Un pueblo inteligente (antes de las smart cities)

Ahora que las ciudades crecen a gran velocidad y el urbanismo salvaje ha hecho estragos en casi todas ellas. Ahora que se anuncia que el 70% de la poblaciรณn mundial vivirรก en centros urbanos en el aรฑo 2050. Ahora que Naciones Unidas advierte de que este รฉxodo hacia la ciudad puede estallarnos en la cara. Ahora, cuando vemos las orejas al lobo, cobran fuerza conceptos como el de โ€˜ciudad inteligenteโ€™ para intentar paliar los negativos efectos de esta realidad en la economรญa, la polรญtica y fundamentalmente en el medio ambiente.

(Copyright fotografรญas: Herederos de Joaquรญn del Palacio. Fotos cedidas por Rafael Fernรกndez del Amo)

A mitad del siglo XX nadie hablaba de ciudades inteligentes. Ni siquiera existรญa internet, las comunicaciones eran malas y la tecnologรญa de la informaciรณn precaria. Sin embargo, ya habรญa urbanistas visionarios que hablaban de la necesidad de armonizar arquitectura y naturaleza, de la importancia de los espacios pรบblicos, del uso de materiales y mano de obra localโ€ฆ en definitiva, de un planteamiento arquitectรณnico natural y sencillo dirigido a que el hombre viviera mejor. El arquitecto Josรฉ Luis Fernรกndez del Amo (1914-1995) fue uno de ellos. ร‰l nunca construyรณ una smart city, pero sรญ se le puede atribuir el mรฉrito de haber diseรฑado uno de los primeros pueblos inteligentes de Espaรฑa: Vegaviana.

Pero esta historia comienza mucho antes. En 1939, el rรฉgimen de Franco creรณ el Instituto Nacional de Colonizaciรณn para organizar una reforma social y econรณmica de la tierra despuรฉs de la devastaciรณn de la guerra civil. En un intento de transformar el espacio productivo mediante la reorganizaciรณn y reactivaciรณn del sector agrรญcola, se construyeron pantanos y acequias y se levantaron mรกs de 300 pequeรฑos nรบcleos urbanos para dar cobijo a mรกs de 50.000 familias de colonos que se asentaron en ellos. Fue uno de los mayores movimientos migratorios promovidos por el Estado espaรฑol en el siglo XX.

Josรฉ Luis Fernรกndez del Amo formaba parte del plantel de arquitectos de este organismo, dependiente del Ministerio de Agricultura. En 1952, proyecta la construcciรณn de un pueblo de nueva planta en la cuenca del Alberche, cerca de Talavera de la Reina (Toledo). Por primera vez, el urbanista fija su atenciรณn en la vegetaciรณn espontรกnea, plantas silvestres, arbustos y jaramagos, y se plantea edificar un pueblo que circundase รกreas en las que permaneciese la vegetaciรณn. โ€œFue un proyecto adelantado a su รฉpoca en el que no todo el nรบcleo urbano giraba en torno a una plaza mayor, como era habitual. Se trataba de un urbanismo descentralizado, formado por casas especiales, ya que constaban de dependencia agrรญcola, por lo que la circulaciรณn rodada daba a los patios y las casas miraban siempre a espacios abiertos en los que la vegetaciรณn permanecรญa intactaโ€, explica Rafael Fernรกndez del Amo, tambiรฉn arquitecto e hijo del protagonista de esta historia.

Pero el rรฉgimen franquista no parecรญa muy dispuesto a permitir que alguien cambiara su estilo de arquitectura imperialista y el proyecto fue denegado. Sin embargo, el arquitecto no dejรณ de insistir en las bondades de esta nueva forma de organizar la vida de las personas, y tal fue su insistencia que dos aรฑos mรกs tarde se le encargรณ el diseรฑo de una pequeรฑa urbe situada en el norte de la provincia de Cรกceres, donde la construcciรณn del pantano del Borbollรณn, en el rรญo รrrago, habรญa creado una extensa zona de regadรญo. Era el momento de poner en marcha las ideas frustradas dos aรฑos atrรกs. Y eso hizo.

