15 ideas para pasar de lo real a lo virtual (y vuelta)

Tenemos tanto poder en nuestras manos que no somos conscientes de las posibilidades para aplicarlo. En ella sostenemos un teléfono móvil con conexiones variadas que nos permite hacer lo que queramos donde queramos y cuando queramos. No hay límites al acceso a la información desde que existen los smartphones. A todos nos deslumbran las aplicaciones móviles pero, ¿unimos bien el mundo real y ese mundo virtual? ¿Se podrían aprovechar más las potencialidades de nuestro teléfono para usar mejor productos y servicios de nuestro día a día? Seguro, a mí se me ocurren unas cuantas ideas ¿Aportas la tuya a este brainstorming?

A nadie se le escapa que el futuro pasa por nuestros bolsillos. En apenas dos décadas el teléfono móvil ha pasado de ser un lujo inalcanzable a convertirse en algo imprescindible, un producto de consumo masivo que se plantó en cada casa y que, con el tiempo, ha conseguido desplazar a la todopoderosa telefonía fija. Pero lejos de quedarse ahí, tras propagarse por todo el mundo, actuó como los virus: mutó. Ahora en los bolsillos no tenemos teléfonos móviles, sino smartphones: ordenadores en pequeño que han eliminado las barreras de espacio y tiempo para hacer cosas porque nos permiten acceder a contenidos online en cualquier momento y lugar.

No vamos a repasar la lista de cosas que hacen los teléfonos móviles hoy en día porque las conocemos de memoria. Pero son tantas que algunas, las más comunes, pasan inadvertidas. O al menos algunas de sus posibilidades para la vida real. ¿Quieres ideas? Se me ocurren a bote pronto quince, algunas de ellas en marcha en algunos proyectos, otras inexploradas o, al menos, no compartidas de forma masiva:

