Mรกs allรก de recientes lastres amargos, como la corrupciรณn o las absurdas naranjas bordes con cuyos รกrboles se decoran zonas urbanas, los valencianos cuentan con referentes tan dulces y รกcidas como las variedades navelina o salustiana de este fruto, y tambiรฉn un bagaje de creativos que se remonta a cuando los diseรฑadores ni siquiera se llamaban diseรฑadores.
Pese a su procedencia asiรกtica (siglo XVI) y posteriormente andaluza, a dรญa de hoy la naranja ya es considerada patrimonio valenciano e iconografรญa de toda una comunidad, y ha sido un elemento grรกfico utilizado como recurso del modernismo tardรญo, presente en Valencia desde la decoraciรณn arquitectรณnica y en mosaicos de la Estaciรณn del Norte, el Mercado Central o el Mercado de Colรณn hasta en la cartelerรญa republicana de la Guerra Civil.
Antes de que el diseรฑo se llamase diseรฑo, aparecieron las primeras etiquetas naranjeras para cubrir la necesidad de competir en el mercado internacional. Consistรญan no sรณlo en la pegatina remanente que ha llegado a nuestros dรญas, sino en todo un conjunto de envoltorios y la marca comercial estampando todas las cajas de la empresa. Fue la respuesta a la necesidad de exportaciรณn desde mediados del siglo XIX, mรฉrito de empresarios y comerciantes que recurrieron al diseรฑo y a artistas de la รฉpoca para identificar sus productos.
En estos momentos sรณlo puede conocerse parcialmente este legado, y lo que nos ha llegado es debido a una suerte de coleccionistas privados. La Comunitat Valenciana no es precisamente una tierra que brille por el respeto a su historia o a la conservaciรณn de su patrimonio, y buen ejemplo de ello es el abandono sistemรกtico de los rรณtulos comerciales de las calles o las histรณricas seรฑales tipogrรกficas de los refugios republicanos en Valencia.
Gracias a la labor de estos coleccionistas podemos redescubrir los histรณricos diseรฑos del negocio citrรญcola y ver la evoluciรณn de los distintos estilos grรกficos que han pasado por todo el paรญs a travรฉs de cientos de marcas naranjeras. Historia del diseรฑo grรกfico espaรฑol, los inicios del marketing y un caso รบnico ya que nunca un mismo producto tuvo tantas marcas.
Estos grafistas, ilustradores y artistas comerciales son en su mayorรญa anรณnimos ya que eran meros empleados de imprenta. Se les encargรณ el desarrollo de marca de cada productor, desde la ilustraciรณn principal a etiquetas y cajas, pasando por el papel de seda o las pegatinas individuales en las que se trabajaba una sรญntesis tipogrรกfica.
Las coloridas etiquetas naranjeras se colocaban en los laterales o el frontal de las cajas de madera, y quedaban como un cartel pegado en soporte rรญgido, lo que llamarรญamos ahora display y entonces se conocรญa como cromo.
La misiรณn del papel de seda era proteger la fruta (la piel de la naranja de antes era mรกs delicada que la de ahora, que ha sido fortalecida a base de injertos y cruces de variedades) y conservarla (el resto de la caja permanecรญa intacto si una se podrรญa), aunque desde inicios del siglo XX comenzรณ a ir timbrado cobrando ademรกs un sentido corporativo y aportando el valor aรฑadido del lujo por tratarse de un envoltorio individual.
De hecho, prรณximas a los almacenes de fruta surgieron fรกbricas de papel con el fin de abastecer a este potente nuevo nicho de negocio y se creรณ asรญ toda una red industrial alrededor del comercio citrรญcola que, cien aรฑos despuรฉs, ha ido evaporรกndose tras desaparecer la demanda (la protecciรณn de la fruta es ahora cosa del encerado industrial) y con ello todas aquellas fรกbricas de papel de una industria que a partir de ser cuna del papel en Occidente (una leyenda sitรบa en la localidad valenciana de Xร tiva la primera fรกbrica de papel de Europa) viviรณ su apogeo durante siglos.
En esta eclosiรณn de la industria grรกfica valenciana fueron una pieza clave los talleres de litografรญa, que impulsaron el cartelismo local, semilla de todos los creadores que consolidaron la tradiciรณn despuรฉs. Asรญ pues son ya mรญticos en las primeras dรฉcadas del siglo XX los carteles valencianos de Fallas, los taurinos o los de la Feria de Julio, con litografรญas como Ortega o Durรก encargadas de reproducir las obras de genios valencianos del cartelismo mundial como Benlliure, Mongrell, Segrelles, Ballester, Monleรณn, Raga o Renau.
