Fotógrafos que sacan dinero bajo las piedras para hacer periodismo de calidad

«Creo que vivimos una época dorada del periodismo. Dentro de 50 años hablarán de este momento como del boom del periodismo». Es lo que opina Edu Ponces, 33 años y miembro del colectivo español Ruido Photo. Acaban de presentar su trabajo conjuntamente al diario digital El Faro de El Salvador en E.CO Santos, un festival de colectivos fotográficos de Latinoamérica y España, organizado por el Estudio Madalena en la ciudad costera próxima a São Paulo.
Sala Negra
Ruido Photo encarna un nuevo modelo de reporterismo. Podríamos llamarlos low journalism. Ellos han dedicado seis años a los dos trabajos que exhiben en Brasil. ‘En el camino’ relata la odisea de los migrantes centroamericanos que intentan atravesar México para llegar al El Dorado soñado de los Estados Unidos. «Son cerca de 4.000 km. en los que las mujeres son violadas, hay asaltos y secuestros perpetrados por el crimen organizado, y un tren de mercancías, llamado ‘La bestia’, para alcanzar la frontera estadounidense», relata Edu Ponces, que fue jefe del departamento de fotografía de El Faro, en El Salvador, el primer diario digital de América Latina.
En el caso de ‘En el camino’, el equipo de Ruido Photo pasó un año y medio en México acompañando a los migrantes en su travesía. Cruzaron el desierto y el Río Bravo; visitaron los prostíbulos donde las mujeres migrantes son víctimas de las tratas, y las zonas donde el crimen organizado secuestra y asesina de forma indiscriminada a los que huyen de la miseria. «Intentamos conocer todos los ángulos del fenómeno sin preocuparnos de la noticia del día», asegura Edu. El trabajo ha sido plasmado en dos libros y una película.
‘Sala Negra’, el segundo proyecto propuesto en el festival E.CO. Santos, se centra en el triángulo norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y Salvador), que se ha convertido en el punto más violento y mortífero del planeta. «La tasa de homicidios de Honduras triplica la de México y multiplica por 100 la de España», subraya Edu.
Sala Negra
Este proyecto nace con la aspiración de entender las razones por las que en estos tres países se mata tanto. Cada miembro del equipo exploró un lado distinto, como el tema de las pandillas, las ‘maras’, o la normalización de la violencia, que está insertada en la vida cotidiana de las personas. La conclusión de Ruido Photo es que el problema es mucho más complejo de lo que parece. «El factor principal quizás sea la ausencia del Estado. El otro es la migración, que causa la desestructuración familiar. Sin olvidar las armas. La centroamericana es una sociedad muy armada. En El Salvador hay más guardas de seguridad que policías. En Guatemala las leyes que regulan las armas son absurdas: lo que está prohibido es tener más de 300.000 balas. Imagínate qué ley», analiza Edu.
Con base en Barcelona, Ruido Photo se define como un colectivo que hace fotoperiodismo sobre temas de violaciones de derechos humanos y grandes problemáticas sociales, sobre todo en Latinoamérica. El objetivo es comprender y profundizar. Es un periodismo caro y lento, para el que han tenido que buscar nuevas formas de financiación.
Reciben dinero de ONG internacionales, de agencias públicas de cooperación y de empresas privadas, sobre todo en EE UU. «Aecid pagó un documental sobre mujeres migrantes. También nos apoyan el Open Society Foundations, el proyecto de George Soros para promocionar un periodismo independiente en países en desarrollo, y el ICCO, una agencia de cooperación holandesa. Nos ha costado mucho, pero hemos conseguido que fondos que tradicionalmente iban a programas de desarrollo de un país, sean destinado al periodismo de calidad, porque creemos que esto ayuda al desarrollo democrático de un Estado», explica Edu.
Sala Negra
Este grupo de fotoperiodistas intenta conseguir financiación hasta debajo de las piedras para llevar a cabo investigaciones de calidad: becas, presupuestos para programas culturales, venta de fotos del día a día a medios tradicionales, clases de fotografía… Todo suma para este proyecto innovador, en lo que hay auténticos supervivientes. Sus historias han sido publicados no solo en El Faro, sino en medios de comunicación del calibre de The York Times, Miami Herald, Proceso (México) y Gatopardo (Colombia).
