Debe ser Andalucía. Lo de apelar a los atributos sexuales de ambos géneros para reflejar una traslación de la personalidad es previo al nacimiento de Freud y al desarrollo de numerosas teorías de la psicología empleadas en este vigésimo primer siglo. La ilustradora granadina Ana Belén Rivero se fue de vacaciones con su Coño y, desde entonces, repasa su propia existencia a través del velloso órgano.
Ana Belén Rivero dibuja. Por eso, lógico, son muchas las ocasiones en las que se comunica con sus amigos a través de ilustraciones. Como cada verano, Rivero se marchó de Barcelona, la ciudad en la que reside, para tomarse unas vacaciones. Lo anunció con papel y rotulador. Así nació Coño, el escatológico ser que retrata desde entonces la cotidianeidad de la dibujante.
Rivero llevaba un tiempo algo distraída de lo de llenar viñetas, que es un pasatiempo que le ha tenido ocupada desde hace muchos años. De hecho, se licenció en Bellas Artes. «Pero un día, unos extraños seres con sombrero me invitaron a echar unas cañas», explica.
Es decir, le ocurrió lo que a tantas personas que aspiran a ganarse la vida alejadas del pragmatismo que otorga una cuenta corriente saneada. Se vio en la necesidad de pagar el alquiler y su conciencia, en forma de duendecillos cabrones, le espetó el clásico «¡búscate un trabajo de verdad!». Así lo hizo. «Sus argumentos para disuadirme del malvivir que da el dibujo fueron tan convincentes, que durante años me abandoné a los trabajos que pagan facturas», señala.
Si algo tiene que agradecer la granadina al paro es que ha vuelto a coger con ganas lo de contar la vida con el lápiz. «Cada día de mis vacaciones fui dibujando una pequeña viñeta, la fotografiaba y luego la compartía en Instagram con el hashtag #
El personaje de Coño recorre así senderos por los que comparte protagonismo con referencias televisivas contemporáneas, ídolos juveniles noventeros, encuentros con el otro sexo, «rascamientos varios, el desarrollo psicosexual freudiano y Julio Iglesias». Nada, claro, como cuando Rivero tiene la regla.
A pesar de que no era esa la intención inicial, lo cierto es que la iniciativa ha tenido un componente terapéutico para Rivero. «Ha sido un «colocón» muy sano. Recibir el feedback de la gente que disfruta con tus dibujos, poder reírme de temas que lamentablemente siguen siendo tabú ¡y que haya quien conecte con ellos!», declara. «Este diálogo me está ayudando a volver a disfrutar del dibujo y a perderle el miedo a mostrar mis ilustraciones».
La ilustradora seguirá desarrollando su peculiar relación con Coño. Admite que todo está abierto a la improvisación y que no hay ningún plan argumental maestro, por lo que «es muy probable que en el futuro tengan su aparición estelar Culo, Oreja izquierda o Muela del juicio. Por el momento Coño y yo nos las arreglamos bastante bien».
Rivero contempla la posibilidad de imprimir y editar estas desventuras bajo el título «Somos pobres en euros, pero ricos en pelos de Coño». Esto, además, constituye una declaración de principios con la que refleja su intención de dedicarse a lo que realmente le hace feliz independientemente de su rendimiento económico. «A los duendecillos los he terminado bloqueando en el Whatsapp».