Hace tiempo que asistimos a la era en la que las mรกquinas parecen tomar el mando, supuestamente para que las personas no tengan que trabajar tanto. Es mรกs, en Espaรฑa, muchos empleos estรกn en riesgo de automatizaciรณn, y eso viene generando bastante incertidumbre entre buena parte de la poblaciรณn. Aquรญ entrarรญan oficios como el de barrendero, auditor de cuentas o taxista. Otro tipo de empleos, en cambio, parecen proliferar por todas partes, aunque muchos consideren que estos trabajos no tienen ningรบn sentido para la sociedad.
Una de esas personas es el antropรณlogo y activista David Graeber que, en la primavera de 2013, decidiรณ escribir sobre la existencia de lo que รฉl consideraba los trabajos postureo. El resultado de su corazonada fue un provocativo ensayo titulado Sobre el fenรณmeno de los trabajos de mierda y publicado en una nueva revista de polรญticas revolucionarias. El artรญculo se volviรณ viral y el debate cogiรณ mucha fuerza.
A raรญz de esta especie de investigaciรณn crรญtico-social, Graeber recibiรณ cientos de testimonios y descubriรณ que hay millones de personas perdiendo el tiempo con trabajos inรบtiles y que, ademรกs, ellos lo saben. Pasarse la vida trabajando en algo totalmente innecesario. ยฟEs esta una nueva forma de esclavismo? Puede que sรญ.
En su รบltimo libro, Trabajos de mierda (Ariel), el autor explica que la tecnologรญa ha avanzado en los รบltimos aรฑos lo suficiente como para permitir que muchos trabajos duros y laboriosos sean realizados por mรกquinas. Sin embargo, ese avance no ha servido para liberar a la gente de jornadas semanales de 40 horas y, por el contrario, se han venido ยซinventandoยป toda una serie de trabajos estรบpidos y profesionalmente insatisfactorios para mantener a la gente ocupada de alguna forma y perpetuar el sistema econรณmico irracional en que vivimos.
Graeber habla de curros perniciosos. Trabajos moral y espiritualmente corrosivos. El profesor de Antropologรญa en el Goldsmiths College de Londres argumenta que, desde pequeรฑo, a uno le meten en la cabeza la idea de que las personas quieren algo a cambio de nada. Considera que se demoniza y denigra a los pobres (y tambiรฉn al sistema de asistencia social), porque se considera que las personas que recurren a este tipo de ayudas son vagas por naturaleza y solo quieren gorronear. Aprovecharse de los honrados, de esos que sรญ trabajan y se ganan el pan con el sudor de su frente. Pero esto le parece una falacia. Tiene claro que muchas personas reciben dinero por no hacer absolutamente nada.

El antropรณlogo considera que somos una civilizaciรณn basada en el trabajo (ya no en el productivo, sino en el trabajo como un fin en sรญ mismo). ยซEs como si hubiรฉsemos dado nuestro consentimiento colectivo para nuestra propia esclavizaciรณnยป, expone en un libro que explora de forma brillante la delgada lรญnea que separa el poder del sometimiento. ยซEl resultado es que el resentimiento, el odio y la sospecha se han convertido en el pegamento que mantiene unida a la sociedadยป.
Lo peor de todo es que muchas de las personas con trabajos de mierda se sienten fatal por currar en cosas que consideran totalmente innecesarias. Como si no tuvieran energรญa. Y, para colmo, una gran sensaciรณn de vacรญo les invade. Es mรกs, el influyente autor piensa que los niveles de depresiรณn de la sociedad estรกn vinculados con eso. Esta es, al menos, una de las conclusiones que extrae de los numerosos testimonios que recibiรณ durante la elaboraciรณn de su trabajo.
ยฟCรณmo puede uno saber si el trabajo que desempeรฑa pertenece a la apestosa categorรญa? La generosidad de los desmotivados ciudadanos que respondieron a su llamada le permitiรณ establecer una clasificaciรณn de cinco tipos de empleos sin sentido.