Trabajan en colectivo porque llegaron al periodismo en una época en la que los medios tradicionales ya estaban en plena crisis. «La profesión nos obliga a hacer más que fotografías: buscar dinero, hacer un trabajo periodístico global, y ser nosotros el medio difusor de nuestros reportajes. Es la realidad del fotoperiodista de mi generación», explica Edu. En Ruido Photo hay tres fotógrafos, un diseñador, una periodista y una persona de administración y búsqueda de fondos. Todos juntos, funcionan como una miniagencia independiente. Edu cree que este es el modelo para producir historias de calidad. «Los fotoperiodistas de mi generación que están haciendo cosas interesantes se sirven de plataformas como Ruido», asegura.
Sala Negra
El caso del colectivo brasileño Mídia Ninja, si cabe, es aún más radical. Hacen periodismo en red y, al mismo tiempo, son el medio difusor de su propio trabajo. Pero para que sea sostenible, viven en casas colectivas donde duermen, trabajan y hacen vida social hasta 30 personas. Su modelo está basado en la «desmonetarización de los productos y la valorización de los procesos». El tiempo libre se convierte en el gran capital del grupo.
«Las casas colectivas son las bases de nuestro sistema de comunicación. Representan no solo una forma de trabajo, sino también un modo de vida que cambia la forma de producir y de pensar. En vez de pagar 30 alquileres, pagamos solo uno. Tenemos un solo coche. Nadie en Mídia Ninja tiene sueldo. Hay una caja común a donde va a parar todo el dinero y de donde sale, según nuestras necesidades», cuenta Rafael Vilela, uno de los miembros de Mídia Ninja en São Paulo e invitado al festival de Santos. Hay más de 150 casas de este tipo en todo Brasil, aunque las que funcionan como domicilios y redacciones estables son ocho.
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Mídia Ninja procede de una experiencia pionera llamada Fora do Eixo, un proyecto que nació hace 10 años de la unión de pequeños colectivos interesados en promover la producción cultural independiente de músicos brasileños. «Estos grupos comenzaron a organizar eventos y enseguida surgió la necesidad de comunicar qué era el nuevo proyecto y los nuevos artistas», recuerda Rafael.
Su diferencial es la alta calidad fotográfica del trabajo, tan buena que hasta la prestigiosa agencia Magnum les ha invitado recientemente a participar en un proyecto fotográfico en Rio de Janeiro. Fue una cobertura paralela del Mundial, de la mano de la Revista Zum de fotografía.
Cabe destacar que los fotógrafos de Mídia Ninja son los mismos que arrancaron su andadura dentro de Fora do Eixo y que, con el tiempo, han ido aplicando su experiencia y el nuevo lenguaje a los temas de actualidad. «En Fora de Eixo nacieron la fotografía en tiempo real, el streaming y las redes sociales, cubriendo espectáculos, festivales, giras. La forma de tratar la luz y esta lectura más compleja del mundo, que es la característica de la producción fotográfica de Mídia Ninja, tiene que ver con un planteamiento estético ligado a la cultura, el teatro, a la música», aclara Rafael.
FOTO: Mídia Ninja
En 2011 se produce el salto a la actualidad, por decirlo de alguna forma. «En el congreso de Fora do Eixo, nos dimos cuenta de que teníamos un grandísimo potencial de comunicación, pero que estaba siendo aplicado solo a la parte institucional de nuestras actividades. Entonces tuvimos la idea de abarcar las cuestiones sociales», cuenta Rafael. Desde entonces, su campo de acción, además de las protestas de 2013, ha sido la cuestión indígena y otras «cuestiones sociales del Brasil profundo».
