El pedante es una criatura depredadora que actúa en solitario. (Dos pedantes no pueden coexistir en el mismo espacio físico porque se repelen).
El pedante emplea la oratoria para paralizar a sus víctimas, llegando a provocar bostezos y dolor de cabeza y, en casos extremos, deseos suicidas. La única posibilidad para sobrevivir a un pedante es la huida. Por esto, el pedante de a pie prefiere espacios y momentos con obstáculos para la huida de la víctima: conferencias, tertulias literarias, presentaciones de libros y películas, exposiciones académicas…
El diccionario de la Real Academia Española define bien al pedante: una persona «engreída y que hace inoportuno y vano alarde de erudición, téngala o no en realidad».
Conviene no confundir al pedante con el sabio o el verdadero erudito. El pedante no pretende la pedagogía, sino la vampirización de su víctima. El carácter imprevisible del pedante lo coloca a la altura de tonto ilustrado y lo convierte en un peligro para los demás.
El pedante en las comidas
Es fácil distinguir al pedante de una persona normal. Ante un menú ahorro, el pedante expone sin venir a cuento que la Europa actual muestra paralelismo con la Europa de Leopoldo I de Habsburgo o que un viejo relato medieval de la Provenza recoge por primera vez la palabra «ciempiés». Estos son datos que no interesan a los otros comensales. Por esto no conviene comer con un pedante porque puede tomarte como presa hasta los postres.
Aunque el pedante se desenvuelve con soltura a través de la expresión oral, sin duda la palabra escrita es su mejor arma. El pedante adora la página en blanco. En ella puede hacer tantas digresiones y añadir tantas anécdotas históricas como el editor de la publicación le permita.
Aunque no existe una clasificación científica de los pedantes podemos agruparlos en distintas categorías.
EL PEDANTE DE CALLE
Los pedantes de este grupo no presumen de conocimientos librescos. Aquí están los pedantes castizos como toreros de salón, seleccionadores de fútbol jarra de cerveza en mano, analistas de política tomando como fuente los titulares de prensa… Maestros en reparaciones que en sus casas tienen treinta aparatos conectados a la misma fuente eléctrica.
El dato histórico preciso se escapa, pero en sus disertaciones aluden a «el año de que se desbordó el río», «cuando el Real Madrid ganó la quinta», «cuando Manolete…», «los antiguos hicieron esto así porque…»
EL PEDANTE DE DOÑA CONCHA PIQUER
Aquí están los pedantes habituales de las mañanas de televisión nacionales y programas regionales de tarde. Mientras que el pedante en grado extremo —como veremos adelante— menciona a Akutakawa o Cheever, el pedante de clase doña Concha Piquer apela a figuras populares para atraer la atención de una audiencia envejecida. En un mismo discurso nombra toreros, actrices que aparecieron en el NO-DO, actrices internacionales como Sofía Loren y Marilyn Monroe, miembros de las casas reales… Y todo ello enfatizado con toqueteo a las gafas.
Una parrafada habitual de estos pedantes matinales de televisión comienza así:
«Esto me ha recordado una anécdota de doña Concha Piquer, la mas grande. Estaba la Piquer desayunando en el Palace de Madrid cuando don Eduardo Pío de Braganza, pretendiente al trono de Portugal, primo de don Juan Carlos, se acercó a ella y dijo…»
El pedante de esta categoría tiene las distintas ediciones de la revista HOLA como fuente de referencia periodística.
Los únicos libros que mencionan son bestsellers destinados a amas de casa como Cincuenta sombras de Grey. En ocasiones se refieren a Cela de esta manera:
«Esto me recuerda una anécdota de hace muchos años. Una tarde me encontré a Cela desayunando huevos con chorizo en el Palace de Madrid y me dijo, con su estilo campechano, y que me perdone la audiencia: Coño, usted por aquí. Y me contó que había hablado con un joven D. Juan Carlos…»
El pedante Concha Piquer también es habitual en la prensa local donde glosa con detalle celebraciones populares de antaño —que conoció a la edad de siete años—, en contraposición con las actuales, tergiversadas por las modas.
EL PEDANTE OCHENTERO
Importantes periódicos de tirada nacional y magazines de actualidad cuentan entre sus columnistas a pedantes ochentistas. Estos pedantes tocan todos los palos: economía, política, educación… Apoyándose en el cine, la música y televisión de los 80. Crecieron con La Bola de Cristal y estudiaron B.U.P. Suelen comenzar sus textos con fórmulas como ésta:
«»So true funny how it seems always in time, but never in line for dreams», cantaba en los 80 un jovencísimo Tony Hadley, vocalista de Spandau Ballet. La letra de True me viene a la memoria tras leer los titulares de prensa sobre las recientes elecciones al Parlamento Europeo…»
Estos pedantes rara vez salen del ecosistema de los 80 donde se sienten seguros porque saben que sus lectores conocen las referencias. De cuando en cuando, hacen alusiones al bestseller del momento destinados a un público adulto como Stieg Larsson o Dan Brown. Estuvieron en el concierto de Bruce Springsteen de Barcelona en 1988, en el que perdieron su virginidad.
EL PEDANTE FRIKI
El friki es una criatura de difícil clasificación que contiene distintas subespecies (cinematográfico, seriéfilo, informático…). Parece comúnmente aceptado que el friki es seguidor de la ciencia ficción y los cómics, por lo que coloca al individuo de esta categoría en una línea difusa entre el pedante ochentero y el pedante de nivel superior.
El pedante friki escribe en publicaciones especializadas y en sus textos hacen referencias a ediciones alternativas de X-Men que no llegaron a España o la película de Los Cuatro Fantásticos filmada por Roger Corman. Sin embargo, el pedante friki no pretende colocarse por encima de sus lectores, sino demostrar que es uno más en la galaxia.
USUARIO DE WIKIPEDIA AVANZADO
El pedante wikipédico conoce bien los trucos para buscar la referencia que precisan para completar un artículo urgido por el editor del magazine cultural en el que trabajan. Es relativamente joven y no ha tenido tiempo para adquirir una amplia cultura, por lo que Internet es su Santo Grial.
El wikipédico tardará más en hallar en Google una frase de Houellebecq o Cioran que en la redacción del artículo.
EL PEDANTE MAYÚSCULO
Aquí caben escritores frustrados y redactores de revistas culturales. Es fácil encontrar la diferencia entre un redactor profesional (que se apiada de su público) y el pedante mayúsculo, como muestra la imagen de abajo:
Al pedante mayúsculo le vale cualquier excusa para soltar sus conocimientos apenas digeridos. El pedante es una máquina de repetición más que un ente pensante. Ante la falta de temas sobre los que hincar los dientes no duda en hacer listas para exponer cuánto sabe de lo divino y lo humano: treinta guitarras hard rock de la historia; cincuenta planos del cine de Rainer Fassbinder; John Cheever en veinte frases…
Por suerte, el lector tiene la posibilidad de abandonar al pedante de escritura o de televisión, cosa que no siempre es fácil ante el pedante oral.