Lacayos. Estos empleos existen simplemente para hacer que alguien, como un jefe, se luzca o se sienta importante. Por ejemplo, un recepcionista mal pagado en un lugar que no necesita realmente tal puesto. Lugares donde, con suerte, sonarรก el telรฉfono una vez al dรญa, pero donde queda muy bien, de cara a la galerรญa, decir que se cuenta con una o dos personas para tal tarea.
Esbirros. Trabajos que tienen rasgos agresivos y, sobre todo, que solo existen porque otras personas los contratan. ยซEl ejemplo mรกs obvio son las fuerzas armadas nacionalesยป, explica el autor. ยซLos paรญses necesitan ejรฉrcitos solo porque otros paรญses tienen ejรฉrcitos; si nadie tuviera un ejรฉrcito, no serรญan necesariosยป. Y lo mismo puede decirse de la mayorรญa de los grupos de presiรณn, especialistas en relaciones pรบblicas, vendedores telefรณnicos y abogados corporativos.
Parcheadores. Esos ยซempleados cuyo trabajo solo existe porque en las empresas se producen defectos de funcionamiento o fallos, y estos trabajadores estรกn allรญ para resolver problemas que no deberรญan existirยป. Un ejemplo claro de esta categorรญa serรญan los subalternos cuyo trabajo consiste en intentar arreglar el daรฑo causado por superiores descuidados o incompetentes.
Marca-casillas. Empleados contratados รบnica y principalmente para permitir que una empresa pueda afirmar que estรก haciendo algo que, de hecho, no hace. Un ejemplo serรญan las llamadas comisiones de investigaciรณn que se forman ante determinadas situaciones como el destape de un caso de corrupciรณn polรญtica, para (supuestamente) llegar al fondo del asunto.
Supervisores. Aquรญ entran dos categorรญas: la de aquellos ยซcuya labor solo consiste en asignar tareas a los demรกsยป (algo poco รบtil), y el de aquellos supervisores ยซcuyo cometido consiste en crear tareas de mierda para los demรกs, supervisar esas tareas, o incluso crear trabajos de mierda del todo nuevosยป. Un ejemplo clรกsico serรญa el de los (habitualmente poco productivos) mandos intermedios.
Graeber, que se considera anarquista desde que tenรญa 16 aรฑos, asegura que los trabajos postureo son tan innecesarios que incluso la persona que los desempeรฑa es incapaz de justificar su existencia. Pero tienen que pretender que existe alguna razรณn para que exista dicho empleo. Y ese serรญa, justamente, ยซel elemento de mierdaยป.
Ahora bien, Graeber advierte que no hay que confundir los trabajos postureo con los curros de mierda. Estos รบltimos son malos por diversas razones โson difรญciles de realizar, tienen condiciones terribles o estรกn muy mal pagadosโ, pero muchas veces son muy รบtiles para la sociedad. Por ejemplo, el de un obrero de la construcciรณn. Los trabajos de mierda, en cambio, suelen ser muy respetados (y pagan bien), pero son completamente inรบtiles y las personas que los realizan lo reconocen (secretamente, eso sรญ).
De hecho, estos trabajadores de postureo nunca hacen huelga. No lo necesitan. Graeber pone como ejemplo de esto รบltimo el paro de seis meses del sector bancario irlandรฉs en los aรฑos 70. ยฟHubo algรบn impacto en el paรญs? Ninguno. Pero una huelga de enterradores o de enfermeros sรญ puede sembrar el caos en una ciudad en cuestiรณn de dรญas.
El escritor comenta a Yorokobu que parece que hay que mantener estos empleos imaginarios y hacer que la gente trabaje ocho horas al dรญa, haya algo que hacer o no. Algo que, tal y como tambiรฉn apunta, resulta un tanto paradรณjico en el actual sistema de economรญa capitalista, donde se supone que lo รบltimo que harรญa una empresa con รกnimo de lucro serรญa pagar a trabajadores que en realidad no necesita.
