El día en que el sol se apagó en la Patagonia y se convirtió en barro y óleo

Claro de Luz Sombra

Soplaba un viento implacable en la meseta desolada de la Patagonia cuando el sol se apagó por completo. En ese instante de conmoción astronómica, la artista Luciana Novo se dio cuenta de que hay un instante suspendido entre el día y la noche donde las reglas del mundo físico parecen quedar en suspenso. «Estábamos en un paisaje desolado con muchísimo viento cuando el sol se apagó. Durante unos minutos apareció una luz muy difícil de definir: no era día ni noche, tampoco penumbra o atardecer. Yo la llamé luz sombra».

Aquel fenómeno no se quedó en un mero recuerdo de viaje, sino que mutó al concepto Claro de Luz Sombra, la propuesta que Luciana Novo y Javier Palacios presentan en la galería Set Espai d’art en el marco de Abierto Valencia 2026. Un proyecto concebido como un portal sin puerta hacia un hábitat de extrañamiento donde todo es contenedor y contenido, donde nacen y mueren formas minerales, héroes de cristal y constelaciones en constante metamorfosis. Como explica Novo, la muestra nace «de imaginar ese instante como un lugar de transición, donde conviven los opuestos y las cosas pueden dejar de ser lo que eran para convertirse en otra diferente».

Claro de Luz Sombra

A cuatro manos entre continentes

La gestación de esta exposición es, en sí misma, una travesía de diálogo constante y resistencia al aislamiento. La relación entre Luciana Novo y Javier Palacios se remonta a 2006 en las aulas de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia, donde trabajaban espalda con espalda en los talleres de pintura. Tras reencontrarse años después en Ámsterdam y fijar posteriormente sus residencias en distintos países, la propuesta de la galerista Reyes Martínez los llevó a tejer una atmósfera conjunta desde la distancia mediante audios de voz, fotografías de proceso e intuiciones compartidas.

Claro de Luz Sombra

A lo largo de esos meses, el diálogo superó cualquier frontera geográfica, aunque puso de manifiesto la importancia irremplazable de la materia. Los artistas recuerdan cómo «esta capacidad de encuentro y diálogo, con todas sus honestidades, tensiones y problemas a solucionar por un bien común, ha sido necesaria para que todo llegase a buen puerto». 

Sin embargo, reconocen que la distancia también les hizo tomar conciencia del valor de la presencia física. «Hasta que no estuvieron las obras en el espacio, no pudimos percibir la verdadera relación entre ellas. Aunque tratamos de pensarlo antes, la manera en que vibraron las formas, los colores y las texturas fue una sorpresa muy positiva».

Claro de Luz Sombra

Barro y pincel

En Claro de Luz Sombra, las disciplinas de ambos creadores se intersectan en un ejercicio de generosidad poco común, apartando los egos para ponerse al servicio de un relato colectivo. La cerámica de Luciana Novo asume una profunda cualidad pictórica en sus volúmenes y matices, mientras que la pintura de Javier Palacios adquiere un carácter denso, volumétrico y casi objetual. De esta sinergia nacen piezas habitadas por momias de coral, reyes cabalgados por mujeres seculares o el latido de crisálidas que se funden en un baile sutil entre el color y la textura física.

Claro de Luz Sombra

Esta integración de lenguajes permite romper con la frialdad aséptica del cubo blanco tradicional. En su lugar, la propuesta interviene directamente la arquitectura de la galería dividiendo la sala en dos atmósferas contrapuestas —una oscura y otra blanca— que abrazan al visitante. La galerista Reyes Martínez destaca que esta decisión fue clave desde el principio. «Tenían claro que era necesario dividir el espacio con el fin de que, junto con el trabajo de la luz, las obras se pudieran percibir desde diferentes contextos, para hacer más presente esta dimensión nueva a la que nos invitaban a entrar».

Claro de Luz Sombra

Refugios de lentitud

En un momento en el que el consumo de arte a menudo se reduce a ráfagas de dos segundos en pantallas digitales, Novo y Palacios defienden la pausa y la contemplación profunda. Frente a la inmediatez de la inteligencia artificial y la exigencia institucional de acompañar cada propuesta con densos tratados teóricos, ambos artistas reivindican el misterio y la intuición. Al abordar el texto expositivo junto al crítico Ricardo Forriols, le solicitaron expresamente «que no estuviese enfocado desde la creación de un contexto o de una justificación del proyecto, sino que se uniese a nuestra actitud de generar preguntas más que respuestas».

Claro de Luz Sombra

Respecto al papel que juega la teoría en el arte actual, Palacios y Novo señalan que «más que un derecho, pensamos que no debe ser una necesidad; si surge de forma natural en el perfil artístico del creador, está genial, pero no debería ser algo impostado o necesario por la presión de un contexto». Esta misma convicción aplica a la vivencia directa de la materia. «La presencia física del objeto artístico, en un trabajo como el nuestro, es importante. No se puede entender del todo la exposición si no se visita en persona. Los matices de la luz, el peso del material cerámico o los brillos y carnosidad del óleo no se perciben a través de la imagen digital».

Claro de Luz Sombra

En última instancia, la búsqueda de estos dos creadores pasa por equilibrar la honestidad de su lenguaje con la inserción de la obra en la realidad contemporánea, asumiendo que «se trata de encontrar el equilibrio entre el compromiso personal con la propia creación artística y la tensión de que las obras encuentren su lugar en el mundo». En Claro de Luz Sombra, ese lugar es un refugio cálido y enigmático que invita a detener el tiempo y dejarse habitar por la magia de lo inacabado.

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Patrick Thomas

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