Si Ovidio levantara la cabeza te daría así, en toda la boca

No lo hablamos y ya apenas se estudia en las escuelas, pero hay que ver lo que nos gusta salpicar nuestro discurso con algún latinajo de vez en cuando. Normal, le da una empaque y una categoría nada despreciable. Y si podemos presumir de cultura delante del prójimo, oye, por latín que no quede.

Sin embargo, ¡ay!, aunque sabemos la teoría (qué significan esas expresiones latinas y qué queremos decir con ellas), nos falla la práctica a la hora de decirlas o escribirlas. Y si no, a las pruebas nos remitimos:

*De corpore insepulto. Quizá sea por la solemnidad del momento y el dolor que nos embarga por tener el cuerpo del fallecido ahí, de cuerpo presente. Y quizá por eso nos hagamos el lío y mezclemos el castellano con el latín dando lugar a la incorrecta de corpore insepulto. Porque las misas que se hacen antes de enterrar al difunto son misas corpore insepulto, sin «de» que  haga de telonera. Y si lo tenéis que escribir, nada de *in sepulto. Por mucho que lo parezca, la expresión hace referencia a un cuerpo sin sepultar, no dentro del sepulcro.

*De motu propio. Ya tenemos otra vez ahí a la «de» queriendo ser la protagonista de la fiesta. Pues no. Tampoco puede entrar esta vez. Las cosas las hacemos motu proprio, o lo que es lo mismo, por propia voluntad. Y sí, lo hemos escrito bien: proprio. Suena raro, pero es que la Antigua Roma era así de suya, qué le vamos a hacer.

*A grosso modo. Este error se le cuela al más pintado. Y no es hasta que alguien se ríe de ti que empiezas a usarla correctamente. Y en venganza, pobre del que la diga mal en tu presencia a partir de ese momento porque soportará todo el peso de tu sarcasmo. La forma correcta es grosso modo, que podría traducirse por «a grandes rasgos»,«aproximadamente» o «más o menos».

*Estatus quo o *status quo. Es escuchar esta expresión y venírsenos a la cabeza la melodía de Whatever you want. No sabe el grupo británico el daño que ha hecho poniendo semejante nombrecito a su formación musical. Porque suponemos que el que digamos y escribamos *estatus quo (o *status quo) en lugar de statu quo se debe en gran parte a ellos y su manía de llamarse Status Quo. Lo entendemos: no tiene el mismo glamour llevar por nombre «el estado de las cosas» o «el orden establecido».

*De ipso facto. Échate a temblar si la oyes salir por boca de tu jefe en algún momento mientras se dirige a ti. Primero, porque te recordará terriblemente a la señorita Rottenmeier y significará que debes acudir a su presencia «inmediatamente», «ya mismo» o por decirlo más vulgarmente pero mucho más claro: «cagando demonios». Y segundo, porque está mal dicha y eso a ti, que eres más listo que él y estudiaste en un colegio de monjas, te puede hacer mucha gracia, provocar tu risa en su presencia y crearte algún que otro problema. Aquí también sobra esa «de» impertinente que se cuela donde no debe. La expresión es ipso facto, sin más. Y ya puestos, no está de más recordar que no se dice ni *insofacto ni *isofacto.

*Exaequo o *ex-aequo. No, no, no y mil veces no: si las escribes así lo estás haciendo muuuuuy mal. La forma correcta es ex aequo si lo que quieres decir es «por igual», «a la par» o «por el mismo mérito». Por cierto, ¿sabías que la forma correcta de pronunciarla es algo así como /eksekuo/? Así como te lo digo.

Por tanto, y a modo de conclusión, o estamos muy seguros de cómo se escriben y se pronuncian correctamente estas expresiones latinas, o quizá fuera mejor ser más modestos en el hablar y usar sus equivalentes castellanas, que también son muy dignas, muy cultas y mucho más fáciles de memorizar. A vuestra elección lo dejamos.

4 Comments ¿Qué opinas?

  1. Os dejáis en el tintero una de las que más pavor causan: «Quid pro quo» cuando es un «Quid pro quo» con «Do ut des»

  2. No pongo en duda tu sabiduría, Anónimo Clásico, pero a mis fuentes me remito porque no me da el sueldo para viajar al Vaticano a comprobar la pronunciación de una palabra en latín. Cuando yo estudiaba latín en BUP (sí, así de mayor soy), solían decirme que ‘ae’ sonaba a algo parecido a una ‘e’. Pero como de eso hace ya mucho tiempo y mi memoria no es buena (como tampoco lo es mi latín), acudí a otras fuentes más sabias que yo. En concreto, a los señores de Palabras Mayores. Y más en concreto aún, a Alberto Gómez Font, que así lo dice en su último libro: ‘199 recetas infalibles para expresarse bien’, en el apartado ‘Reflexiones sobre el español’. ¿A él sí le crees?

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