Todo comenzó con un encargo de dimensiones hercúleas por parte del Banco de Sabadell. La entidad bancaria quería retratar los pueblos y ciudades en los que tenía oficina. Ahí comenzó la interminable vuelta a España de Jordi Bernadó, que cuenta ya con 8 años y aún no ha terminado. La primera remesa de esas fotos está recopilada en Lucky Looks, un libro coeditado por el propio Banco de Sabadell y la editorial de Bernadó, Actar, que montó junto a un amigo hace casi dos décadas, «cuando los bancos aún daban dinero a dos jóvenes con ideas y sin avales».
Este proyecto tenía más cosas buenas. Ha permitido al fotógrafo catalán ofrecer la mirada alternativa a lo que retrataba para la entidad y descubrir la España más irónica y grotesca sin que en ello haya necesariamente un punto crítico sino más bien de la de un aséptico retratante. «bla bla bla»
Welcome to Espaiñ (Actar, 2009) es, como el propio Bernadó define, «una mirada goyesca, entroncada con Berlanga o el Celtiberia Show de Luis Carandell». Es también una reivindicación de la fotografía slow, ya que Bernadó ha recorrido la península cargado con una gran cámara de placas de gran formato, con la que trabaja desde 1993. «Esa cámara da un tipo muy determinado de imágenes, lentas, con un proceso muy laborioso para cada disparo», cuenta el fotógrafo.
Ahí comienza el diálogo que establece Bernadó con quien observa sus instantáneas. «Reivindico el disparo lento y la mirada lenta. La fotografía no tiene que ser el final de algo sino el inicio de una historia para quien la mira». Así, paso a paso, cargado con su mamotreto favorito, Bernadó ofrece con Welcome to Espaiñ la cara B de la España que retrata para una gran compañía como el banco que le hizo el encargo de devorar kilómetros de carretera.
Sobre Jordi Bernadó
Jordi Bernadó nunca estudió fotografía. Estudió arquitectura y no terminó. Justo cuando iba a terminar, «cuando tenía fecha para casarme con la arquitectura», decidió irse con otra. «Empecé un poco por casualidad en el año 93, gracias a una beca Photopress de arquitectura y urbanismo», explica. «Trabajaba como redactor en Cuaderns, la revista de arquitectura y urbanismo del Colegio de Arquitectos de Barcelona. Estar ahí facilitó que fuera dedicándome más a temas fotográficos».
Sus inicios tras la cámara estaban, como se puede apreciar, muy vinculados a la arquitectura. Sin embargo, con el tiempo, «el lenguaje se ha aplicado y se ha pervertido». Bernadó sigue enamorado del mundo construido, de los entornos urbanos pero, con el tiempo, los corsés creativos y estéticos se han ido aflojando aunque no se haya separado nunca de su gran cámara de placas. «Cambio el foco de mi trabajo pero no cambio de cámara. Tengo muchas dudas, pero no esa».