Para terminar de contextualizar este auge industrial en torno a las artes grรกficas hay que ubicar la Exposiciรณn Regional Valenciana de 1909, la muestra comercial que supuso una de las entradas de las vanguardias europeas y la aspiraciรณn de colocar a Valencia como ciudad del futuro. Una industria grรกfica potente, desde la creatividad a la tรฉcnica y a la reproducciรณn, la evoluciรณn de los transportes con una Revoluciรณn Industrial ya asentada y un tejido empresarial alrededor de un producto รบnico justifican este despegue econรณmico.

Conforme avanzaba la tรฉcnica se fueron transformando los estilos mรกs habituales en las etiquetas de naranjas. Asรญ, el marcado de las primeras cajas hecho con trepas de hojalata requerรญa de dibujos mรกs bรกsicos, composiciones muy simรฉtricas o juegos tipogrรกficos contundentes a base de colores azules que contrastasen y realzasen el naranja, que se fueron refinando introduciendo la ilustraciรณn asรญ como composiciones menos simรฉtricas y mayores coloridos, aunque a menudo convivieron estilos tan opuestos como el futurismo y el costumbrismo o las etiquetas de carรกcter mitolรณgico junto a otras deportivas o, sobre todo, haciendo alusiรณn a la mujer y a los niรฑos (lo goloso como reclamo).
De la tipografรญa manuscrita se pasรณ a la linotipia y de ahรญ a la experimentaciรณn, a la combinaciรณn de distintas fuentes en una etiqueta, a las deformaciones y a los efectos de volumen. Todo ello siempre con toques regionales valencianos, pinceladas folclรณricas (lo andaluz como lo espaรฑol) y edulcorado con frases en inglรฉs buscando la internacionalizaciรณn.
El resultado se asemejaba muchas veces a una postal de cine en la que la protagonista recordaba a alguna actriz de Hollywood del momento, la recreaciรณn romรกntica de un estilo de vida de clase media alta espaรฑol (muy caracterรญstico hacia mediados del siglo XX) que derivรณ en el estilo realista de las ilustraciones chic de la era pop basado en la imagen que los turistas traรญan a Espaรฑa, ya que la censura franquista dejaba sin otras fuentes de inspiraciรณn a los artistas no exiliados.
Recorrer algunas de estas etiquetas evidencia la evoluciรณn e influencias de la ilustraciรณn, el arte y el diseรฑo que llegaban a Valencia, desde los lenguajes grรกficos modernistas de los aรฑos 20 a un estilo mรกs decรณ o de las vanguardias de la cartelerรญa publicitaria de los aรฑos 30 y 40. Estas reminiscencias decรณ en usos comerciales del diseรฑo al servicio de la naranja prevalecieron a lo largo del fulgor de estas aplicaciones, en paralelo al grafismo que se veรญa en el cartelismo de la รฉpoca, desde el publicitario al bรฉlico y de propaganda.
Hacia 1960 aparecieron las mallas, el envase a granel, y en la siguiente dรฉcada llego el boom del plรกstico para uso industrial, el cajรณn moderno y con ello la desapariciรณn de aquellos frontales o testeros que lucรญan en grande la etiqueta naranjera en cuestiรณn. Se deja de invertir en diseรฑo en el sector y de un plumazo la modernidad y el meninfotisme valenciano destrozan un pasado de historia y calidad grรกfica.
Se calcula que hubo al menos 5.000 marcas de naranjas desde 1895 hasta 1960, y una selecciรณn de ellas formรณ parte del patrimonio expuesto en el Museo de la Naranja desde su inauguraciรณn en 1995 hasta su cierre forzoso por impagos de la Diputaciรณn de Castellรณn y de las Consellerias de Cultura, Agricultura e Industria y Comercio de la Generalitat Valenciana en 2012.