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Encinas

La mayor parte de los terrenos circundantes de lo que iba a ser el nuevo pueblo habรญan sido explanados y convertidos en campos de cultivo. Por eso Fernรกndez del Amo concibe su trazado manteniendo la vegetaciรณn natural, compuesta por encinas, alcornoques y especies de monte bajo, dentro del nรบcleo urbano y en sus alrededores. Las viviendas se abren a estas zonas destinadas a la convivencia y la expansiรณn, constituyendo grandes manzanas rodeadas de senderos para vehรญculos y animales.

El proyecto contemplaba la construcciรณn de 340 viviendas para colonos y otras 60 para obreros. โ€œComo decรญa mi padreโ€, apunta Rafael, โ€œla grandeza de este proyecto es haber podido diseรฑar absolutamente todo: desde el urbanismo hasta el picaporte de la รบltima puertaโ€. Encargos como este son la envidia de cualquier arquitecto hoy en dรญa. Y es que ya no existen proyectos tan completos como fue Vegaviana, que incluรญa, ademรกs de las viviendas y la urbanizaciรณn, la iglesia con casa rectoral; una escuela con siete aulas y viviendas para los maestros; seis artesanรญas y siete comercios; clรญnica y vivienda para el mรฉdico; casa de administraciรณn con juzgado, correos y vivienda del funcionario; edificio social con sala de cine, bar y posada; casa de la hermandad con biblioteca, almacenes cooperativos y porches para maquinaria.

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โ€œEn Espaรฑa primaba el estilo historicista en el peor sentido de esta palabra, es decir, se copiaban formas supuestamente histรณricas, preferiblemente las que correspondรญan al โ€˜Imperioโ€™ y se utilizaban desprovistas de contenidoโ€, seรฑala Javier Marcos, arquitecto que ha firmado algunas de las edificaciones recientes mรกs destacadas de Sierra de Gata, donde se encuentra Vegaviana. โ€œFernandez del Amo recupera el lenguaje racionalista anterior a la guerra civil que estรก mรกs en lรญnea con lo que se hacรญa en Europaโ€. Por eso, para Marcos, Fernรกndez del Amo fue un caso extraรฑo en el momento histรณrico en que se sitรบa.

En lo que se refiere a la arquitectura de Vegaviana, Fernรกndez del Amo hizo una apuesta por la abstracciรณn. Como dice Javier Marcos, se alejรณ de las consignas oficiales de imรกgenes histรณrico-regionalistas y se acercรณ a una arquitectura bรกsica que eliminaba lo superfluo. Fuera cornisas, recercados y elementos innecesarios. Lo importante es la desnudez de sus blancos muros y especialmente los encargados de construirlos: los albaรฑiles del lugar que usan materiales y tรฉcnicas constructivas de la zona avaladas por siglos de tradiciรณn popular, lo que hace que Vegaviana, 60 aรฑos despuรฉs, no haya perdido ni un รกpice de modernidad. โ€œVegaviana es intemporal y el programa sigue funcionando con escasas variaciones: ahora, en lugar de la yunta se guarda la furgoneta, pero la vivienda y su patio siguen siendo plenamente vigentesโ€, asegura Marcos.

Fernรกndez del Amo utilizรณ tambiรฉn estos pueblos para la promociรณn de jรณvenes artistas que decoraron con sus murales la iglesia de Vegaviana y las de los otros 13 pueblos que proyectรณ el arquitecto, dentro de los mรกs de 300 que se construyeron para dar cobijo a estos nuevos colonos, fundamentalmente en la dรฉcada de los cincuenta y principios de los sesenta. Y es que el arte fue โ€˜la otraโ€™ gran pasiรณn de este arquitecto. Ademรกs de su faceta de mecenas en estos pueblos y promotor de las artes de aquella รฉpoca, fue acadรฉmico de Bellas Artes, director del Museo de Arte Contemporรกneo y precursor de lo que hoy es el Museo Reina Sofรญa.

