Hunter S. Thompson llegó a reconocer que sus mejores libros los escribió estando ebrio, mientras que a Hemingway se le atribuye la autoría de una frase que resume a la perfección la filosofía de muchos autores: «Escribe borracho, corrige sobrio».
Si el alcohol sirvió de combustible para que algunos escritores legendarios pudieran prender la mecha de la inspiración, un grupo de autores de Portland ha decidido llevar esta forma de crear al extremo. Son los responsables de The Drunk Series, un experimento etílico cuyo objetivo es escribir guiones en estado de embriaguez.
Antes de comenzar a beber y escribir, los autores se prometieron que, saliese lo que saliese, sus creaciones serían producidas en forma de cortos. El resultado fueron seis historias de entre cuatro y siete minutos que se están cosechando una audiencia importante en YouTube.
Por si la creatividad de un equipo de guionistas borrachos fuera insuficiente, el experimento lo culmina un grupo de actores que se pusieron ante las cámaras en un estado similar de embriaguez. «Le pedimos a nuestro valiente y talentoso elenco que fueran descuidados y estuvieran borrachos en las días y noches de rodaje», explican.
A golpe de parodia
Todo comenzó en 2013 con Star Drunk. La primera entrega de esta serie escrita bajo los efectos del alcohol no es sino una parodia de todas esas películas y series espaciales lideradas por La guerra de las galaxias y Star Trek.
Y tras esta parodia galáctica llegaron cinco entregas más realizadas con el mismo formato: una sátira sobre los programas televisivos para encontrar pareja (Love Drunk), otra de las películas de extraterrestres (Dread Drunk), un corto mofándose de las famosas series de médicos (Med Drunk) y sendas burlas de las superproducciones sobre superhéroes y zombis (Super Drunk y Dead Drunk, respectivamente).
El argumento de los cortos es prácticamente lo de menos. Además, nada de actores famosos; simplemente intérpretes desinhibidos gracias a los licores facilitados por una destilería local.
Con los intérpretes en ese estado un rodaje resulta más difícil de lo habitual. El caos vivido en la grabación de cada corto se puede disfrutar, también, en pequeños vídeos que muestran lo que pasaba detrás de las cámaras. Cada escena está llena de recordatorios a los intérpretes y de parones para intentar que la escena salga medianamente bien.
Humor escrito por borrachos convertido en un arma de doble filo: ver a alguien ebrio estando sobrio no siempre es divertido. Sin embargo, estos cortos que rezuman alcohol han sabido encontrar su hueco en internet, demostrando que sobre formatos no hay nada escrito.
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