En las trincheras de la Gran Guerra se leía prensa

Evasión. Esa era una de las principales necesidades del soldado británico durante la Primera Guerra Mundial. Todo valía con tal de no pensar en una trágica realidad capaz de deprimir a cualquiera. Desde manualidades – fabricando cosas como anillos, mecheros o jarras -, hasta la edición de revistas y diarios repletos de historias, poemas y unos cuantos chistes.
Sirva como ejemplo Hecho en las trincheras (Made in the trenches, en inglés), la publicación de las tropas británicas que aspiraba a entretener entre batalla y batalla. Nacida en 1916, la revista pretendía reflejar la realidad de la Armada Británica, o al menos eso decía su editor, el escritor George Goodchild.
Una realidad disfrazada con ciertas pinceladas de humor. Las historias, poemas e ilustraciones que los mismos soldados escribían en la revista intentaban arrancar una sonrisa a sus compañeros. Aquí el mensaje de un capitán a otro, con algunas modificaciones del soldado que hizo las veces de mensajero:
hecho en las trincheras ilustración
La historia de un soldado que, convaleciente en el hospital, relata la inmensa pena que le produce no poder contar bien la historia que tantas veces le han narrado para animarle. El lado irónico que resulta de pensar que todos los militares, en algún momento, serán prisioneros.
O los siete consejos que debería seguir toda mujer enamorada de un soldado británico para entrenarlo de cara a la batalla. «Hazle que atienda tus órdenes sin dudar, se acostumbrará a ello» o «darle una ración doble de besos porque habrá mucho queso en el campamento militar» forman parte de las sugerencias que ofrecían los soldados en la revista.
La publicación de Goodchild no era gratuita. Los beneficios iban destinados al proyecto Star and Garter Home, un centro de caridad que proporciona – aún en la actualidad – atención sanitaria a los soldados y marines retirados.
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Hecho en las trincheras no era la única revista para evadirse que nació en el seno del ejército británico. La cabecera más leída era The Wipers Times, una publicación satírica elaborada por el batallón número 12 del régimen de Nottingham y Derbyshire. Tras descubrir una antigua imprenta abandonada en Ypres (Bélgica), se lanzaron al entretenimiento y el humor bélico.
No les fue nada mal, teniendo en cuenta que The Wipers Times acabó rivalizando con otra publicación, Punch, reconocida por el Gobierno británico como la revista que mejor acercaba la actualidad del frente al ciudadano medio. Ambas publicaciones compartían una misma filosofía: el uso de la comedia como alivio de la tensión, el miedo y la pena causadas por la lucha.
Ejemplos que demuestran que la literatura no era algo ajeno a los soldados. En diciembre de 1915, en un artículo de The Wipers Times, uno de los combatientes reclamaba que se enviasen más libros británicos a las trincheras. «Lo que se quiere allí es una compañía amigable de un buen libro para distraer la mente de la contemplación del escenario tan terrible», decía.
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Comprensiblemente, a los soldados no les iban los ensayos, sino las obras de fácil lectura. Historias de aventuras como Los Treinta y Nueve Escalones, de John Buchan, o el cuento del talismán de La Pata de Mono, de W. W. Jacobs. Todas ellas se publicaron a principios de la guerra, en 1915, cuando los bandos aún se estaban formando y la tensión se incrementaba día a día. El mismo contexto en el que nació Hecho en las Trincheras.
Leyendo la revista, tal vez el humor de entonces ya no tenga gracia, o tal vez haya que ser soldado para entenderlo. En cualquier caso, estos pasatiempos bélicos son hoy son auténticas joyas de la historia.
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Todas las imágenes de este artículo, extraídas de Made in the trenches, forman parte del dominio público

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Patrick Thomas

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