Merry Jagër Christmas: una Navidad llena de villancicos cañón

Desde que Charles Dickens se sacó de la chistera a Mr. Scrooge, los personajes que odian la Navidad son un clásico tan habitual como el caganer del belén. Además, es fácil empatizar con ellos si la Navidad es una acumulación de encuentros familiares con tus cuñados, aglomeraciones masivas en tiendas, sobredosis de actividad del aparato digestivo y villancicos depresivos de zambomba y pandereta. Con semejante panorama, suena hasta lógico comportarse como un grinch.

Jägermeister decidió, sin embargo, que la Navidad que merece la pena es la que materializaba en canciones navideñas sin azúcar, baba y monotonía. La marca alemana ha tirado de algunos de los grupos que forman parte de Jägermusic, su agitador programa de apoyo a bandas emergentes, para crear Merry Jäger Christmas, una recopilación de clásicos festivos pasados por el filtro de la música surf, el garaje, el punk y el space rock más etéreo.

El proyecto nació «después de ver un documental maravilloso que se titula Jingle Bell Rocks. Trata sobre la historia de un coleccionista de discos especializado precisamente en vinilos de villancicos. La historia es delirante y entrañable a la vez», explica Arnau Sabaté, responsable de Jägermusic.

Para Sabaté, era contingente «quitarle el polvo a la viejas canciones, adaptarlas, agitarlas, darles la vuelta y ponerles reverb y fuzz». Y así, a base de reverb, fuzz y decibelios a cholón ha nacido una recopilación que incluye a Tiki Phantoms, Baywaves, The Zephyr Bones, Los Mambo Jambo, Los Bengala, Holögrama, Ocellot, Terrier, King Cayman y Sen Senra.

Conviene escuchar este abanico de canciones con ganas de divertirse y dejando los prejuicios junto al saco de carbón de reyes, es decir, bien lejos. Así es como se disfruta, por ejemplo, El Tamborilero recién salido del averno, a un Santa Claus is Coming to Town cargado de onirismo y psicodelia, o La Marimorena más cafre grabada nunca.

Como declara Arnau Sabaté, «la compilación es absolutamente variada. Tenemos la suerte de que las bandas que han participado en el proyecto le han puesto muchas ganas y han quedado unas versiones muy personales de cada uno de los temas, que identifican muy bien la idiosincrasia de cada grupo. Al mismo tiempo, es un argumento que define muy bien el programa Jägermusic, que busca apoyar la escena musical emergente con un criterio muy transversal».

Espíritu navideño a 40 grados de temperatura

La grabación del disco es la prueba palpable de que uno puede imbuirse de buenos sentimientos y espíritu navideño aún con las chanclas en los pies. Que estos villancicos macarras lleguen a la vez que la cesta de Navidad y los niños de San Ildefonso implica comenzar a desarrollar la idea mucho antes.

Primero había que proponer el proyecto a las bandas, cuadrar agendas y, la parte más difícil: que los grupos adaptaran sus versiones. «Este era el objetivo principal del proyecto: sacarle la caspa a los villancicos tradicionales y hacer algo divertido y arriesgado a partes iguales», señala Sabaté.

Para la grabación, Jägermusic invadió La Atlántida Studio, en Barcelona durante el verano. «Por allí pasaron, a razón de banda por día, los diez grupos, aprovechando que durante esa semana se celebraba el Vida Festival y que algunas de las bandas que grabaron el villancico tocaban en nuestro escenario Jägermusic», cuenta Sabaté. El resultado se puede disfrutar en Soundcloud, Spotify, Apple Music, Xbox Music, Deezer, TIDAL y una decena adicional de plataformas de música.

Si Mr. Scrooge hubiera pillado esta lista de villancicos plenos de energía, hedonismo y beats por minuto, probablemente no tendríamos un Cuento de Navidad tal y como lo conocemos, pero el humano habría sido mucho más feliz. ¡Punk, garage y buenos deseos para 2017!

 

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Patrick Thomas

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