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Muertos, pifias publicitarias y medios de comunicación

La muerte es una de esas cosas a las que todos tenemos un respeto reverencial. Seguramente sea el miedo, porque, quieras que no, no debe ser agradable -imagino, nunca me he muerto- y porque -quitando a Elvis, a Fidel y a un puñado de elegidos- nos toca a todos. Pero a veces, en los medios de comunicación, por falta de supervisión, falta de sensibilidad o caprichos del destino, se olvidan estas cosas. Y no se libra ni la prensa impresa, ni la digital, ni la televisión.

Por eso hay gente que desarrolla una sensibilidad especial con esas cosas e intenta evitar cualquier tipo de mención. Gente a la que el humor negro, incluso en su versión más naif como puede ser la del primer párrafo, se escandaliza.

Yo soy de los que suele bromear casi con cualquier cosa y la muerte no es excepción. A pesar de eso, hay situaciones de sensibilidad mínimas en las que quizá un poco de mano izquierda no estaría de más.

Ejemplo práctico número uno: la campaña de ‘Recicla’ y la actriz Mariví Bilbao. Sí, esa en la que la vecina cotilla de Aquí no hay quien viva da una sonora colleja a alguien por no reciclar. La cuestión es que Mariví Bilbao murió meses atrás y la campaña ha seguido circulando en televisión durante mucho tiempo y sigue activa online.

Será que es un buen ejemplo de ‘reciclaje’ el aprovechar que se ha pagado un dinero a una persona y a varios medios por tantos meses de emisión.

Ejemplo práctico número dos: la campaña de Vodafone y el 4G en Madrid. Sale un plano frontal de un tipo haciendo WingFly, justo lo que causó la muerte de Álvaro Bultó hace unos días. Mucha gente no sabía qué era eso del WingFly hasta ese momento: ya sabes, esto de tirarse al vacío con un traje especial con membranas de tela bajo los brazos y entre las piernas, como si de una ardilla voladora se tratara.

En este caso el debate tiene un doble camino. Por una parte, la sensibilidad hacia la muerte de alguien conocido una vez la campaña ya lleva muchas semanas en marcha, y por otra la conveniencia de asociar tu marca a algo que ha aparecido en la mente de muchos como peligroso y mortal. No haré ninguna broma esta vez, pero ya he oído comentarios acerca de si la conexión 4G se cae demasiado y demás.

Hay otros casos culpa del azar y el ojo afilado de los lectores o de las máquinas.

Casos como colocar un anuncio de una marca de cuchillos justo debajo de la noticia de un apuñalamiento. De hecho, al revés, porque en prensa impresa primero se colocan los anuncios y luego el espacio en blanco se rellena con noticias (por si no lo sabías). En este caso sirva como disculpa al redactor que regularmente la publicidad se pinta con una ‘X’ y se coloca al final, pero el responsable de cierre del diario en cuestión debería haberse dado cuenta.

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En el segundo caso, el de las máquinas, se trata de la espada de doble filo de la publicidad contextual en soporte online. Si no sabes qué es, se trata de cuando Google ‘lee’ la página y, según de qué va el contenido, coloca una publicidad u otra. Y claro, si en la página se habla de cruceros y mar, y encima en verano, es fácil suponer que aparezca de pronto publicidad de idílicos cruceros. Lástima que el contenido de la página fuera acerca de un naufragio con decenas de fallecidos.

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Otras cosas ya son más difíciles de justificar

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Nota: Gracias a Fátima Navarro Maíllo por prestarme su archivo de pifias publicitarias

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