ยซSiempre que escucho a la gente quejarse de que ยซlos robots vienen para quedarse nuestros trabajosยป y predicen graves consecuencias, pienso ยซespera, ยฟestรกs diciendo que es simplemente imposible que un sistema capitalista de libre mercado maneje el problema de la abundancia?ยปยป, explica con cierta ironรญa. ยซSi hay mucho menos trabajo por hacer y mucha riqueza, ยฟno hay manera de que podamos simplemente distribuir el trabajo necesario, de tal manera que todos puedan compartir la recompensa? ยกPensรฉ que el capitalismo debรญa ser eficiente!ยป.
ยฟSigue creyendo que reducir las jornadas laborales es mรกs fรกcil de lo que parece, y que se trata de una cuestiรณn de voluntad polรญtica? ยซLas compaรฑรญas que han experimentado el pasar de una jornada de ocho horas a una de cinco (con el mismo salario) encuentran que la productividad aumenta, por lo que el rรฉgimen de trabajo no se puede explicar por la eficiencia econรณmicaยป, comenta sin rodeos.
Segรบn el antropรณlogo, todo obedece a una cuestiรณn polรญtica y moral. Estรก convencido de que los miembros de la clase dominante han llegado a la conclusiรณn de que una poblaciรณn feliz y productiva con tiempo libre en sus manos es un peligro mortal. ยซEn los aรฑos 70, y sobre todo a principios de la dรฉcada, cuando todos daban por hecho que el trabajo industrial estaba a punto de desaparecer por completo, hubo un gran pรกnico por parte de los ricos y poderosos. Todo estรก bastante bien documentadoยป, argumenta.
Pero, ademรกs de las polรญticas, esgrime razones morales para explicar todo este guirigay. Cree que resulta muy conveniente para la clase dominante la creencia de que el trabajo es un valor moral en sรญ mismo, y de que todo aquel que no estรฉ dispuesto a someterse a algรบn tipo de intensa disciplina laboral durante la mayor parte de sus horas de vigilia no merece nada.
Por eso, afirma, una de las cosas en las que tanto la izquierda como la derecha parecen estar totalmente de acuerdo es en eso de que la existencia de mรกs puestos de trabajo es siempre algo bueno. ยซPueden estar en desacuerdo sobre la mejor manera de crear empleo, pero dan por sentado el hecho de que la gente deberรญa estar en todos los puestos de trabajo y trabajar arduamente en ellos, o no merecerรญan nada desde el punto de vista moralยป, reflexiona algo resignado. ยซIncluso los polรญticos radicales tienden a hablar de familias trabajadoras. ยฟQuรฉ pasa con aquellos que solo trabajan con intensidad moderada? ยฟNo merecen nuestra simpatรญa o apoyo?ยป.
ยฟTeorรญa paranoide o descripciรณn bastante acertada de la dinรกmica moral de nuestra propia economรญa? ยฟAcaso es posible, por ejemplo, medir de forma objetiva el valor social? Es difรญcil responder de forma taxativa. Ahora bien, si hay algo seguro para Graeber โque a finales de 1999 se involucrรณ en el mundo de la polรญtica participando en las manifestaciones contra la cumbre de la OMC en Seattleโ es que jamรกs se atreverรญa ยซa decir a nadie que estรก convencido de que realiza una contribuciรณn significativa al mundo que en realidad no es asรญยป.
Madre mรญa, que clarividencia la de este hombre. Duele mucho, sobre todo a los que tenemos trabajos de mierda, como cualquier otra verdad como puรฑos. Pero el caso es que haberlos ailos.
Tengo un trabajo de mierdabdesde hace aรฑos pero me pagan por el. Estos trabajos suelen ser trabajos fรกciles y la gente los acepta porque no se quiere.complicar la vida y entrar en la vorรกgine de escalar en una empresa. Soy libre de salir al mercado a trabajar en algo mรกs interesante y mejor remunerado. Oportunidades mejores las hemos tenido todos. si las hemos dejado pasar es nuestro problema
Genial el artรญculo, excepto porque no hay coherencia entre el primer pรกrrafo y la introducciรณn al segundo. ยซUna de estas personas es el antropรณlogo David Graeberโฆยป ยฟUna de quรฉ personas? ยฟDe las que tienen empleos que no sirven para nada? Por lo demรกs, chapรณ.
Muchos consideran que esos empleos no tienen sentido para la sociedad. Graeber es uno de ellos.