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Inspiraciรณn

Vegaviana ha inspirado a numerosos arquitectos en sus proyectos urbanรญsticos y a su diseรฑador, Josรฉ Luรญs Fernรกndez del Amo, se le reconociรณ por ello. En 1958 recibiรณ una menciรณn de honor en el V Congreso de la Uniรณn Internacional de Arquitectos de Moscรบ, donde no se pudo participar oficialmente al no reconocer Espaรฑa a la URSS. En 1959 recibe el premio anual de la Crรญtica de Artes Plรกsticas, por una exposiciรณn sobre Vegaviana en el Ateneo de Madrid, que por primera vez entregaba este galardรณn a un evento no relacionado con las artes clรกsicas (pintura o escultura). Uno de sus mayores espaldarazos vino de Brasil, donde en 1961 un jurado presidido por Oscar Niemeyer le otorgรณ la medalla de oro en la VII Bienal de Sao Paulo de Planificaciรณn de Concentraciones Urbanas. vegaviana caceres 54

En todos estos premios, asรญ como en la promociรณn de su legado, jugรณ un papel destacado el trabajo fotogrรกfico de Joaquรญn del Palacio (Kindel), autor de las fotografรญas de este reportaje, que se convirtiรณ en uno de sus mejores aliados en la propagaciรณn de la expresiรณn plรกstica de su arquitectura.
En 1998, el Ministerio de Fomento edita la Guรญa de Arquitectura para catalogar e inventariar el Patrimonio Arquitectรณnico de Espaรฑa. Un comitรฉ de selecciรณn formado por siete catedrรกticos de todo el paรญs crea una guรญa con las 767 obras de mayor calidad del siglo XX, y dentro de este distingue 17 de ellas como โ€˜obras maestrasโ€™. Una de ellas es Vegaviana.

โ€œFernรกndez del Amo influyรณ no solo en los arquitectos de la zona, sino en varias generaciones de profesionales que hemos tenido en su figura un modelo a seguir cuando se trata de hacer una arquitectura honesta, con pocos recursos, pero adaptada al medio y a las posibilidades tรฉcnicas del momentoโ€, recalca Javier Marcos; โ€œVegaviana se encuentra entre las diez o doce mejores obras de la arquitectura espaรฑola del siglo XX y como tal seguirรก siendo valorada dentro de la historia de la Arquitecturaโ€.

El reconocido arquitecto Francisco Javier Sรกenz de Oiza tambiรฉn dedicรณ a Vegaviana y a su artรญfice palabras de reconocimiento. โ€œYa estรก el agua, por obra de colonizaciรณn, abriendo surcos de plata sobre la tierra, ahuyentando de paso a la encina que se refugia en el pueblo de nuevo para, antes de morir, brindar un รบltimo servicio al hombre: la sombra beneficiosa y la siesta grata bajo el sol abrasador de esta seca Extremadura. Vegaviana nace con รกrboles. Es curiosa la estadรญstica para los รกrboles de Parรญs o Nueva York. Vegaviana les gana desde su niรฑez porque el arquitecto supo, entre encinas y con encinas, levantar una geometrรญa perfecta de casas blancasโ€.

No solo arquitectos valoran la obra de este profesional adelantado a su รฉpoca. El filรณsofo Josรฉ Antonio Marina reconoce que, fascinado por unas fotografรญas que vio de Vegaviana, lo primero que publicรณ en su vida fue un comentario sobre este pueblo de nueva planta: โ€œEn las difรญciles tierras de Cรกceres ha nacido un pueblo. Brotรณ de la tierra con la misma naturalidad y sencillez que una planta; con la misma humildad y alegrรญa que tienen las encinas y los tomillos entre los que Vegaviana estรก enclavadoโ€.

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Nociรณn de arquitectura

ยซSolo hay una arquitectura: la que sirve al hombre. Pero tenemos el deber, la responsabilidad de hacer que ese hombre quiera vivir mejor. Que la arquitectura le asista en una autรฉntica superaciรณn: la casa, el taller, la escuela, la iglesia, la ciudad. Desde fuera y por dentro, desde el urbanismo a la interioridad. Hacerle grato el entrar en la casa y el salir de ella. Quitar fronteras, chafar orgullos, reducir diferencias, que todo sea recinto de convivencia y el รกmbito de su paz. Que la objetiva virtualidad del arte le llegue al espacio vital y al utensilio. Que se sienta bien y se haga mejor. Que le proteja de la intemperie y le alivie de las fuerzas oscuras que ensombrecen el mundoยป.

Josรฉ Luis Fernรกndez del Amo

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