«En 2012 retratamos la ‘crackolandia’ aquí en São Paulo y la crisis protagonizada por la etnia GuaraniKaiowáen Mato Grosso do Sul. Viajamos 15 días por 10 aldeas en conflicto y cubrimos lo que acontecía en tiempo real», relata Rafael. «Nos identificamos completamente con la causa indígena porque también vivimos en comunidad. Cuando vamos a una aldea, somos recibidos mucho mejor que otros periodistas. Conseguimos tener una forma de diálogo mucho más intensa», añade.
http://youtu.be/t-0CLfbiKlU
Gracias a su producción masiva y de óptima calidad, Mídia Ninja obliga a los grandes medios de comunicación a tratar temas que normalmente no serían abordados. «Nuestra estrategia es colocar las mejores imágenes y los vídeos online y en alta resolución para la libre distribución. Hasta hace poco usábamos las redes sociales más conocidas. Mídia Ninja solo comenzó a tener un portal este año, el día antes del inicio del Mundial», explica Rafael.
Hasta donde se sabe, el modelo de Mídia Ninja no tiene parecido en ningún otro lugar del mundo. Su producción está basada en el concepto de autoría colectiva de la fotografía. «Creemos que el autor no es el fotógrafo que hace el click. Si el fotógrafo puede captar una imagen in situ es solo porque hay otros equipos en la red, en nuestras casas, trabajando para difundirla. La foto solo existe si hay alguien subiéndola a las redes sociales en tiempo real. Por eso, entendemos que los productos generados son altamente colectivos», afirma Rafael.
FOTO: Mídia Ninja
La venta de imágenes nunca ha sido un objetivo de Mídia Ninja, que distribuye todos sus contenidos de forma libre. Su modelo de financiación es complejo. Además de las casas colectivas, realizan más de 400 festivales en red y mantienen una relación estrecha con organizaciones internacionales, como la Ford Foundation, que financia proyectos específicos. «Tenemos una lógica de crowdfunding orgánico. La gente puede donar a través de nuestro portal. También hay personas que donan tiempo libre y disposición», indica Rafael.
Ruido Photo y Mídia Ninja representan dos intentos de hacer periodismo de calidad al margen de la crisis irreversible que atraviese sector. «El modelo que conocíamos ha fracasado. El periodismo como negocio está hundido. No hay dinero para informar. Los periodistas ya no nos ganamos la vida donde nos la ganábamos. Y pese a eso, se está haciendo el periodismo más increíble de la historia reciente», afirma Edu Ponces. «Mira eldiario.es. Un tipo inventa lo del periodismo ciudadano, monta un periódico online y en un año y medio le está haciendo la competencia a El País en internet. El colectivo Dromómanos es otro ejemplo. Recorrieron toda América Latina e hicieron un blog con las historias periodísticas más relevantes. Ahora publican en los grandes medios y acaban de ganar el premio Ortega y Gasset con un macrorreportaje sobre el narcotráfico», agrega.
FOTO: Mídia Ninja
«Nosotros somos muy baratos. No estamos en Mídia Ninja para hacer dinero. Lo que nos mueve es la confianza en lo que estamos haciendo y la disposición para hacerlo», dice Rafael. «Estamos provocando al periodismo para que encuentre un nuevo significado. Pero la transformación está en un campo mucho más amplio. Hablamos de un nuevo sistema económico que debe cambiar por completo las relaciones de trabajo y de la sociedad. Cuando debatimos sobre cómo va a ser nuestro futuro, incluso planteamos que Mídia Ninja deje de existir una vez cumplido su papel de estimular la creación de nuevas estructuras en los campos donde actúa. Nuestro reto es no dejar de dialogar con un número cada vez más amplio de personas, aumentar el nivel de conciencia y garantizar el acceso a pensamientos más complejos», resume.
«Todo eso está pasando sin dinero y creo que los de nuestra generación construiremos el nuevo modelo. Cuando empiece a consolidarse y a ser económicamente sostenible, todos los que estamos haciendo las cosas a pulmón le sacaremos mucho jugo. Venimos de hacer de todo con cero medios, no de estar sentados en una redacción cobrando 4.000 euros. Mi generación está haciendo cosas que ahora llaman alternativas, pero dentro de 10 años ya no seremos los alternativos», concluye Edu, de Ruido Photo.
FOTO: Mídia Ninja
FOTO: Mídia Ninja
FOTO: Mídia Ninja
VI Congresso Nacional do MST
 
Autor de las fotos de E.CO Santos: Walter Costa:
 
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Patrick Thomas

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