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Posiblemente, las iDeas más copiadas del mundo (¡estúpido!)

irobot
Cuando algo funciona bien, para qué cambiarlo. Y, si ha funcionado para que un lema se quede a fuego en nuestra cabeza, por qué no usarlo compulsivamente con cualquier cosa que se nos ocurra. Hay campañas y productos que han calado tan dentro nuestro que las repetimos hasta la saciedad, yendo más allá del plagio.

No voy a deternerme a explicar si el mercado de la cerveza en España es complejo o no, si una marca extranjera de consumo relativamente bajo lo tiene fácil o no para meter cabeza o si es un sector que admita innovaciones publicitarias o no. Pero en 1993 una sencilla campaña aplicada a una cerveza casi desconocida en España logró triunfar. El mensaje seguro que te suena: «Posiblemente, la mejor cerveza del mundo»

Por alguna razón, una frase tan sencilla caló. Tanto que aún hoy, veinte años después (ha llovido) la seguimos repitiendo de forma recurrente. No es uno de esos ejemplos en los que designamos el todo por la parte (llamar ‘Danone’ al yogur, por ejemplo), pero sí ha alcanzado un rango de penetración tal que se ha convertido en una especie de frase hecha.
¿Ejemplos? Variados.
El primero, claro, Yorokobu, así nos curamos en salud para hablar mal de los demás: nosotros encontramos «posiblemente» el experimento más disparatado de la historia de la ciencia. Y ahora, los demás:  El Borsao Selección 2011 es «probablemente» el mejor vino del mundo, Svetlana Zakharova es «posiblemente» la mejor bailarina del mundo, Avner Eisenberg es «posiblemente» el mejor ilusionista del mundo, A es «posiblemente» el mejor yate del mundo, la señora Zhuang tiene «posiblemente» el mejor trabajo del mundo, Lindt Excellence es «posiblemente» el mejor chocolate del mundo, Alexander Shtifanov es «posiblemente» el mejor coctelero acrobático del mundo y el Lexus LS 600h es «posiblemente» el mejor, así en general.
¿Te parece exagerado? Hasta en los grandes medios pasa. Para El País el Bentley GT Speed es «posiblemente» el mejor coche del mundo, para Expansión Finlandia tiene «posiblemente» el mejor sistema educativo del mundo, en El Mundo han encontrado «posiblemente» la mejor tortilla de Madrid, «posiblemente» el mejor atardecer de Bali, «posiblemente» la mejor plantilla del mundo, «posiblemente» el mejor portero del mundo, «posiblemente» la mejor delantera del mundo y «posiblemente» el mejor luchador del mundo.
Pero si hay algo plagiado hasta la saciedad es la ‘i’ de los productos de Apple (ya se sabe, iPad, iPod, iPhone). Pero nada de iDeas, al menos originales. Uno de mis, llamémosles, homenajes favoritos es el ‘iPañal de los iBabies’, de Dodot.

Tampoco está nada mal el iAdapt de iRobot, un modelo de aspiradora automática.

Pero claro, hay muchas repeticiones más, algunas más obvias que otras, pero todas apuntándose al ‘i-algo’. Está iJoy como marca tecnológica, iOffer como portal para encontrar productos, iVoox como ‘YouTube’ de audios, iWhite para blanqueamientos dentales o iHerb para comprar productos de herboristería.
La mejor forma de responder a tan poca originalidad es, sin duda, la parodia, como hizo Shackelton con el iJam (y el iLom) hace ya algunos años.

Pero si hay una plaga plagiaria que dé rabia de verdad, por obvia y repetitiva, es la de «es lo-que-sea, estúpido». Y si juntas todo lo que se escribe (tomando solo medios de comunicación en España) queda realmente estúpido ver que son un montón de cosas: la cooperación, el sistema, el paro y las matemáticas (estúpido) en El País, la energía (estúpido) en el Huffington Post, la impunidad (estúpido) en ElDiario.es, la memoria (estúpido) en JotDown, el coltán (estúpido) en ABC, la pobreza (estúpido) en Sur, la educación (estúpido) en El Correo, la economía (estúpido) en El Economista, la educación (estúpido) en El Imparcial, la iglesia (estúpido) en NuevaTribuna.es
Y fuera de España, más de lo mismo: la política (estúpido) en La Jornada, la devaluación (estúpido) en El Nacional, la emisión (estúpido) en La Nación, la educación (estúpido) en El Mostrador… En blogs la lista sigue, con el contenido (estúpido) en Alt1040, el software (estúpido) en Microsiervos o el crossmedia (estúpido) en PuroMarketing.
El origen de la frase está en los 90, en la campaña de Bill Clinton contra George Bush (padre) que ganó el demócrata, con frases como esa. Veinte años enterrada y ¿para qué resucitarla ahora? ¿Para encontrarla como titular facilón y argumento reiterado? Es un buen ejemplo de argumento zombie colocado en la boca del político o tertuliano sonriente, que se mira con autosuficiencia creyendo haber dicho algo brillante. Pero es estúpido.

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