding a partir de 20 euros. Los artistas ganarán la satisfacción de ver materializado su deseo y compartir la historia con la que tanto han disfrutado. ‘Aquí Paz y después Gloria’ es un reto más del colectivo Chorizo Picante, que el año pasado se embarcó en otro libro autoeditado: Bongo. Esta publicación tiene un peculiar ‘modo de empleo’: hay que barajar las páginas antes de leerlo para que cada lector disfrute de una historia diferente.
Lo mismo ocurre con este proyecto. No habrá dos historias repetidas: serán tantas como libro-juegos. Mary Paz está deseando que su legado llegue a manos de los herederos. Mientras, disfruta de la vida social que tanto añoró: ya tiene página de Facebook. Va preparando el juego de café. Quizá para un carajillo. Está radiante. Por fin va a dejar su casa de Chamberí para visitar 100 hogares nuevos. La tertulia está a punto de comenzar. Y Mary Paz, entonces sí, descorrerá los visillos.
Se buscan 100 herederos para la difunta de Chamberí
