Podría ser el enésimo trabajo fotográfico hecho a través del Google Street View si no fuese por su título. En realidad, es muy distinto de todos los ensayos basados en el apropiacionismo que circulan en los circuitos fotográficos. Su sinceridad y su toque autobiográfico han hecho que un número cada vez mayor de personas se interese por la Agoraphobic Traveller.
«Siempre me ha gustado mucho la fotografía, pero nunca he sido una fotógrafa profesional. Un día empecé a buscar algo en Google Street View y, mucho antes de ser consciente, estaba haciendo pantallazos de lugares y personas que me resultaban interesantes. Al principio no me lo tomé muy en serio, pero se lo enseñé a mi hermana y me animó a que siguiese». Así nació Agoraphobic Traveller, de Jacqui Kenny, a principios de 2016. El paso de su ordenador a una cuenta de Instagram, que ya tiene casi 20.000 seguidores, fue muy rápido.
Jacqui Kenny visita lugares remotos sin moverse de su casa, en Londres, por una razón muy sencilla: padece una agorafobia severa y tiene pánico a subirse a un avión. Con el objetivo de superar su fobia, ha reunido más de 26.000 capturas en la que muestra escenas cotidianas en paisajes urbanos inusitados como Sun City, en Arizona, o Baganuur, en Mongolia.
En sus imágenes, que recorta en un formado cuadrado, vemos a una mujer en una carretera llena de polvo en algún lugar perdido de Perú, una calle inundada de sol en Touba, Senegal o un camello cruzando una avenida en los Emiratos Árabes Unidos. Entre sus seguidores hay una gran variedad de perfiles: desde aficionados a la jardinería hasta viajeros empedernidos, cineastas, arquitectos, artistas y, por supuesto, personas anónimas que padecen su mismo trastorno, una agorafobia que por momentos la ata literalmente a su casa.
«Llevo lidiando más de 20 años con la ansiedad. Sufrí mi primer ataque de pánico a los 20 y pocos, pero en aquella época nadie hablaba de salud mental. Ni siquiera mi doctor supo explicarme qué era la ansiedad y los ataques de pánico. Llegó a decirme que podía deberse a algo que había comido aquel día», cuenta Kenny.
Su primera experiencia con la agorafobia ocurrió durante un vuelo de Nueva Zelanda a Tonga. La autora de este proyecto experimentó angustia, pánico y unas ganas tremenda de salir del avión. «Tuve que recorrer a mi poder de autocontrol para no derrumbar la puerta del avión en pleno vuelo. Las cosas mejoraron, pero después de otro periodo de estrés comencé a empeorar. En algunos momentos no era capaz ni siquiera de alejarme 10 metros de mi casa. Hace ocho años me fue diagnosticada la agorafobia», añade.
Hoy Kenny convive con este trastorno, cuya intensidad varía constantemente. Reconoce que siente una sensación de malestar cada vez que sale de su zona de confort. «Hay veces en las que simplemente voy al supermercado y parece que he escalado el Everest. Otros días las cosas van mejor. Intento salir de casa todo lo que puedo para enfrentar mis miedos. Las vacaciones y los viajes son especialmente duros para mí y no solo por el tema del transporte, sino porque los destinos suelen ser lugares poco familiares», asegura.
Agoraphobic Traveller arrancó el año pasado, cuando Kenny perdió su empleo tras una década en la industria cinematográfica. «Fue un momento particularmente estresante de mi vida. No estaba lista para aventurarme en el mundo en aquel momento, pero necesitaba un proyecto creativo para mantener mi mente centrada. Simplemente me sentía como si fuese la única cosa que podía hacer», cuenta desde Inglaterra.
Kenny pasó años seleccionando imágenes en movimiento para varios directores de cine. Este ejercicio le proporcionó un excelente entrenamiento visual. «Cuando empecé a explorar el mundo del Google Maps, me di cuenta de que las cámaras del Google Street View me estaban ayudando a descubrir y a desarrollar una cierta estética y un peculiar punto de vista, y al mismo tiempo me daba la capacidad de ser curadora del mundo, tal y como lo estaba viendo», relata.
