El maravilloso exceso de los carteles de Ghanawood
No hace falta haber visto una sola película de Ghanawood para disfrutar de sus carteles. De hecho, casi mejor llegar virgen. Porque existen pocas experiencias visuales tan satisfactorias como intentar descifrar una ilustración en la que un demonio con ojos de fuego comparte espacio con una serpiente gigante, un bebé poseído, una cabeza flotante, tres explosiones y un hombre convertido



