Barra libre con los Frankensteins más chungos. ¿Existe mejor plan para un sábado?

Blackenstein (1973) Directed by William A. Levey Shown: Eddie Turner

Tomarse el vermú a palo seco un sábado al mediodía está sobrevalorado. Otra cosa es hacerlo rodeado de Frankensteins, pero no de los clásicos, sino de los más cutres de la historia del cine. Es el plan que propone VHZ para el próximo 21 de marzo, y también el 25 de abril, en la Sala Equis de Madrid.

Mientras los aficionados al cine de terror convencional debaten sobre si La novia, la enésima reinterpretación del universo de Frankenstein protagonizada por Christian Bale, mejora o desmerece a sus antecesoras,VHZ prefiere mirar directamente a las versiones más desastrosas del personaje de Mary Shelley.

El evento, en el que, durante 90 minutos, se mezcla stand-up con la proyección de fragmentos de películas, tráilers y comentarios en directo, hará un repaso a algunas de las adaptaciones más escalofriantes —y no precisamente por el terror que generan— del moderno Prometeo.  Al frente del show está Carlos Palencia, el también director del CutreCon y uno de los impulsores de Cinecutre.com, un santuario digital dedicado a reivindicar el valor de las joyas del infracine.

Su premisa es sencilla: el mito de Frankenstein no solo ha producido obras maestras del cine de terror, también ha generado una cantidad asombrosa de experimentos fallidos que resultan fascinantes.

«Los Frankenstein que repasamos en VHZ son reinterpretaciones delirantes de un mito universal llevadas al terreno del disparate, el exceso y la chapuza más entrañable», explica Palencia.

El director del evento se refiere a títulos como:

Frankenstein Island, «donde Jerry Warren convierte el horror gótico en una alucinación playera de saldo»;
Los monstruos del terror (1970), una producción española que junta a varios monstruos clásicos con una alegría suicida;
Santo y Blue Demon contra los monstruos, «ejemplo perfecto de ese cine mexicano capaz de mezclar lucha libre, terror y desvergüenza»;
Blackenstein, «un subproducto de la blaxploitation que transforma al monstruo en una criatura tan improbable como fascinante»;
Dracula vs. Frankenstein, «de Al Adamson, que directamente parece montada con retales de otras películas y decisiones tomadas a ciegas»

«Son películas —añade— hechas con tan poco sentido del ridículo y tanta fe en sí mismas que acaban siendo irresistibles».

 

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En definitiva, un plan ideal para el sábado por la mañana (sobre todo uno como el de mañana, con la borrasca Martinho haciendo de las suyas), porque además de todo lo dicho arriba ¡habrá barra libre!

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Patrick Thomas

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