Cuando alguien desarrolla su trabajo, su objetivo pasa por ser productivo según las exigencias de quien le contrata. Sin embargo, en ocasiones, uno debe tener en mente que está en el mundo también para trascender. Por eso hacemos Yorokobu, para, entre otras cosas, hacer del mundo un lugar mejor. Y, ¿qué puta mierda de mundo era este que no tenía GIFs de El Fary? Bien, pues hemos trabajado para solucionar esta injusticia histórica. Aquí están los 8 mejores GIFs animados del icono hispánico universal. ¿Por qué son los mejores? Porque no hay otros.
Era necesario que alguien hiciera algo. Inexplicablemente, uno de los iconos humanos por excelencia carece de la representación adecuada en la última tendencia digitovintage. La obligación moral nos ha llevado a escarbar entre el material disponible del genio madrileño y seleccionar las mejores escenas posibles. El resultado encarna los valores que convirtieron a El Fary en una referencia en el pensamiento occidental.
1.- El Fary habla. Y cuando El Fary habla hay que escucharle. ¿Por qué? Se preguntarán. Porque no es necesario que el mensaje sea profundo para que cale. Basta con que el emisor tenga carisma y unas manos que se mueven rítmicamente.
2.- El Fary divierte. El señor Cantero no necesita más que una mesa de mármol, unas cartas Heraclio Fournier, una botella de Chinchón y un compás de 3 por 4 para desatar el hedonismo. La Mandanga se baila a este ritmo.
3.- El Fary baila. Con la serenidad del que se sabe seguro del éxito. Con la prestancia del que se siente querido por el pueblo. El Fary es, en lo que a la expresión corporal se refiere, el Michael Jackson de nuestra iconografía.
4.- El Fary sentencia. Porque cuando uno está bien seguro de que la razón está de su lado, debe ser rotundo y contundente en los planteamientos y carente de duda en las conclusiones. Así, como golpeando (y provocando las risas del interlocutor, pero ese es otro tema). «La mujer es granujilla y se aprovecha mucho del hombre blandengue». Ante una declaración como esa no queda más que alzar la mirada, quitarse el sombrero y dibujar una perfecta reverencia de pleitesía.
5.- El Fary abochorna. Porque un gran hombre también tiene sus momentos flojos. Eso sí, si se hace, se hace bien. Un tipo que, solamente con un gesto, es capaz de abochornar a la Alaska de los early 80’s -recordemos que poco antes la misma Olvido meaba en pelis de Almodóvar-, solo puede ser objeto de nuestra admiración más profunda. Como premio añadido, en la escena completa consigue avergonzar también a la azafata del Un, Dos, Tres (piropo mediante) y estrellarse a lo grande, reivindicando el vino, en una edición benéfica del viejo concurso.
Por suerte, el dinero generado en la participación iba destinado al Montepío de la Sociedad General de Autores y ya sabemos que esos se lo gastan todo en cocaína y cedés vírgenes.
6.- El Fary cura. Bien pensado es hasta normal. Tanto chakra y tanta mierda. Lo que queda muy claro, es que cuando la bonhomía y la energía positiva rebosan, la salud sale beneficiada por ello. A pesar de que estamos convencidos de que El Fary, en vida, era capaz de curar con una mera imposición de manos, debemos reconocer que somos hombres y mujeres de ciencia y que nos ceñimos a los métodos probados tras experimentación y certificación. Por eso, recomendamos seguir el Método Cantero para la Detección del Cáncer de Mama.
7.- El Fary es España. El Fary cuece, El Fary enriquece y El Fary hace España. En primer lugar, contribuyendo a la eliminación de todo tipo de complejos de inferioridad con respecto a países sin duda más avanzados como Estados Unidos. Si los gringos tienen a Bob Dylan y Johnny Cash uniendo sus fuerzas para hacer país, nuestro querido héroe es capaz de compartir pantalla y popularidad con otro símbolo nacional para derrotar a la melancolía del emigrante.
Seguramente, ambos estarán cantando rumbitas alegres a Dios en el cielo.