El origen de los dichos: ¡A buenas horas, mangas verdes!

Según el libro de José María Iribarren El porqué de los dichos, la expresión A buenas horas, mangas verdes “se dice de todo lo que llega a destiempo, cuando ha pasado la oportunidad y resulta inútil su auxilio”.

Vale, yo creo que esto todos lo sabemos. Pero, lo de “mangas verdes”, ¿de dónde viene?

Parece ser que hace alusión al uniforme que usaban los cuadrilleros de la Santa Hermandad, que consistía en coleto (una especie de chaleco o corpiño de cuero con faldones) y camisa verde de la que se veían las mangas. Y qué hacían estos individuos, preguntaréis. Digamos, para entendernos, que eran los tatarabuelos de nuestra Guardia Civil puesto que se encargaban de guardar la ley y el orden desde antes de los tiempos de los Reyes Católicos.

De hecho, fue durante su reinado cuando se reguló la Santa Hermandad, tribunal con especial jurisdicción que data de la Edad Media, y cuyos miembros tenían la misión de juzgar y castigar los delitos cometidos, sobre todo fuera de las ciudades y los pueblos, por salteadores de caminos.

Debían ser muy monos, tan bien combinados de cuero y verde, tan llamativos, tan pulcros… Hasta que dejaron de ser tan monos y tan buenos.

A diferencia de nuestra actual Benemérita, estos maderos de la época patrullaban de cuatro en cuatro (de ahí lo de ‘cuadrilleros’), no sé si porque así abultaban más y daban más miedito o por hacerse más compañía. Eso ya lo dejo a la imaginación y raciocinio del lector.

El caso es que en un principio funcionaban bastante bien. Pero como la crisis y los abusos de poder no son invento exclusivo de nuestro siglo, este cuerpo –no confundir con el de Elle McPherson en sus mejores años- degeneró tanto que acabó siendo más conocido por sus rapiñas que por su buen hacer. Y por si no fuera poco, también eran famosos por llegar siempre tarde al lugar del crimen, cuando ya no había nada que hacer o los propios implicados en el altercado ya habían solucionado la cuestión. No era extraño, por tanto, que cuando acudían a la llamada de auxilio más de una voz les increpara aquello de “a buenas horas, mangas verdes”. Voz que ha llegado hasta nuestros días.

Sin embargo, no creáis que semejante fama era exclusiva de los cuadrilleros de la Santan Hermandad. La mala fama que tienen -o han tenido, a ver si la vamos a liaaaaaar, a ver si la vamos a liaaaaar, que la policía no es tonta- los cuerpos policiales de todas las épocas no es exclusiva de nuestro país, sino que traspasó fronteras. Si no, preguntad a cualquier guiri, ya veréis cómo me da la razón.

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Patrick Thomas

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