Desde su fundación, la revista MAD ha diseccionado a través del humor la situación política mundial, las películas, la música, el cine, la televisión, los famosos, los videojuegos y otras manifestaciones sociales.
Ahora, una página web permite descargarse todas y cada una de las portadas de la publicación. Un material que ayuda a entender la mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI con un poco menos de rigor que la Enciclopedia Británica, pero con más risas.
En 1952, el dibujante, guionista y editor Harvey Kurtzman publicó el primer número de MAD. En un primer momento, esta cabecera era una revista de cómics convencional que publicaba los trabajos de diferentes autores y que, por sus características, estaba sometida al estricto control de la Comic Code Authority.
Esta asociación creada en 1954 tenía como objetivo velar porque el contenido de los cómics, habitualmente dirigidos a un público infantil y juvenil, fuera acorde con la moral norteamericana de la época.
En otras palabras, para que un cómic pudiera ser publicado y entrase en los circuitos de distribución convencionales debía contar con el visto bueno de la Comic Code Authority, para lo cual no debía contener sexo, violencia explícita, drogas y todas esas cosas que gustan a los más jóvenes, pero no tanto a sus progenitores.
Después de 23 números publicados, los responsables de MAD decidieron transformar la publicación en una revista de humor. La principal consecuencia de esta decisión era que ya no estaba sujeta a la censura previa de la Comic Code Authority, lo que le permitía abordar temas políticos, escatológicos y ligeramente sexuales.
Fue también en esa época cuando apareció por primera vez Alfred E. Newman, personaje caracterizado por su sonrisa bobalicona, sus pocas luces, su frase «What, me worry?» y que, a partir de entonces, aparecería en la practica totalidad de portadas de MAD.
Gracias a esa nueva filosofía y contenidos, MAD se convirtió en una de las publicaciones más populares de Estados Unidos. Tanto es así que, durante años, se negó a incluir ningún tipo de publicidad. Sus fuentes de financiación se limitaban a las ventas en quiosco, las suscripciones, la edición de libros, merchandising, juegos de mesa e incluso una colección de joyas.
Con esa arriesgada decisión, los responsables de la revista buscaban poder hacer sátira de cualquier tema sin miedo a represalias por parte de los posibles anunciantes o de aquellos que eran objeto de su humor, algunos de los cuales no dudaron en recurrir a los tribunales para defender sus intereses.
Este fue el caso de Irvin Berlin, Cole Porter y Richard Rodgers, que demandaron a la cabecera por haber hecho una serie de historietas en las que proponían letras alternativas a las canciones de estos famosos compositores. Finalmente, el juez falló a favor de a publicación, que se libró de abonar los 25 millones de dólares reclamados por los músicos.
Quitando ese caso y algún otro sin mayor trascendencia, lo cierto es que MAD no ha recibido demasiadas demandas a lo largo de su historia. Al menos si se tiene en cuenta sus más de seis décadas de actividad y la cantidad de personajes que han sido objeto de mofa por parte de sus dibujantes y guionistas.
Presidentes de los Estados Unidos, líderes políticos de otros países, cantantes, actores, ídolos de quinceañeras, personajes de videojuegos, movimientos juveniles, avances tecnológicos, tendencias sociales como el ecologismo, presentadores de televisión o temas de actualidad, como la supuesta pedofilia de Michael Jackson y los abusos sexuales de Bill Cosby y Harvey Weinstein, han protagonizado las portadas de esta revista.
Unos contenidos que, vistos en conjunto, permiten repasar sin mucho problema la historia de la segunda mitad del siglo XX y lo que llevamos del XXI.
Ese material está ahora a disposición de cualquiera que desee consultarlo e incluso descargarlo libremente gracias a la titánica labor realizada por Dough Gildford.
Este coleccionista y aficionado a MAD ha creado una página que contiene todas las portadas publicadas por la revista en estos años años en sus números regulares, así como las de los números recopilatorios, las de los especiales y los libros de bolsillo.
Además, la web incluye curiosidades referentes a la revista, los sumarios de todos los números e incluso listados orientativos de precios para que los coleccionistas sepan valorar cuánto cuesta su colección o lo que deben pagar por ese ejemplar que les falta y que, en algunos casos, como sucede con el numero uno de MAD en perfecto estado de conservación, puede alcanzar los 7.500 dólares, algo más de 6.400 euros.
Considero un importante aporte a la cultura mundial, la medida libertad de expresion todas las publicaciones les permite establecer un estilo de informacion digerible por el estandar de publico en el mundo. Gracias por mostrarme algo más de MAD…