Se nos está yendo de las manos. Llega el verano y eso no supone obstáculo para que las barbas de todo aquel que se tenga por relativamente moderno sigan creciendo. Cuenta la leyenda que, incluso, en Malasaña hay un patrulla que te expulsa del barrio si vas afeitado. El caso es que el secreto de un buen creativo está en saber amoldarse a los distintos escenarios que plantean los consumidores. Por eso, queda fuera de toda duda el acierto que supone Beardvertising, el intento de Cornett IMS de convertir estas incontrolables concentraciones de pelo facial en un soporte publicitario.
Todo comenzó como una broma que, al final, se ha ido de madre. Hace seis meses, los creativos Whit Hiler y Jason Kaufman crearon un producto fake para cachondearse con las barbas propias y con las ajenas. Se trataba del Beard Squirrel, el complemento del año para cualquier barba rotundamente poblada. El chiste hizo gracia y se convirtió en viral.
Ahora, seis meses después, el concepto ha evolucionado. Como sabemos todos los que hemos hecho el curso DDD de Marketing para Paletos, cualquier cosa es susceptible de ser monetizada -otra cosa es que seas capaz de hacerlo-. Fue así cómo la broma creció un poco más. «Todo el mundo se queda mirando a una barba épica. Con la relevancia que están adquiriendo términos como el ‘native advertising‘, pensamos que los anuncios situados en la barba serían el más puro ‘native advertising‘ que se puede crear», explica Hiler.
A estas alturas de la historia, el juego se había convertido en una campaña promocional de Cornett para un par de clientes dicharacheros, A&W Restaurants y Eagle One Automotive Products. Sin embargo, la cosa ha vuelto a irse de madre una vez más. «Realmente hemos recibido más de 1.400 peticiones de tíos con barba que querían llevar publicidad», señala el creativo. «Estamos hablando con nuevas marcas para seguir haciendo beardvertising. Nos vamos a divertir un montón con ello».
En Cornett asumen que las modas son pasajeras. El panorama mediático está en constante mutación, así que son conscientes de que han de aprovechar esta tendencia que entroniza a las barbas hirsutas mientras dure. «Haremos algo nuevo cuando las barbas dejen de molar», bromean.
Si algo queda claro es que no existe falta de previsión en sus expectativas. «También puedes colocar un cartel en tu bigote. En verano, podrías incluso engancharlo en una parte del pelo de tu pecho. ¿Podéis imaginar el beneficio adicional que la industria del porno de los 70 habría obtenido de haber dispuesto de esta tecnología del beardvertising?», pregunta Whit Hiler.
Hipsters, tratad de aprender de los errores del porno de los 70 a la hora de monetizar vuestro pelo corporal. Abrazad el barbadvertising y complementad vuestro salario como diseñador gráfico junior con un dinero ganado honradamente.
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Gracias a Borja Prieto, Pepo Márquez y Milena Eresta por la pista.
¡Atención, hipsters, llega el barbadvertising!