Tras más de un año seleccionando y recortando imágenes sin parar, Kenny ha desarrollado un estilo propio, que algunas revistas especializadas incluso comparan con el del italiano Luigi Ghirri. «Puedo pasar horas en una tienda de libros de fotografía. Hay una maravillosa muy cerca de mi casa en Londres. Se llama Claire de Rouen Books y yo me quedaría a vivir allí si estuviese permitido. La fotografía es mi lenguaje preferido. Parece capaz de despertar emociones en mí como ningún otro medio», afirma Kenny, a quien recientemente le han ofrecido hacer exposiciones en varios países.
Escoge los lugares en base a un criterio lumínico. Prefiere los que están o muy cerca o muy lejos del ecuador, o sea, aquellos sitios que tienen una luz extrema. «Me encanta cuando la luz está alta y los árboles están en una especie de piscina hecha por sus propias sombras. Amo los lugares que poseen colores vivos en su arquitectura y moda, como en América del Sur y en África. Adoro los cielos azules y soy muy fan de los jardines en los desiertos. En especial me chiflan las ciudades llenas de polvo. Cuando los coches de Google pisan el polvo, se consiguen imágenes que parecen salidas de otro mundo», explica esta mujer, que es completamente autodidacta.
Lo más llamativo de este ensayo es que ha reunido a su alrededor una comunidad de personas que padecen agorafobia y que, gracias a este proyecto, consiguen un cierto alivio en su día a día. «No solo me ha puesto en contacto con personas de todo el mundo que pasan por luchas parecidas, sino que hablar abiertamente de ello me ha hecho sentir mejor y más grande. Las enfermedades mentales generan un cierto estigma y yo pensaba que me juzgarían por eso, aunque la realidad ha demostrado lo contrario. He recibido todo tipo de apoyo y muchos ánimos. Es increíble porque ahora hay mucha gente que me habla de su salud mental», asevera.
En una ocasión concreta, Kenny llegó a sentirse apoyada por sus seguidores de Instagram cuando se vio obligada a subirse a un avión para asistir a la boda de su hermana en Nueva Zelanda. «Ha sido una de las cosas más difíciles que he hecho en mi vida. Estoy muy contenta de haber pasado por eso. La comunidad de Instragam me ha ayudado mucho. Dije que estaba a punto de volar y me dieron muchos ánimos. Fue un momento muy especial para mí», reconoce.
Kenny sueña algún día con visitar los lugares exóticos que de momento solo mira desde su pantalla. Reconoce que sus preferidos son Mongolia, Perú, Chile y Senegal. «Las personas que padecen algún trastorno mental a menudo tienen una perspectiva diferente sobre el mundo. Mucho los ven como algo negativo, pero en realidad puede ser una cosa muy positiva. Yo animo a todos los que sufren enfermedades mentales a hablar de ello y a no sufrir en silencio. Hasta que empecé este proyecto, no me di cuenta de lo importante que es hablar. Se ha abierto un mundo completamente nuevo para mí», agrega.
Kenny no sabe ni cómo ni cuándo va a poder dar este proyecto por cerrado. «Mientras tanto, continuaré trabajando en mi cuenta de Instagram y usando esta plataforma para generar un debate sobre la salud mental. He empezado a pensar en una exposición para la que me gustaría usar solo pantallas. Podría incluso haber algo de realidad virtual en ella. A lo mejor la haré el 10 de octubre, que es el Día Mundial de la Salud Mental», revela.
[…] Si tienes agorafobia, a lo mejor la fotografía puede ayudarte. Sal de casa con Google Street View. […]
Genial!
Que guay, me encanta
Me ha encantado este articulo ! Como la fotografia puede ayudarnos en nuestro dia a dia .