Apps y iPads para orangutanes

Las evidencias de que simios y seres humanos proceden de ancestros comunes están más que asumidas a estas alturas de la historia. Lo que podría sorprender un poco más es que, precisamente ahora, que los caminos de ambas especies divergen de una manera tan importante, pueda hacerse uso de ciertos dispositivos tecnológicos con propósitos similares. Apps for Apes es una iniciativa que utiliza iPads y apps para incrementar la estimulación y socialización de los orangutanes.

La sensación, más allá del shock inicial de ver a un animal de 100 kg manipulando un artilugio de las características de un iPad, es la de escepticismo ante los posibles resultados prácticos. Sin embargo, como explica el director ejecutivo de la organización Orangutan Outreach, Richard Zimmerman, el uso de dispositivos electrónicos con estos simios no es algo completamente nuevo. «Se utilizaban dispositivos táctiles desde hace tiempo. Ayudan mucho, sobre todo, a aquellos orangutanes que pasan largas temporadas bajo techo, en invierno», cuenta.

Zimmerman estaba viendo la presentación del iPad a cargo de Steve Jobs cuando se dio cuenta de que las posibilidades aumentaban exponencialmente con el nuevo dispositivo. En la ONG, utilizan los equipos para mero entretenimiento a base de películas  o dibujos animados o para mostrarles vídeos de comportamientos que deben aprender. «Los orangutanes que nacen en zoos conocen únicamente ese entorno», señala Zimmerman. Pero el uso más llamativo es el que intenta que la socialización entre sujetos aumente la calidad de vida en cautividad de los animales. «Queremos permitirles que se vean unos a otros a través de Skype o Facetime. Estas ‘citas’ a través de vídeo permitirán a orangutanes que vivían juntos hasta que fueron separados por razones de alimentación, verse de nuevo».

Más allá de las apps mencionadas para el contacto a través de vídeo, Orangutan Outreach ha comenzado a utilizar aplicaciones que simulan actividades que los simios realizan en la vida real, como música o pintura. «Muchos desarrolladores se han puesto en contacto con nosotros y nos han ofrecido adaptaciones de sus apps para los orangutanes», resalta Zimmerman. «Incluso una compañía se ofreció para rediseñar la interfaz del iPad y aumentar los iconos. Sin embargo, vamos a desarrollar nuestras propias aplicaciones. Estamos en contacto con diversos desarrolladores que ya han usado pantallas táctiles con estos animales y nos pueden ayudar a tener una mejor idea de qué tipo de apps les gustan».

El programa está intentando recaudar fondos y iPads para continuar con su desarrollo. De hecho, el equipo de Zimmerman está intentando resolver el obvio problema de durabilidad de las tabletas en tan toscas manos. «Tenemos el problema de que los orangutanes son capaces de desmontar cualquier cosa que pasa por sus manos». Mientras que intentan crear iPads a prueba de simios, las aportaciones son bienvenidas en la web de la ONG, ya sea en forma de tablets o en ayudas de índole económico.

«En definitiva, lo que buscamos es que la gente vea lo alucinantes que son estos seres y nos ayuden a conservarlos. Se encuentran en peligro y necesitamos apoyo público para protegerlo», remarca Zimmerman.

Con la utilización de estos iPad para la estimulación mental y social de los orangutanes, lo próximo será que escriban artículos en blogs de creatividad o que sean capaces de terminar el Donkey Kong sin necesidad de ayuda. Todo se andará.

Este post se publica simultáneamente en The App Date, el sitio web del evento mensual en torno al mundo de las apps del que Yorokobu es media partner.

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Patrick Thomas

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