Antes de convertirse en el lรญder de la Iglesia de la Cienciologรญa, L. Ron Hubbard se dedicรณ a escribir a destajo novelas pulp de ciencia ficciรณn, de aventuras, policiadas, bรฉlicas y del Oeste. Cobraba a cรฉntimo la palabra y producรญa mรกs de cien mil al mes, para lo cual seguรญa unas reglas que convertรญan la literatura en una actividad sometida a las leyes del capitalismo y que provocaban que el hecho de escribir se diferenciara muy poco de gestionar una fรกbrica.
Aunque era mortal, L. Ron Hubbard gustaba de mostrar rasgos de divinidad. Nacido en Nebraska en 1911, desde su juventud habรญa destacado en infinidad de disciplinas. Era, segรบn รฉl, explorador, mรบsico, experto en la mente humana, antropรณlogo, marinero, fotรณgrafo, cineasta, conferenciante y, por encima de todo, escritor. Ademรกs, segรบn decรญa, todo lo hacรญa bien. No como los demรกs mortales.
Durante una buena temporada y mucho antes de sentar las bases de la Cienciologรญa, L. Ron Hubbard se ganรณ la vida escribiendo, a centavo la palabra, novelitas pulp entre las que destacan tรญtulos como Campo de batalla: la Tierra. Un trabajo que realizaba a destajo y para el que estableciรณ unas directrices muy particulares destinadas a hacer de la literatura no un arte, sino una actividad mรกs que rentable.
Esas directrices fueron enumeradas en La fรกbrica de manuscritos, un texto recopilado en uno de los 16 tomos en los que se divide la enciclopedia biogrรกfica dedicada a su persona. De entre todas ellas, las mรกs destacadas para los que quieran ganarse la vida igual de bien que Hubbard son estas:
Eres una fรกbrica
Asรญ de claro. L. Ron Hubbard tenรญa un concepto totalmente capitalista de la vida. Para รฉl, la literatura era una actividad econรณmica y, como tal, debรญa ser lo mรกs rentable posible. Eso de la inspiraciรณn, del arte, del momento sublime de creaciรณn no eran mรกs que excusas baratas para no trabajar que resumรญa en la frase: ยซTe aseguro que no es probable que un sistema basado en siglos de comercio deje de funcionar solo porque tu ingreso parezca depender de tu imaginaciรณnยป.
Los altibajos del comercio
Si el escritor es una fรกbrica, estรก obligado a producir de forma regular manuscritos que cumplan con el estรกndar de calidad que demanda el mercado y los compradores. Pero, como fรกbrica que es, el escritor tambiรฉn estรก sometido a los avatares de la actividad comercial. Es decir, que puede aumentar o reducir la calidad, producir mรกs o menos, sufrir crisis e incluso quebrar. Como dirรญa aquel, ยซes el mercado, amigoยป.
Estajanovismo, pero con cabeza
Segรบn las hagiografรญas sobre L. Ron Hubbard, el escritor era capaz de producir mรกs de cien mil palabras al mes que, necesariamente, debรญan ser rentables. Para saber si su obra generaba suficiente dinero, creรณ una curiosa ecuaciรณn cuyas variables eran el gรฉnero de la historia, el nรบmero de palabras que tenรญa, si se habรญan vendido a una revista y si se habรญan publicado o no. Siguiendo ese sistema descubriรณ, por ejemplo, que de las 200.000 palabras que habรญa escrito sobre aventuras exรณticas, solo habรญa vendido 36.000 palabras, lo que arrojaba una rentabilidad del 18%. Sin embargo, de las 120.000 palabras que sumaban sus novelas de detectives habรญa vendido 30.000, lo que arrojaba un beneficio del 25%. Definitivamente, habรญa que escribir novelas de detectives. Eso es lo que hizo aunque, segรบn contaba, no le gustaban.
La sede de la fรกbrica
Hubbard estaba en contra de esos escritores bohemios que trabajan en cafรฉs, en el garaje, con mala iluminaciรณn, con pocos mediosโฆ En su opiniรณn, el escritor debรญa tener una oficina de la misma manera que la fรกbrica tiene una sede. Tanto es asรญ que llegaba a afirmar que, si la comida procedรญa de la escritura y el autor trabajaba en el salรณn de su casa, la familia y los amigos deberรญan hacer vida en la cocina aunque fuera una estancia menos elegante y acogedora. De nuevo, la pasta manda.
El equipamiento
Para poder cumplir las reglas anteriores, es imprescindible tener un buen equipo de trabajo. En el caso de Hubbard, el escritor contaba con dos mรกquinas de escribir. Mientras trabajaba con una de ellas, la otra se estaba reparando y recuperรกndose de las cien mil palabras por mes que le habรญa tocado mecanografiar el mes anterior.
La materia prima
Si no hay materia prima, es tonterรญa que la fรกbrica estรฉ funcionando. En ocasiones es mejor parar la producciรณn y esperar a que haya nuevo material. Lo mรกs probable es que, cuando la factorรญa se vuelva a poner en marcha, se obtengan mejores resultados en una semana que en cuatro si no habรญa nada que contar.
Cuidar los detalles
Aunque en la actualidad este consejo pueda resultar anacrรณnico, sรญ que da una idea de cรณmo Hubbard se planteaba el negocio de escribir. Para รฉl era imprescindible comprar papel de buena calidad. No solo poque fuera un seรฑorito, sino porque el malo amarillea antes. Un manuscrito amarillo demostraba que era antiguo y que habรญa sido rechazado en varias ocasiones por otros editores, lo que provocarรญa que los siguientes a los que se le presentase lo volverรญan a rechazar al sospechar de su baja calidad. Tambiรฉn ponรญa especial atenciรณn en cรณmo se presentaba mecanografiado el original. De hecho, afirmaba que, para hacer dinero de la literatura, era mรกs รบtil apuntarse a un curso de mecanografรญa que de escritura creativa.
El departamento de ventas
Libros, novelas, jabรณnโฆ para Hubbard todo era lo mismo. La cosa era vender el producto y hacer el mรกximo dinero posible. Por tanto, defendรญa que el escritor tenรญa que tener un departamento de ventas que no estuviera formado ni por un crรญtico, ni por un estudioso sino, simple y llanamente, por un comercial. ยซValen mรกs que el 10% que cobran y ademรกs harรกn aquellas cosas que por humildad y pudor tรบ no te atrevas a hacer en el campo de la promociรณnยป, defendรญa.
Equilibrio y evoluciรณn
Hubbard afirmaba que era necesario encontrar ese equilibrio entre calidad y cantidad. ยซEscribe poco y tu soltura descenderรก. Escribe demasiado y caerรก tu calidadยป, afirmaba. Para รฉl, ese equilibrio estaba en 70.000 palabras al mes, aunque lo verdaderamente importante era que la calidad del producto mejorase dรญa a dรญa.
Es un hecho que alguien que siga estos consejos nunca ganarรก un Premio Nobel de literatura. Sin embargo, tal vez pueda dar la entrada para comprarse una mansiรณn, montar una iglesia propia y, en el futuro, arrebatarle a Hubbard el Rรฉcord Guinness al autor mรกs publicado del mundo que, aunque parezca mentira, estรก muy muy por encima de la producciรณn literaria de Cรฉsar Vidal. Ni mรกs ni menos que 1.084 tรญtulos publicados entre febrero de 1934 y marzo de 2006.
Que ascazo de tรญo #Pukerainbows