Un carril bici de 679 kilómetros para conectar Turín con Venecia

Las grandes ideas a veces son de facil aplicación. No requieren mucho dinero ni generar burbujas especulativos o inventar la rueda. Un grupo de investigadores de la Universidad Politécnica de Milán han desvelado un plan para crear una ruta ciclable de 679 kilómetros para conectar Torino y Venecia a lo largo del río Po.

El proyecto se llama VENTO y busca generar nuevas formas de actividad económica y social para una zona bastante olvidada del país. La inversión necesaria para acometerlo es modesta para un proyecto de esta envergadura. «Son 80 millones de euros para un tramo de 679 kilómetros. El precio equivale al coste de construir unos pocos kilómetros de autopista», explica Paolo Pileri, responsable científico del proyecto.

Inspirado en iniciativas similares que se han realizado a lo largo del río Elba y en el Danubio, Vento está diseñado para que el ciclista siempre encuentre facil acceso a conexiones ferroviarias. Contempla además la posibilidad de conectarse con Milán con ocasión de la Expo que se celebrará en la ciudad en 2015. Hablamos con Pileri para saber un poco más sobre el plan.

¿Cómo surge el proyecto?

Siempre nos fascinó el Po. Un río que tiene esa magia de unir Venezia y Torino. Pero echábamos en falta una espina dorsal entre estos dos símbolos importantes de la cultura italiana. No es solo una pista ciclable. Es una oportunidad turística y cultural para unir todas los lugares que bordean el río. Desde el principio hemos querido hacer un proyecto con poco dinero que tenga facil aplicación.

¿En cierto modo se está intentando imitar rutas como el camino de Santiago?

Sí. Es una oportunidad para dar un soplo de vida a una zona que está lejos de las grandes autopistas. La gente suele cruzar Italia de norte a sur o viceversa. Nosotros queremos abrir un camino importante de este a oeste. Son zonas que en cierto modo están en tierra de nadie y requieren un empujón económico. La ruta atraviesa 121 municipios que en total tienen una población de un millón y medios de personas. Hay más de 14.000 empresas agrícolas que podrían vender sus productos y ofrecer alojamiento. Ya existen 300 hoteles que pasan por momentos difíciles. El camino está repleto de pequeñas joyas como Ferrara, Pavia o Cremona.

Es una ruta muy larga para ciclistas ocasionales. ¿Se podrá combinar con otros medios de transporte como el tren? 

Hemos diseñado una ruta que nunca deja al ciclista demasiado lejos del tren. Se trata de estar siempre más o menos a 6 kilómetros de una estación. Eso significa que una familia puede hacer 50 kilómetros y coger el tren para completar ciertos trayectos. También se podrá coger un barco en algunos tramos. Hay muchas posibilidades para que gente emprendedora cree servicios alrededor de ello.

Quizá es pronto para saberlo porque se acaba de lanzar pero ¿habéis tenido respuesta política? En esa línea ¿hay formas de adelantar algunas partes del proyecto sin tener que esperar a las decisiones políticas que suelen ralentizar las cosas?

Seguimos en proceso de generar ideas para el proyecto pero ya hemos recibido llamadas de dos ciudades, Ferrara y Cremona, interesándose en el proyecto. El Ayuntamiento de Milán también quiere reunirse con nosotros para saber más. Hemos recibido el respaldo de la agencia estatal que se encarga de la gestión del río Po para que contacte con el ministro pertintente. Luego está el tema regional. La ruta atraviesa cuatro regiones que se tendrán que poner de acuerdo.

Sobre si se puede adelantar el proyecto siempre existen cosas que se pueden hacer pero en Italia al igual que en España los pequeños municipios están asfixiados económicamente mientras que las regiones y el estado tienen más recursos. La ruta atraviesa mucho suelo público. Esperamos que muchos de estos políticos puedan mostrar gestos de inteligencia.

Habéis presupuestado unos 80 millones de euros. ¿Cómo pensáis distribuir ese dinero?

Es una estructura de costes muy sencilla. Con un millón de euros se podrían retirar esos pequeños obstáculos que dificultan la circulación del ciclista. Solo con esta intervención se podría habilitar el 60% del camino. El resto del dinero se emplearía principalmente para construir carriles donde no existen, hacer más seguras algunas zonas y construir algunos pequeños puentes para mejorar la accesibilidad. Partimos ya con más de 100 kilómetros en donde se puede circular con seguridad. Para asegurarnos que, además de ciclistas, puedan venir familias hay que hacer zonas seguras separadas del tráfico, sobre todo porque hay muchas rutas en el camino donde los coches circulan a mucha velocidad.

Italia y España cuentan con una climatología muy favorable para promover la bici, sin embargo siempre han estado muy por detrás de sus vecinos norteuropeos. ¿Algo está cambiando?

El cambio más grande se ve con los jóvenes. Son realmente los que lo piden. Entienden que tenemos todo a nuestro alcance para aprovechar este medio de transporte. Desafortunadamente sigue habiendo demasiados intereses económicos que intentan poner trabas en el camino. Yo estoy convencido de que podemos hacerlo. Que estamos ante una gran oportunidad para seguir profundizando en ese cambio. Curiosamente Vento conectará con otra ruta ciclable que se llama Euro Velo 8, que en teoría llega hasta España.

Foto: Phil Tizzani lic. CC.

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Patrick Thomas

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