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La dieta cromática creada por Paul Auster

cromatismo

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A principios de los años 90, la artista francesa Sophie Calle sugirió a Paul Auster que crease un personaje inspirado en ella. El escritor estadounidense aceptó la propuesta y, un par de años después, mostró el resultado de ese reto. Se trataba de Maria Turner, una enigmática mujer que aparecía en su novela Leviatán y que tenía unas curiosas costumbres.

Turner guardaba todos los regalos de cumpleaños que había recibido a lo largo de su vida sin desenvolver y ordenados cronológicamente, según Auster. Además, cada cumpleaños celebraba una fiesta a la que invitaba a tantas personas como años cumplía. Por último, algunas semanas hacía una dieta cromática, es decir, que durante ese tiempo solo comía alimentos de un único color.

Según narraba Auster, los lunes Maria comía naranja: zanahorias, melones cantalupo, camarones cocidos. «Martes, rojo: tomates, caquis, steak tartar. Miércoles, blanco: lenguado, patatas, requesón. Jueves, verde: pepinos, brécol, espinacas. Y así sucesivamente hasta llegar a la última comida del domingo».

Esta última costumbre alimentaria fue la que más llamó la atención de Sophie Calle. Tanto fue así que decidió hacerla realidad en un proyecto artístico.

«Para hacer como Maria durante la semana del 8 al 14 de diciembre de 1977, comí naranja el lunes, rojo el martes, blanco el miércoles y verde el jueves», explicaba Calle.

En Leviatán, Paul Auster solo había detallado hasta ese día de la semana, razón por la cual, Sohpie Calle se tomó una licencia poética y subsanó ese vacío por sí misma.

«Decidí que el amarillo correspondiera al viernes y el rosa al sábado. En cuanto al domingo, utilicé todo el espectro de colores y puse a disposición de seis invitados los seis menús que probé durante la semana».


La artista también realizó algunas variaciones en los menús determinados por Auster y añadió aquellos alimentos que no habían sido determinadas por el escritor o variando las que le parecían más apetecibles o estéticas.

«Paul Auster olvidó mencionar las bebidas, así que completé el menú del lunes con zumo de naranja. En el caso del martes, como no estaba contenta con el color amarillento de las patatas, añadí arroz y leche».


El objetivo final de Sophie Calle era obtener bodegones de esos alimentos lo más cromáticamente uniformes posible. Unas composiciones que fueron posteriormente fotografiadas y presentadas como The Chromatic Diet, un proyecto que fue expuesto en galerías de arte y recopilado en el libro Double Game, en el que también se incluye The Gotham Handbook, una segunda colaboración entre la artista y Paul Auster.


En esa ocasión fue Auster el que le planteó el reto a Calle. A petición del autor de La trilogía de Nueva York, la artista debía crear una instalación en las calles de Manhattan.

Ella, ni corta ni perezosa, decidió intervenir en una de las cabinas telefónicas de la ciudad. Cada día, dejaba en su interior flores, un cuaderno de notas, material de escritura, monedas, agua, cigarrillos y otros objetos. Al día siguiente, reponía lo que faltaba y documentaba lo sucedido el anterior Así hasta que los responsables de la compañía telefónica retiraban todo el contenido.

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