Icono del sitio Yorokobu

La imposible conversación sobre dibujos entre españoles y latinoamericanos

Tú, español, piensas que solo hace falta tararear la melodía traducida de alguna de las series extranjeras más míticas para que a la hispanidad entera se les vengan dibujos a la cabeza. Tú, latino, piensas exactamente lo mismo. Esa tarde que todo grupo de amigos tiene en la que uno detrás de otro van rememorando las canciones de nuestros programas de infancia (sí, sentimos decepcionarte, no ha sido una idea original de tu camarilla), dejan de ser tardes de himnos inconfundibles cuando el juego se hace entre hispanohablantes de ambos lados del charco.
La cosa se convierte en algo como esto:

VERSIÓN LATINA

VERSIÓN ESPAÑOLA

VERSIÓN LATINA

VERSIÓN ESPAÑOLA

El príncipe de Bel-Air, esa seguro que es la misma.
– ¿El príncipe de Bel Air es Will Smith? ¿El príncipe del rap?
– «Al oeste en Filadelfia, crecía y vivía…»
– No, no exactamente.
VERSIÓN LATINA

VERSIÓN ESPAÑOLA

– Los Pitufos lo mismo sí que tenían la misma canción, ¿no, macho? Alguna tiene que haber…
– ¡Ah!, ¿tenían canción los pitufos?
VERSIÓN LATINA

VERSIÓN ESPAÑOLA

– Oye, pues no, ni una, ¿eh?
-Sí, ni una, wey. ¿Quizás con películas?
– Sí, no sé. Mary Poppins, por ejemplo. Estaba bien la cación del ‘Chim Chim Chery’, la del deshollinador.
– Chim chimenea, te refieres
VERSIÓN LATINA

VERSIÓN ESPAÑOLA

– Mejor a la próxima charlamos de otra cosa, ¿no, tío?
-Sí, wey, a huevo.

Salir de la versión móvil