Si hay un binomio difícil de separar es el de literatura infantil y juvenil e ilustración. Casi el 90% de este tipo de libros lleva algún tipo de elemento gráfico que ayuda a hacer más apetecible a su público objetivo adquirir el hábito de la lectura.
Para fomentar esta sana costumbre en niños y jóvenes nació hace casi una década el FLIC, un «festival de experiencias y creación literaria que invita al público a disfrutar de la literatura y las artes», cuentan desde Tantágora, la asociación sin ánimo de lucro de Barcelona que lo organiza y que lleva casi tres décadas realizando proyectos en torno a la literatura infantil y juvenil. Su décima edición está prevista para los días 13 y 14 de marzo de 2020 en el Museu del Disseny de Barcelona.
De las muchas actividades que tendrán lugar en el marco de este evento multidisciplinar, se encuentra una Feria de Creación Literaria sobre obra gráfica, libros, propuestas de juego y cultura en torno a este tipo de literatura. Durante la misma, 40 ilustradores podrán exponer y vender su obra a modo de promoción. A través de un concurso, los profesionales de este campo que quieran participar en la misma podrán presentar su candidatura hasta el 30 de noviembre inscribiéndose a través de la web y enviando su portfolio.
«Cuantos más agentes, más editores puedan ver la obra de un ilustrador, más posibilidades tiene de ser contratado», explica Magalí Homs, directora del festival. Se trata, pues, de brindar a los profesionales del dibujo una gran oportunidad de dar a conocer su trabajo entre quienes trabajan en el mundo editorial. Y para hacerlo aún más valioso, cada año escogen a una galería de arte especializada en ilustración que se encargará de seleccionar a los candidatos. En esta ocasión será Miscelánea, un espacio artístico multidisciplinar de la Ciudad Condal, la que se ocupe de ello. Los ganadores se darán a conocer el 13 de enero.
FLIC está dirigido a fomentar la lectura no solo entre el público juvenil e infantil. «El festival quiere que las familias, las personas, en definitiva, leamos y leamos por gusto, porque nos apetece leer», explica Homs. «Y sabemos que para poder hacer esto, muchas veces aliarnos con otras artes va muy bien: con la ilustración, con la música, con la danza… Y es a partir de aquí que nace el festival, con este objetivo de acercar la literatura a familias y a escolares desde un punto de vista un poquito más artístico».
Este evento tiene por objetivo, explican en su web, acercar iniciativas internacionales a partir del crossing art literario y pone especial interés en incentivar la acción literaria en espacios poco habituales y en acercarla a públicos con riesgo de exclusión social. Barcelona, Vic y Madrid (actualmente se está celebrando en Móstoles hasta el 30 de noviembre) acogen este festival itinerante que invita al público a experimentar diferentes maneras de vivir la literatura y que favorece la creación interdisciplinaria con la participación de todos los agentes implicados: familias, profesores, bibliotecarios, escritores, ilustradores, jóvenes creadores, etc.
En su programación, en la que aún se están ultimando detalles, se incluirán talleres familiares, presentaciones de libros, conferencias, un mercado de la edición, la Feria de Creación Literaria y un evento especial dirigido a jóvenes ilustradores: el European Network FLIC, «talento emergente que ilustra literatura», explican desde la organización.
Se trata de un programa internacional dirigido a estudiantes de escuelas de ilustración y diseño, bachillerato artístico y profesionales del sector cuyo objetivo es fomentar la relación entre literatura e ilustración. De entre sus participantes saldrán los ganadores del Premio Network FLIC, que se darán a conocer el próximo mes de diciembre y cuya entrega de galardones tendrá lugar durante la celebración del festival en marzo.
¿Por qué un premio dirigido a estudiantes y no a profesionales? Todo parte, explica Homs, de un comentario preocupante que les hacían las escuelas de ilustración con las que trabajaban y colaboraban desde antes de empezar con el festival: «que sus alumnos, los futuros ilustradores de literatura infantil y juvenil, no leen (o no leían en ese momento) literatura infantil y juvenil. Y es entonces cuando empezamos a crear este Network de escuelas de ilustración». Es, según la directora del FLIC, «un premio de ilustración de literatura infantil y juvenil. Y es ahí donde nosotros queríamos hincar el diente, donde queríamos propiciar esa relación con los futuros creadores que tienen una relación como más directa y básica con la literatura, que es la ilustración».
La propuesta era sencilla: esos futuros ilustradores debían leer un texto de este tipo de literatura e ilustrarlo. El tema para esta edición fue «Personajes singulares», una galería de individuos ficticios hechos de un material que los hace ser, actuar y pensar de una manera nada estereotipada, alejada de los cánones. Los candidatos debían ilustrar un fragmento de una obra literaria universal que da la organización sobre un soporte tridimensional. En este caso fue un frasco de cristal.
El jurado está formado por profesionales de todos los ámbitos. «Lo que nos interesa mucho es que sea gente muy diversa desde diferentes puntos de vista del sector que tenga relación con la literatura infantil y juvenil, tanto sea de la parte más de negocio (el editor, el librero…) como de la parte creativa», comenta Homs sobre la composición del mismo. «Y también de esas instituciones que conglomeran diferentes agentes. Sobre todo, que sea poliédrico, que tenga relación con la literatura y que pueda aportar diferentes puntos de vista sobre ella».
El panorama de la ilustración infantil y juvenil en España ha cambiado mucho en los últimos 15 o 20 años, comenta la directora. «España iba un poco atrás en la cola en este tema si comparamos con otros países europeos. Ahora muchos de los ilustradores de nuestro país están siendo contratados por editoriales de fuera. Evidentemente, tendría que ser más. Pero ha habido un cambio». Ello se debe, en parte, a la mayor oferta formativa en este sector que se encuentra en todo el país. También es importante el gran número de ilustradores destacados que se dedican también a dar clases. Todo ello, opina Homs, sitúa a la ilustración española en un buen nivel, aunque admite que aún deben mejorar las cosas. La buena noticia es que ya vamos por el buen camino.