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Su blog de vivencias… y las de su mujer

Cada vez que puede, Nacho junta días de vacaciones para vivir una aventura con su moto en un país lejano. Mientras tanto, la vida sigue en Madrid, donde Blanca, su mujer, vive el viaje de otra manera. Dos versiones de un mismo viaje: la del que lo vive y la de la que espera la llamada nocturna con el parte de incidencias. Ese es precisamente el contenido de La Dama de Mali, un blog que no habla de viajes, sino de vivencias, unas en el lugar de los hechos y otras a miles de kilómetros.

Al principio viajaban juntos. Sin hijos, raro era el fin de semana o vacaciones que Blanca Nieto y Nacho Ocón no aprovechaban para conocer sitios nuevos, siempre fuera de las rutas establecidas. “Somos culos inquietos, lo que nos ha servido para conocer muchos de los rincones de España y del mundo que nadie podrá visitar con la misma ‘virginidad’ de hace años, cuando no existía lo que hoy es el turismo rural o los grandes paquetes de viajes”, dice Blanca.

Luego llegaron las responsabilidades. Una hija, un proyecto empresarial, una hipoteca… y las vacaciones a lugares recónditos comenzaron a complicarse. “En casa empezaba a mandar la rutina de horarios imprescindibles cuando tienes un bebé y en cuanto el trabajo, los clientes y sus tiempos mandan”, añade Blanca, que a pesar de eso tiene muy claro que si algo realmente te apasiona no puedes ni debes dejarlo. Por eso cuando Nacho le planteó una escapada en moto con amigos no le pareció mal. Y sigue sin parecerle mal, aunque ahora que los viajes son más frecuentes, más largos y a sitios más peligrosos, lo dice con la boca más pequeña.

Mientras Nacho viaja, el mundo real se queda en Madrid, y con él los deberes, el pediatra, la compra, la comida, el tráfico, las reuniones… Blanca no niega que durante sus viajes se le pasan por la cabeza muchas cosas, “a veces buenas y otras no tan buenas, directamente relacionadas con lo bien que parece estar él y los marrones que me ofrece a mí la rutina diaria. Pero también hay muchas cosas que yo vivo y él se pierde. No tengo duda que a veces lo piensa, sobretodo cuando ya lleva varios días, el cansancio o el hambre hace mella y se producen las llamadas telefónicas en las que empieza a notarse la distancia entre los dos mundos”.

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En el transcurso de estos viajes (los últimos por África), Blanca comienza a darse cuenta que las monedas tienen dos caras. Cuando él le cuenta por teléfono una sensación, ella siente otra diferente. Una misma situación y dos sensaciones opuestas. Un ejemplo: “un día me contó que habían tenido que salir huyendo porque estaban grabando un auténtico tráfico de personas en tierra de nadie, entre fronteras. Su sensación era de adrenalina máxima, que es lo que realmente da sentido a sus viajes. La mía… pánico, podrían haberle matado y ahora tengo que colgar y contarle a nuestra hija que papá se lo está pasando muy bien y te manda un beso”.

En otra ocasión, Nacho llamó a Blanca desde el único teléfono que funcionaba, en un garito muy curioso perdido en el África negra. Y le mandó una foto a Blanca. “La foto era de un local nocturno frecuentado por espectaculares mujeres que no estaban cosiendo con las monjitas, precisamente”, comenta Blanca.

Esta doble visión de un mismo hecho es lo que les llevó a crear un blog, La dama de Mali, en el que Nacho cuenta una vivencia y Blanca le replica con sus sentimientos encontrados. ¿Y por qué un nombre como La Dama de Mali, que acentúa la presencia femenina en el blog? Cuando Nacho empezó a diseñar su primer viaje y a trazar una ruta por los lugares más inhóspitos y menos visitados, se topó con La Dama de Mali, una montaña con el perfil de una mujer esculpida en la roca, de 150 metros de altura, ubicada en Guinea, y desde la que se divisa Senegal y Malí.

“Es una roca rodeada de misterio y leyendas que fue descubierta hace pocos años”, explica Nacho, “¿quién pudo esculpir esa obra de arte tan inmensa? Unos dicen que la erosión, otros los extraterrestres y otros que los dioses se enfadaron tanto con una mujer infiel que la convirtieron en piedra”. Así fue como La Dama de Mali se convirtió en el primer objetivo de su aventura. Fijó las coordenadas en el GPS y, sin cartografía, se fue en su busca.

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