    • Todos leemos contenido online en periódicos, blogs y revistas y, cuando algo nos gusta, lo compartimos en redes sociales. ¿Por qué tan pocas revistas y periódicos impresos no vinculan su edición online con la de papel? Imagina que a cada artículo le acompañara un código BIDI que pudieras escanear y, de esa forma, compartir el enlace a través de redes sociales. A ti te resultaría interesante, pero al editor más aún.
    • Todos somos clientes de alguna franquicia o empresa con múltiples establecimientos. Desde una cadena de supermercados a una entidad bancaria pasando por una cadena de comida rápida o las oficinas de correos. ¿Por qué este tipo de empresas con varias sucursales no crean mapas de Google públicos que la gente pueda guardar y ejecutar desde su móvil vía Google Maps? Así podríamos encontrar de un vistazo cuál es la oficina más cercana al lugar en el que estamos y cómo llegar.
    • Todos sabemos lo que es ir a un evento a hacer relaciones sociales. Tarjeta por aquí, apretón de mano por allá. Pero qué caras e inútiles resultan ahora las tarjetas de visita cuando toda la agenda de contactos está en nuestro terminal móvil. ¿Por qué la gente no inserta en sus tarjetas códigos escaneables para que sus datos de contacto se guarden automáticamente en el teléfono móvil de quien la recibe?
    • Todos sabemos, por desgracia, lo que es buscar empleo. A veces te gustaría que la gente de tu alrededor supiera que buscas trabajo y, a la vez, poder explicarles a todos qué haces y lo bien que lo haces. ¿Por qué no hacerte una camiseta con tu CV e ir enseñándolo allá por donde vayas? Si los carteles de ‘Me venden’ en los coches viejos funcionan esto tiene que funcionar.
    • Todos usamos o hemos usado Foursquare. Todos, además, hemos tirado de geolocalización para ver qué locales hay a nuestro alrededor y qué valoración le dan los usuarios. ¿Por qué los comercios, bares y restaurantes, no intentan aprovechar la fuerza de la unión ‘geolocalización + opiniones’ lanzando ofertas o promociones a cambio de check-ins?
    • Todos vamos por la calle y vemos algo que nos desagrada. Imagina un canal de comunicación con tus representantes locales, tu Junta de Distrito, tu Asociación de Vecinos o tu Ayuntamiento. Imagina que funciona con geolocalización y que denunciar algo es tan fácil como hacer una fotografía y enviarla, para que directamente detecten dónde se ha tomado y vean la actuación a desarrollar.
    • Todos vamos a comprar y vemos algo que nos encanta pero que no podemos o no debemos comprar. En la Red existen las ‘wishlists’, esas listas de productos deseados que podemos compartir con nuestros seres queridos cuando buscan algo que regalarnos. ¿Imaginas que las grandes superficies pusieran códigos escaneables en los productos que permitieran que algo que veas y te guste quede almacenado en esa lista de deseos?
    • Todos leemos revistas. Algunas por su contenido, otras por lo que transmiten… Un estilo, una imagen, una forma de entender la vida. ¿Por qué esas revistas no nos ofrecen una banda sonora? Una lista musical, una selección en forma de tracklist virtual en Spotify u otro servicio. Imagina comprar la revista, escanear y escuchar. O un libro. Seguro que el escritor pensaba en una música mientras escribía. Quizá sirva para ambientar e intensificar la experiencia. ¿Cómo sonaría, por ejemplo, ‘El silencio de los corderos’ con una música adecuada?
    • Todos buscamos, comparamos y vamos a lo que más nos conviene. Imagina tomar la idea anterior y que se pudiera, cruzando datos de varias superficies, adivinar en tiempo real a qué precio está el mismo producto en todas esas tiendas. Y ya, rizando el rizo, poder hacer la compra directamente online, desde tu móvil y en otra tienda, para no tener ni que desplazarte a esa que tiene la versión más barata.
    • Todos los locales ahora presumen de estar en las redes sociales, pero muchos lo hacen torpemente. «Síguenos en Twitter y Facebook», ponen, en un cartel con ambos logotipos. Pero alma de cántaro, si no me dices cuál es tu usuario ¿cómo te voy a seguir? Es más, ¿por qué te voy a seguir? ¿Qué me ofreces? ¿Una invitación vía mensaje directo a cada seguidor? Bueno, entonces podemos planteárnoslo.
    • Todos hemos aparcado nuestro coche y lo hemos perdido en un parking. Hemos dado vueltas y vueltas a todas las plantas y todas las puertas, pero nada. Qué práctico sería tener un localizador con una señal transmitida por una WiFi interna del parking, que combinado con un mapa estilo GMaps nos ayude a encontrar el coche y la ruta hasta él.
    • Todos hemos comprado entradas por internet, o billetes. Pero luego hay que imprimir y llevar el papel. ¿Por qué no, aprovechando la calidad de las pantallas de nuestros teléfonos, un código de barras que puedan escanear directamente de alguna forma sin tener que imprimir el billete o la entrada? Así podríamos comprar tickets para el teatro, el Metro o un billete de avión sin preocuparnos de dónde encontrar una impresora.
    • Todos hemos firmado una petición de algo. A todas estas empresas que trabajan reuniendo peticiones, ONGs que persiguen objetivos y que necesitarían ser más visibles ¿Por qué no crear diarios digitales contando no las noticias que tienen lugar, sino aquellas que van a tener lugar si se consiguen las campañas que se persiguen? Un diario del futuro, suena tentador.
    • Todos conocemos guías de viaje y de ocio que nos proponen rutas fantásticas por ciudades, restaurantes, museos, locales de tapas. ¿Por qué no ofrecer mapas de recomendaciones por ciudades, todos ellos en Google Maps, para que la gente pueda descargarlos y usarlos como una capa desde su propio teléfono móvil? Qué fácil sería llegar así a los sitios en una ciudad desconocida…
    • Todos escuchamos música. Muchos usamos Spotify, Pandora, Grooveshark u otros. Y tenemos decenas, centenares de grupos entre nuestras canciones. ¿No sería genial que nos avisaran cuando alguno de todos esos artistas de los que tenemos canciones tuvieran nuevo material? Un disco nuevo, unos derechos de productoras adquiridos, un concierto en nuestro país…

 

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Yorokobu es una publicación hecha por personas de esas con sus brazos y piernas —por suerte para todos—, que se alimentan casi a diario.
Patrick Thomas

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