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Seguimos prefiriendo los libros en papel. Por algo será

leer libros en papel

Vale que puedes leer en el móvil mientras esperas el metro o en el portátil con otras veinte pestañas abiertas. Leer libros en digital tiene muchas ventajas: lo puedes hacer en cualquier momento y lugar, no ocupas espacio físico (que probablemente no te sobre), suelen ser más baratos que los de papel, puedes hacer zoom cuando la presbicia entra en juego… Pero, aun así, no es lo mismo.

No es lo mismo porque el libro en papel no compite con nada. No vibra, no se ilumina, de sus páginas no salta de repente una notificación que te saque de la historia y tampoco se le puede acabar la batería. Es el libro el que te obliga a adaptarte a su ritmo, y no al revés.

Quizá por eso, a pesar de todo lo que ha cambiado la forma en la que consumimos información —el 57,4 % de los españoles prefiere informarse a través de Internet, frente al 20,1 % que se decanta por la prensa escrita y publicaciones impresas—, el papel sigue teniendo algo que no termina de replicarse en pantalla. Lo dicen también los datos: el 45,7 % de los encuestados prefiere leer libros en papel, frente al 31,8 % que opta por lo digital, según un estudio realizado por el Foro del Papel. Y no parece una tendencia pasajera: cerca del 80 % cree que seguirá siendo relevante en los próximos años.

Cierto es que la fuente puede resultar partidista, pero la avalan los resultados de otras investigaciones, como la de la Federación de Gremios de Editores de España (que no debería resultar sospechosa porque edita tanto en papel como en digital). En su informe se destaca que, del conjunto de los lectores, solo el 33,2 % prefiere hacerlo en soporte digital. Asimismo, la última edición del Informe del Comercio Interior del Libro, elaborado también por la misma entidad, señala que la facturación de los libros en formato papel representa el 94,5 % del total de las ventas en el mercado español del libro.

Por si necesitas razones

Leer en papel es más lento. Y eso, que podría parecer un problema, es precisamente lo que juega a su favor. Hay estudios que apuntan a una mejor comprensión y retención cuando se lee en formato impreso. El análisis del informe PISA 2022 que firman Ismael Sanz y Álvaro Choi, por ejemplo, señala que los estudiantes con acceso a libros en papel obtienen mejores resultados en lectura, matemáticas y ciencias.

Pero más allá de los resultados, está la experiencia. Un libro no te empuja a seguir porque no te sugiere más contenidos. Puedes releer un párrafo sin sentir que estás “perdiendo” algo. Puedes quedarte en una página más de la cuenta. O menos. El ritmo lo decides tú.

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Y eso, ahora mismo, no es poco. Porque si algo caracteriza a lo digital no es solo su velocidad, sino su capacidad de distraernos y de interrumpir y de hacer saltar de un sitio a otro. Por eso funciona muy bien para informarse, pero no tanto para ese tipo de lectura que exige un poco más de continuidad.

Ahí el papel sigue teniendo ventaja. También en educación, donde después de unos años de entusiasmo con las pantallas empezaron a aparecer matices. Informes como el de la Asociación Española de Pediatría señalan que no hay evidencias claras de que el aprendizaje mejore con lo digital, mientras que sí se ha observado una relación entre mayor tiempo de pantalla y peor rendimiento académico. No es casualidad que algunas comunidades autónomas y países estén reforzando de nuevo el uso de libros de texto impresos.

Y luego está lo intangible

Subrayar. Doblar una esquina. Tenerlo en una estantería o en la mesita, en función del puesto que ocupe en nuestra lista de próximas lecturas… Son gestos pequeños, pero construyen una relación distinta con lo que lees. Incluso, también con el espacio que habitas: «Una habitación sin libros es como un cuerpo sin alma», escribió Cicerón.

Por suerte, no parece el comportamiento de algo en vías de extinción. Más bien al contrario: el papel ha encontrado su sitio, no como sustituto de lo digital ni como reliquia, sino como una forma de lectura que sigue teniendo sentido en una sociedad en la que todo anda acelerado.

Hoy es el Día del Libro y habrá listas, recomendaciones por todos lados. Puedes sucumbir a ellas o directamente hacer algo tan sencillo como coger un libro que tengas a mano, abrirlo por cualquier página y quedarte ahí un rato. Sin notificaciones, usando el dedo para pasar de página en lugar de para hacer scroll.

Y a ver qué pasa.

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