El decoro en tiempos del e-mail
Basado en hechos reales. Hace unos meses recibí un correo que arrancaba así: «Buenos días, espero que estés teniendo una feliz y cálida mañana de otoño». Con ese inicio, uno piensa: nada malo puede venir después, ¿verdad? ¿O puede que sí? Spoiler: sí podía. Y el segundo pensamiento es: ¿qué le pasa a esta persona? Por muy negativo que fuera


