Y punto es una expresión recurrente. No pienso hacerlo. Y punto. El tema está zanjado, no se hable más. Por supuesto el punto de la frase se refiere al punto y aparte; al punto y seguido no podría atribuírsele la misma connotación. Pierde credibilidad por ir seguido de otra palabra, por mucho que esta tenga que comenzar con una imponente mayúscula.
El signo de puntuación que marca el final de una frase se utiliza en el lenguaje escrito y, de manera más imperceptible porque nadie lo menciona, en el hablado. Si tuviéramos que añadir los mensajes instantáneos a la ecuación, ¿de qué lado irían?
Las conversaciones que se mantienen por Whatsapp tienen un poco de ambas partes. Utilizas el teclado del móvil y puedes leer las palabras en la pantalla, pero el tono que usas no tiene nada que ver con el de una carta (si es que alguien se acuerda de ellas). Las reglas tampoco son las mismas que en un diálogo en vivo y en directo.
Un ejemplo:
– Dijiste que me ibas a llamar.
– Es que al final me he liado en el trabajo y no he podido… estás enfadado????
– No.
– Seguroooooo???
– Ya te he dicho que no.
¿De verdad es un no? A pesar de que la respuesta es bastante clara, no parece sincera. Hay algo que delata al interlocutor: los puntos. Un estudio de la Universidad de Michigan y la Universidad Americana (en Washington) asegura que, en los mensajes instantáneos, estos símbolos aportan información adicional.
Los autores del trabajo analizaron las conversaciones que mantuvieron por Whatsapp 191 chicas estadounidenses durante 24 horas. Compararon las expresiones que utilizaban con las de mensajes de texto que habían enviado en el mismo periodo de tiempo otras 22 jóvenes.
Aunque cabría pensar que en los mensajes de texto aparecería algún que otro signo de puntuación más, no fue así. La mayor diferencia estaba en las frases intermedias de la conversación: en el chat los símbolos aparecían un 24% más. Los investigadores afirman que, efectivamente, todos estos símbolos ayudan a los interlocutores a entender el mensaje.
«Lo que ocurre con los signos de puntuación en Whatsapp es que, a diferencia de su uso normal, se utilizan siguiendo criterios variados dependiendo de quién escribe y de cuál es su prioridad en cada momento», explica Manuel Alcántara Plá, investigador en lingüística y profesor de la Universidad Autónoma de Madrid. El experto también ha publicado recientemente un estudio similar al estadounidense, pero esta vez realizado en España. Ha analizado las características de 176.000 palabras enviadas por Whatsapp y las ha comparado con otras formas de comunicación en internet y con las tradicionales (oral y escrita).
Alcántara asegura en su trabajo que incluso la definición de conversación cambia cuando se produce mediante mensajes instantáneos porque «se convierte en una interacción de límites difusos». Normalmente una cadena de mensajes a través de la herramienta se termina cuando una de las dos partes se despide. O no. Porque también hay quien no se despide, ni tampoco añade nada más. Es un final por omisión, cosa bastante improbable en una conversación telefónica o en un encuentro directo. Resultaría raro que tu interlocutor se quedara en silencio frente al auricular o se marchara sin decir nada. Seguramente le preguntarías si hay algún problema. Y eso, sin embargo, no es lo habitual en Whatsapp.
Las normas son distintas y dependen de cada persona, lo que no permite establecer reglas concretas. «La importancia del respeto de la ortografía, marca fundamental de la élite escritora anterior, ha dado paso a la importancia de comunicarse de la manera más rápida e informal posible», señala el docente. Los usuarios de Whatsapp se saltan las normas ortográficas, pero no tiene por qué deberse al desconocimiento; «ahora son más importantes otros aspectos».
También las interrogaciones y exclamaciones toman otro sentido. Se convierten en signos dobles, triples o cuádruples. Se repiten las veces que haga falta para que la pregunta o interjección tome el énfasis adecuado, a gusto del que sostiene el smartphone. Y luego está la prolongación de vocales. «Muchas veces intentamos reflejar lo que sería la entonación en el habla, opina el investigador de la UAM. Pone como ejemplo un «maaaaaaadreeeeee» y un «aaaaaaaaah», donde las aes tienden a infinito. Sin embargo, recalca que este tampoco es un criterio fijo. «La mayoría de los lugares donde habría un cambio de entonación no se marcan con comas ni ningún otro signo de puntuación».
Como es una forma de comunicación diferente, hay que aplicar criterios diferentes, pero los mensajes no pierden significado por ello. Ni mucho menos. «Este uso particular de los signos no supone ningún problema comunicativo, sino que es en realidad parte de su éxito puesto que le otorga expresividad y espontaneidad a la comunicación», asegura Alcántara.
Solo puedes basarte en lo que muestra la pantalla y en la experiencia adquirida de conversaciones anteriores. A esto hay que añadirle que no es posible ver la cara de la otra persona, así que vas a tener que echarle imaginación y algo de picardía (siempre que no haya un emoticono para darte pistas). Si no suele terminar las frases con puntos y de repente lo hace, preocúpate.
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Las imágenes utilizadas para este artículo son propiedad, por orden de aparición,de Bradley Gordon, Dawn McIlvain Stahl
En Whatsapp no todo es lo que parece