Este museo, ubicado en el edificio modernista Casa Conill de Burriana, en Castellรณn, tuvo como misiรณn investigar y divulgar la evoluciรณn histรณrica tanto del cultivo como del comercio, transporte y publicidad de los cรญtricos en la Comunitat Valenciana. Su fundador y exdirector, Vicente Abad, es ademรกs autor del libro Historia de la Naranja, publicado en 1984, una investigaciรณn histรณrica sobre la naranja en Valencia, que comenzรณ como una contribuciรณn para reconstruir las seรฑas de identidad del pueblo valenciano.
Cientos de carteles de marcas, los primeros testeros, miles de etiquetas y colecciones de papeles de seda por no hablar de utensilios, archivo fotogrรกfico e historia concentrada de la cultura de la Comunitat Valenciana abandonados por la desidia de unas instituciones pรบblicas que mientras tanto prefirieron apostar, dilapidando la reputaciรณn y la cartera de los valencianos, por un circuito de Fรณrmula 1, regatas, competiciones de yates, obras faraรณnicas, Gรผrtel, Nรณos, Caso Cooperaciรณn, Emarsa, Brugal, Taulaโฆ
El escaso apoyo institucional, materializado en el cierre del Museo de la Naranja, contrasta con el fervor con el que unos pocos coleccionistas privados mantienen esta cultura alrededor del pasado de la naranja, desde la impagable labor de Vicente Abad a la de Tomรกs Viana, autor de otro estudio sobre el tema, publicado en 1999, que lleva por tรญtulo Las etiquetas naranjeras en la Comunidad Valenciana (aunque, por ser justos, fue editado por la Conselleria dโAgricultura, Pesca i Alimentaciรณ).
El libro de Viana es una selecciรณn de su propio archivo personal de etiquetas a partir de su tesis doctoral, que consistiรณ en la catalogaciรณn de 3.482 de ellas, un autรฉntico viaje a travรฉs del diseรฑo de la รฉpoca y de las influencias artรญsticas que marcaron las primeras exportaciones espaรฑolas de naranja.
El coleccionismo por nostalgia es lo que mantiene vivo este pedazo de historia valenciana. Y tambiรฉn personas que hablan del tema en internet, como Miguel Sรกnchez de etiquetasdefrutas.es, Manuel Lahuerta de etiquetasdenaranjasml o Rafael Llop de etiquetasdenaranjas.blogspot.com.es.
Este รบltimo abriรณ hace mรกs de cinco aรฑos un blog con su gran repertorio de etiquetas naranjeras clasificadas por ciudades y por exportadores, desde donde ofrecer intercambio o compra de otras etiquetas. A Llop, el gusanillo para iniciar esta colecciรณn le picรณ hace casi una dรฉcada, al ver la de un amigo que despertรณ en รฉl cierta nostalgia. Y asรญ es como colgรณ en Blogspot su muestrario privado con cientos de piezas que de alguna forma recorren las tendencias en diseรฑo e ilustraciรณn publicitaria desde hace mรกs de cien aรฑos en Espaรฑa.
ยซPude recordar y admirar la inteligencia que tuvieron nuestros padres y abuelos para llamar la atenciรณn en otros paรญses para poder vender sus naranjasยป, afirma Llop, dando la clave por la que a principios del siglo pasado las naranjas comenzaron a valerse de dibujantes y artistas para hacer uso de lo que hoy conocemos como diseรฑo.
Las etiquetas mรกs antiguas que Llop conserva son prรกcticamente idรฉnticas, una de Miguel Estades de Villarreal y otra de Joaquin Cabrera de los aรฑos 20. No las tiene todas subidas al blog, pero gracias a su labor de coleccionismo podemos disfrutar de maravillas como las procedentes de Villarreal, sus favoritas, porque admite que forman parte de su niรฑez ya que eran comercios que conocรญa. Una nostalgia basada en los cรญtricos, los sabores y el recuerdo visual.
Hoy en dรญa podemos reconocer marcas de telรฉfonos pero no de fruta. Llop admite que las etiquetas de ahora ya no son grรกficamente interesantes: ยซLas etiquetas de naranjas antiguas eran muestra de arte e ingenio que desarrollaba el comerciante que daba la idea y el artista que la plasmaba. El buen comerciante tenรญa muy presente mandar naranjas de calidad, crear un nombre que el cliente pudiera recordar y un dibujo que le llamara la atenciรณn, creando asรญ una marca que podรญa llegar a valer bastante dinero y, de hecho, llegaban a venderse entre comerciantesยป.
