Libertalia fue el nombre de una presunta colonia de piratas que se estableció en la costa norte de Madagascar a finales del siglo XVII. Estos piratas funcionaban de manera igualitaria, repartían equitativamente los botines, elegían capitán por votación y no hacían distinción de raza o de sexo. Inspirados por estas leyendas, unos jóvenes han decidido surcar los mares en unos veleros comunales. Se llaman la Alternative Sailing Community y están abiertos a cualquier persona que quiera vivir en el mar de una manera diferente.
Contactar con ellos no fue fácil. La mayoría vive desconectado de internet. Por suerte, un miembro llamado Ramin Krause, autodeclarado como el ‘internet guy’ del grupo, contestó a mi email y me contó un poco sobre esta comunidad que se define a sí misma en cuatro puntos identitarios:
- Enseñar a navegar.
- Conectar diferentes comunidades alternativas y crear una red de barco-comunas.
- Compartir su arte y habilidades circenses para vivir a base de donaciones.
- Reciclar, reciclar y reciclar comida, barcos, partes de barcos, ropa y todo lo que encuentren.
En abril de 2014 el grupo se reunió en Panamá para preparar una gran travesía. Esta les llevaría a cruzar el Canal y aventurarse en el Océano Pacífico domando los vientos y surcando las olas. La tripulación confirmada consistía en cuatro personas. Les faltaba uno. A través de la página web y de Facebook hicieron un llamamiento y congregaron a diversos trotamundos para elegir a un quinto. ¡Cuál fue su sorpresa cuando se presentaron 15 personas! Por suerte, otros barcos se sumaron al proyecto y así, en una especie de caravana pirata, se dirigieron al Pacífico. Antes de partir, les dio tiempo a grabar un docu-reality de los preparativos y un videotutorial sobre navegación.
Alternative Sailing Community Teaser from VOIIAGE on Vimeo.
Libertalia Episode 2 from VOIIAGE on Vimeo.
Sailing Lessons 01: Where is the wind? from VOIIAGE on Vimeo.
El grupo principal partió a finales de abril a bordo del velero Starseeker (Buscador de estrellas), atravesaron el Canal de Panamá y llegaron a las Islas Galápagos. A partir de ahí se dejaron llevar por las corrientes marinas y la infinita posibilidad de las más de 20.000 islas esparcidas a lo largo de esta inmensidad oceánica. La travesía duró siete meses en los que visitaron diversos lugares como Marquesas, Tahiti y Tonga.
«La mayoría de la gente encuentra más de 1.000 razones para no hacer algo. Para no salir de sus casas, para no viajar, para no conseguirse un barco, para no formar una comunidad navegante… Pero para nosotros no hay razones, es la vida misma, no hay nada más», indica Mayan, uno de los participantes, al principio del primer capítulo de la serie documental.
A mediados de noviembre de 2014 el Starseeker llegó finalmente a Nueva Zelanda. Sus tripulantes se desperdigaron por la isla norte y quedaron para reunirse justo ahora con el fin de reparar el barco y planear una nueva aventura. Para tales propósitos iniciaron una campaña de crowdfunding que no se consumó, algo que ni mucho menos les ha parado los pies.
Actualmente se encuentran en Whangarei arreglando el Starseeker y poniendo a punto otros dos barcos que se les han sumado al proyecto, el Lare y el Four Winds (Cuatro vientos). Si todo va bien, en mayo zarparán de nuevo, esta vez a Fiji. Que el viento cuide de ellos.
Para irte a piratear con ellos visita su web Alternative Sailing Community.