Si tuviéramos que representar la trayectoria vital de una persona gráficamente, lo haríamos dibujando una montaña rusa que sube y baja, y no en una línea plana. Es más, pobre de la persona cuya vida sea esa línea recta que ni sube ni baja ni nada de nada: un absoluto rollo y una vida de mierda, dirán algunos.
Esos momentos culmen donde nos sentimos en lo más alto, sacando pecho palomo ante la vida, es a lo que se refieren los jóvenes al decir que están en su peak o en su prime. Pero, ojo, que parecen lo mismo pero no. ¿Qué los diferencia? Pues, básicamente, la duración de ese estado de plenitud y el momento en el que se desarrolla.
Cuando alguien está en su peak, está en el pico, en el momento más alto de su carrera, de su vida o llámalo X, pero tomado como algo puntual que puede variar: hoy está arriba del todo; mañana, ya no; y puede que pasado mañana la cosa vuelva a mejorar.

Sin embargo, si está en su prime, ¡ay, amiga!, eso ya es la releche del éxito. Es haber alcanzado la plenitud máxima, esa sensación de ya he llegado y de aquí no me muevo, la felicidad, la dicha, el equilibrio, la gozosa sensación de estar conectado contigo mismo y con lo que quieres alcanzar. No es algo puntual, es mucho más duradero. O, al menos, no depende de un momento concreto ni está provocado por una única causa. Pues eso, una gozada.
Los contextos donde se usan son varios: videojuegos, deportes, negocios, carreras profesionales… Incluso pueden emplearse para hablar de series, que no todo va a ser espiritualidad. Tampoco es infrecuente que se usen indistintamente para referirse a ese momento de éxito, pero, como ya marcó nuestro señor Bud Bunny en su canción Nadie sabe, entender el matiz es fundamental y ‘estar en tu peak’ puede estar un peldaño por debajo de ‘estar en tu prime’. ¿Lo pillas?