Las etiquetas naranjeras de ahora son esas minรบsculas pegatinas que muy de vez en cuando podemos encontrar sobre la fruta, un mero recurso exรณtico sin valor grรกfico para llamar la atenciรณn del consumidor, disfrute de niรฑos y de pequeรฑos coleccionistas.
Desde el punto de vista del patrimonio y de la cultura de la Comunitat Valenciana, esas etiquetas son una joya, bastante desconocida por desgracia, y se ha dejado morir ese encanto que es parte del ADN valenciano, de cuando existiรณ un lenguaje de la grรกfica comercial valenciana.
Este desconocimiento unido a la falta de sensibilizaciรณn y de apoyos pรบblicos, la dificultad a la hora de catalogar carteles sin fechar y sin autor, la ardua labor de investigar empresas centenarias que ya desaparecieron o las pรฉrdidas materiales de la gran riada de Valencia de 1957 hacen que la puesta en valor de las primeras marcas comerciales de naranjas sea misiรณn imposible. Un desastre identitario y de imagen que no hace mรกs que empeorar cuando las cafeterรญas del centro de Valencia cobran hasta cinco euros por un zumo de naranja natural, mientras en cadenas de supermercados rodeados de naranjos la procedencia de esta fruta es de otros paรญses y la Universitat Politรจcnica de Valรจncia ha eliminado Citricultura este mismo aรฑo del grado de Agrรณnomos. Terrible. Apocalรญptico, que dirรญa Pedro Piqueras.
A la espera de un plan de recuperaciรณn, de una puesta en valor por parte de organismos valencianos, este material que se pierde como lรกgrimas en la lluvia es carne de museo, y recuerda la mรกxima de que donde hubo industria hubo diseรฑo que floreciรณ alrededor.
Xavi Calvo es diseรฑador grรกfico y fundador de Estudio Menta. Docente en el Mรกster Universitario en Diseรฑo y Comunicaciรณn Grรกfica de la UCH-CEU de Valencia.
Es hisroria que nos traslada a la infancia en la Ribera: Alcira, origen de la naranja
Muy descriptivo y con datos recopilados de gran interรฉs para el diseรฑo.
Adelante con mรกs temas
[โฆ] El poder creativo de la naranja [โฆ]
Esta es una de las etiquetas mรกs originales:
http://2.bp.blogspot.com/-_57-WD0tW8A/VhfCtEdFbJI/AAAAAAAAK24/2gay-oV1o-M/s640/Tintin%2BGrand.jpg
Gran primer artรญculo! Enhorabuena.
Me ha encantado el artรญculo. Con tu permiso lo compartirรฉ en mis redes sociales. Somos varias generaciones de agricultores dedicados a este trabajo, quรฉ gran verdad lo que comentas de que hoy podemos reconocer marcas de telรฉfonos pero no de fruta ๐
Alcira, origen de la naranja
ALZIRA
El tema merece un reportaje. Jamรกs reconocรญ de forma tan clara la identidad valenciana como la imagen que se transmite a tarvรฉs de las etiquetas de la naranja. Gracias
Faltarรญa mรกs, Javier. Muchas gracias a ti por compartirlo y me alegro de que te haya gustado. Hay mucha labor de redescubrimiento por delante.
ยกGracias a ti, Edurne!
Gracias ๐
excelente artรญculo
[โฆ] buscando. Navego por Internet y me topo con un artรญculo del diseรฑador Xavi Calvo, titulado โEl poder creativo de la naranjaโ. Llama mi atenciรณn. Xavi Calvo da razones de la necesidad de este sector por โllamar al [โฆ]
Enhorabuena por el articulo
Estoy de cuerdo en todo lo escrito en esta articulo.Sobre todo lo referente a los diseรฑadores de los carteles de naranjas
En una inmensa mayoria , en todos esta en la parte inferior el nombre de la imprenta, pero no la firma del autor
Los diseรฑadores han sido los grandes olvidados
Enhorabuena por el magnรญfico artรญculo.Lรกstima,por poner una pega,haber pasado por alto a Carcaixent,autรฉntica cuna de la naranja desde que vicente monzรณ plantara el primer naranjo en 1781 i referencia mundial en exportacion de citricos y,por tanto,en etiquetas naranjeras
Alzira? Jajajajajaโฆ
Carcaixent es la cuna de la naranja chaval!!
pues si bueno creo que es lo mejor bueno creo que en tonses desde ahi se empezรณ esto