Hubo un tiempo en que el calendario Pirelli era el fetiche supremo de la cultura analógica. Nació en los años 60 como una maniobra de marketing para talleres mecánicos y terminó convertido en el fetiche definitivo de la fotografía de moda. Si en los noventa la fórmula era clara —playas paradisíacas, luz perfecta y las supermodelos del momento— , hoy The Cal juega a algo más interesante: la narrativa visual con cerebro.
Para 2027, la marca ha decidido hacer las maletas e irse a la India, pero sin la típica postal turística del Taj Mahal barnizada con filtros predecibles. Lo que se traen entre manos es un experimento de alta tensión artística.

El estudio y el asfalto
Por primera vez en sus más de seis décadas de vida, Pirelli le ha dado el mando a dos cámaras enfrentadas: la mirada del que observa desde fuera y la del que habita la realidad desde dentro. En la esquina occidental está Sølve Sundsbø, un fotógrafo noruego de estilo pulido, perfeccionista y casi quirúrgico. En la esquina india iba a estar Raghu Rai, una figura colosal a quien el propio Sundsbø define sin rodeos como un auténtico dios de la fotografía. Tras el fallecimiento de Rai, tomó el relevo su hija Avani Rai, una creadora brillante que ha transformado el encargo en una lección de herencia cultural y valentía callejera.


El contraste de universos es clave. Mientras Sundsbø se atrincheró en los majestuosos fortines de Rajastán para retratar a un grupo estelar (las actrices Freida Pinto y Aditi Rao Hydari, la poetisa Rupi Kaur, la virtuosa del sitar Anoushka Shankar o la empresaria Padma Lakshmi), Avani Rai tiró el manual de plató por la ventana, cogió las fotografías que su padre tomó hace décadas y se fue a las caóticas callejuelas de la Vieja Delhi a buscar a la gente real. El resultado cruza el glamour de estudio con el pulso de más de 200 ciudadanos comunes, artesanos, músicos de calle y bailarines que habitan el mismo encuadre que su padre fotografió medio siglo atrás.



Saber dónde mirar
Si algo demuestra esta edición es que una firma de neumáticos de Turín sabe leer el espíritu de los tiempos mejor que la mitad de los museos de arte contemporáneo. En un mundo saturado de imágenes hiperprocesadas y posados idénticos, poner a dialogar la alta moda noruega con el polvo, la memoria y la vida cotidiana de Delhi es la prueba de que el calendario más famoso del planeta sigue sabiendo cómo atraparte sin enseñar una sola rueda.

