Julia Heffernan empezó como muchos jóvenes: ganándose la vida en un empleo que nada tenía que ver con su formación académica. Después de terminar la universidad (estudió ilustración y literatura infantil), se incorporó al servicio de atención al cliente de la aplicación de mensajería GroupMe.
«Nunca pensé que vería mi trabajo en un panel publicitario de Times Square o en la portada de The Washington Post», asegura Heffernan a Yorokobu. Hace más de dos años abandonó el área de usuario para pasarse al plano artístico. Ahora se dedica por fin a la ilustración y, entre otras cosas, a diseñar emoticonos.
Sus creaciones han aparecido en carteles y periódicos, pero todo empezó en el seno de la app donde simplemente atendía a los clientes. «Tuvimos una hack week en la que cada uno tenía que desarrollar un proyecto diferente y yo decidí intentarlo con los emojis porque siempre me habían gustado», cuenta McGrath.
Los usuarios de la aplicación pedían a menudo nuevos pictogramas que incorporar a la colección habitual de Apple o Android. «Pensaban que nosotros teníamos algo que ver», dice Heffernan. Unas peticiones que también le sirvieron de impulso. De esta manera creó una serie de diseños que sus jefes supieron apreciar. Tanto es así que GroupMe se convirtió en su primer cliente como ilustradora emoji.
«Queríamos hacer nuestra propia versión de las clásicas caritas sonrientes amarillas», indica la artista. Ideó nuevas figuras con distintas variaciones de tamaño, color y forma de los ojos hasta conseguir un set que la aplicación usa en la actualidad. Los personajes − hay una sirena, un mago, un culo con tanga y una figura practicando yoga − tienen la piel azulada.
Heffernan considera que su estilo ha evolucionado mucho desde entonces. Ha tenido tiempo y oportunidades para forjarse una marca personal: ha trabajado tanto para startups como para grandes compañías como Comedy Central. Diseñó para esta última una serie de emoticonos que publicitan la serie Key & Peele en anuncios de televisión y carteles ubicados por todo Estados Unidos (incluida Times Square en Nueva York). Algunos de ellos se convirtieron en emojis para los teclados.
«Suelo comenzar haciendo una búsqueda en Google Imágenes para inspirarme», asegura. Si su objetivo es conseguir una cara de enfado, las fotografías de personas enfadadas le proporcionan ideas para plasmar la expresión de la mejor manera posible.
Los siguientes pasos también tienen lugar en la pantalla de su ordenador, ya que afirma no hacer bocetos con lápiz y papel. «Voy directamente a un programa de ilustración y después uso uno de edición de imagen para terminar el dibujo». Cree que la parte más difícil es capturar una emoción o idea en un espacio tan reducido.
Aunque suele trabajar en su casa de Brooklyn, a veces se desplaza a un espacio de coworking cercano. «Intento mantenerme motivada y cumplir con un horario aunque no tenga una oficina como tal», explica.
Este año ha diseñado 88 pictogramas para The Washington Post. Representan a cada una de las mascotas de los equipos que han participado en el torneo de baloncesto de la NCAA. Otros de sus trabajos han servido como telón de fondo para las entrevistas realizadas durante la Comic-Con de San Diego, para completar el teclado de la aplicación Emojiary o ilustrar las piezas de un puzle para Ceaco.
No engaña a sus clientes: «Soy sincera cuando les indico los tiempos que necesito y a la hora de decirles si su propuesta es la más adecuada». A veces el proyecto que le proponen solo consta de una temática (el verano, por ejemplo), y en otras ocasiones llegan con una lista completa de pictogramas que le piden dibujar.
Aunque no tiene claro cuál es su emoji favorito entre todos los que ha creado, admite sentir predilección por una bolita azul que diseñó para GroupMe. El personaje está enfundado en un chaleco salvavidas y mira al frente con cara de espanto.
¿Los más difíciles? «El trabajo que hice para Key & Peele, porque tenían que ser adaptables a tamaños muy grandes y muy pequeños para poder colocarlos en los carteles», explica.
Ahora está embarcada en otros proyectos, pero asegura que le gustaría hacer nuevos emojis para Apple. Como la empresa solo incluye aquellos que forman parte del estándar de Unicode, no será fácil. Pese a todo, Heffernan no se queja. Diseñar unicornios multicolor y perros con orejas de reno es un oficio que tiene sus recompensas.
————————————————————–
Todas las imágenes de este artículo son propiedad de Julia Heffernan
Así trabaja una diseñadora profesional de emoticonos
