¡Qué te jodan! No, a ti no, no seas susceptible. Digo que eso significa más o menos el gesto, digamos que universal, que consiste en algo tan sencillo como levantar un brazo y algún que otro dedo. Lo suficientemente hiriente como para ofender desde a un interlocutor singular como a una nación entera. Lo suficientemente rápido como para estar siempre cargado. Se le conoce como peineta, corte de manga, dedo, cuernos, higa, fuck you, V sign. También son múltiples sus modos de acabado digital en función del país y cultura en el que lo hagamos extensible. Eso sí, la traducción es siempre la misma. Que te den…
La ofensa viene de lejos. Sus orígenes milenarios se remontan a la antigua Grecia, unos 1.500 años atrás. Fue entonces cuando en la obra Las nubes, de Aristófanes, (año 423 antes de Cristo), el dramaturgo quiso mostrar su animadversión hacia Sócrates, a quien tildaba de charlatán.
En dicha comedia un personaje que representa a un labriego poco instruido queda sorprendido al conocer la existencia de los ‘versos dáctilos’ que explicaba el filósofo – en la métrica grecolatina, el dáctilo es un pie compuesto por una sílaba larga seguida de dos breves –.
El labriego comienza a elucubrar llegando a la conclusión de que al hablar de dáctilo, Sócrates se refería a un dedo. Es por eso que en el escenario eleva su dedo corazón y pregunta “¿Éste tal vez?”. El gesto burlesco arrancaba las carcajadas del público griego entonces, y rápido se extendió como signo de ofensa común. Había nacido el desafío más universal de la historia.

Otros atribuyen la raíz de la postura a otro filósofo, Diógenes (S IV a.C). Se adjudica al gesto que él utilizó siendo miembro de la escuela cínica, cuando quiso desacreditar al político y orador Demóstenes. Al parecer Diógenes elevó su dedo corazón frente a un grupo de hombres y dijo: “Éste es un gran demagogo”. Lo que pretendía hacer entender es que su dedo era mejor demagogo que el citado político.
Tiempo más tarde los romanos reinventaron el agravio. También existen varias versiones en cuanto a este hecho. Algunos historiadores cuentan que el emperador romano Calígula (año 12 después de Cristo), solía utilizar el gesto de la peineta, estirando el dedo corazón, cuando ofrecía su mano para que se la besase al tribuno Casio Querea, a quien tildaba de afeminado. Su intención era humillar al súbdito, ya que la forma que adquiría la mano se asemejaba a la de un pene y sus testículos.
Ese gesto manual ya se conocía en la sociedad romana como símbolo para alejar el mal de ojo. En aquel entonces los amuletos en forma de falo eran algo frecuente contra las maldiciones. Sin embargo, no era una cuestión de fortuna lo que llevaba al emperador a reproducirlo a la hora de ofrecer su mano para ser besada a cualquiera que le suplicase algo. El gesto se empezó a popularizar entre los ciudadanos como Digitus Infamis o Digitus Impudicus.
Otros historiadores cuentan que las prostitutas y los prostitutos de la antigua Roma utilizaban un corte de manga hacia sus clientes para indicar que estaban trabajando en ese instante, por si requerían de sus servicios. Tal costumbre provocó que hacerle el gesto a un ciudadano romano significase una acusación indirecta de ser consumidor de sexo pago. Fuese verdad, o fuesen simples ganas de humillarle.
El historiador romano Tácito también afirmó que los bárbaros germanos utilizaban el símbolo ante el avance de las tropas romanas. Lo que nunca supo explicar es si era cuestión de imitación, o ellos ya venían sabiendo hacer peinetas desde la Germania.
Claro, que levantar el dedo corazón no es el único modo de reproducir esta seña para mandar a alguien a tomar vientos. En Reino Unido, Australia, Irlanda, Nueva Zelanda y Sudáfrica el gesto de ‘jódete’ (fuck you), se representa haciendo una V con los dedos índice y corazón y la palma de la mano mirando hacia dentro. El origen de esta modalidad procede de la conocida como Guerra de los 100 años (1337-1453), la inacabable lucha que enfrentó a Francia e Inglaterra.
Pasó que en la batalla de Agincourt, en octubre de 1415, los soldados franceses habían asegurado que cortarían el dedo corazón a todos los arqueros ingleses que lograsen capturar, con el fin de convertirles en inútiles tiradores que no pudiesen nunca volver a tensar una flecha en la cuerda del arco. Sorprendentemente Reino Unido se hizo con la victoria en aquel envite, un triunfo que empujó a sus militares a mostrar sus dedos corazón e índice, sanos y salvos (los que utilizaban para sujetar las flechas), ante las tropas francesas. Se estaban mofando de la previa amenaza. Durante un largo periodo el gesto se redujo a la clandestinidad ya que la iglesia católica consideraba el dedo corazón como sagrado, aunque en el siglo XIX las calles de Inglaterra volvieron a recuperar el mímico desplante como una forma visual de insulto.
Existen más formas y métodos. Cada uno con su mayor o menor trascendencia. Es España, a menudo se reproduce el símbolo elevando los dedos índice y meñique, un modo de indicar al receptor que es un cornudo a la par que se le envía a freír monas. También existe la costumbre (ésta algo más internacional) de cruzar un brazo sobre el antebrazo de la mano que se eleva (que incluso se puede mostrar con el puño cerrado). Según algunos, este último movimiento se realiza para dar fuerza al símbolo, según otros, para indicar la longitud de penetración (figurada) que se le desea al destinatario. En ambos casos, más en cristiano, se le está mandando a ‘tomar por culo’.
En cuanto a sus usuarios, uñas tan ilustres como las de Diego Armando Maradona, el ex presidente Aznar, el imputado Luis Bárcenas, George Bush, Madonna, Cristiano Ronaldo, Fabio Capello, Luis Aragonés, Cameron Díaz y hasta el rey de España han sido fotografiadas apuntado al cielo en pleno ejercicio de peineteo. El primero en hacerlo para una instantánea fue el jugador de béisbol americano Charles Gardner Radbourn, apodado Old Hoss, quien para posar en una imagen junto a su equipo (Los Boston Beaneaters) no dudó en estirar su dedito disimuladamente frente a la cámara.
En definitiva, que la cosa de hacer cortes de mangas no es una moda pasajera. Así que, la próxima vez que tengas que mandar a la mierda a alguien, así, en lenguaje no verbal, no sufras por tu arrebato. Siglos de humanidad comprenderán qué quiere decir tu soberbio dedo.
Información obtenida de: «What’s the origin of “the finger”?» (Straight Dope) artículo de Cecil Adams del 4 de septiembre de 1998 / Long tradition of flipping the bird», artículo de Tony Keim (Courier Mail), 18 de noviembre de 2008. / Bruce J. Malina: The «New Testament» world: insights from cultural anthropology. Louisville: Westminster John Knox Press (2001)./ Artículo de César del Campo de Acuña (Cincodays.com) 17 de abril de 2013