Esta es la historia de cómo el diseño y el arte contribuyeron a rescatar una nación del abismo. Reino Unido estaba a punto de morir de inanición. El país cuyo imperio se expandía por el globo estuvo a pocas semanas de quedarse sin comida en el invierno de 1917. Una extensa red de suministros global proveniente sobre todo de las colonias abastecía el país. Su entrada era siempre por el mar.
Conscientes de esta debilidad, los alemanes atacaron sin piedad a la marina mercante británica. Durante esos gélidos meses, los submarinos germanos consiguieron hundir a más del 25% de los barcos que se dirigían a las islas.
(Mapa de The Smithsonian, muestra el número total de barcos hundidos por los alemanes entre 1914-1918)
Se tomaron numerosas medidas para hacer frente a los U-Boot germanos. Ninguna llegaría a tener la vistosidad que tuvo el programa de camuflaje Dazzle, posiblemente uno de los proyectos artísticos más extensos de la historia.
La iniciativa consistió en pintar los buques británicos con formas geométricas y cubistas absolutamente arrolladoras y chillonas.
Barcos que unos años antes transportaban a pasajeros entre Europa y Estados Unidos fueron reformados y reciclados para transportar soldados. Se emplearon millones de litros de pintura para hacerlo posible.
Foto: National Museums Liverpool; copyright unknown, believed expired
No se buscaba un camuflaje entendido como una forma de esconderse y mimetizarse con el entorno. El objetivo era más próximo a el de las cebras en la naturaleza cuyo pelaje en blanco y negro crea una poderosa sobrecarga visual para los depredadores que las siguen.
Se busca confundir no esconder.
«El camuflaje tradicional no funciona en mar abierto. Las condiciones como el color del cielo, la cobertura de las nubes y la altura de las olas cambian constantemente», explicaba Roman Mars en su programa de radio 99% invisible.
«La estrategia no trataba invisibilizar. Buscaba la disrupción y la confusión», añade Mars.
Los submarinos alemanes utilizaban periscopios para identificar sus objetivos. Para alcanzar a los barcos con un torpedo los comandantes tenían que calcular la velocidad y dirección en la que se movían para poder interceptarlos. «El margen de error era muy pequeño. El camuflaje dazzle tenía la capacidad de variar 55 grados la percepción de los artilleros. Hacía más complicado saber exactamente de qué tipo de barco se trataba», según Mars.
El proyecto fue ideado por el artista e ilustrador Norman Wilkinson durante una salida en barco en la costa británica. El era reservista y tenía lazos cercanos con el ejército.
«Wilkinson escribió a la marina con sus ideas. Intrigados por lo que proponía, enviaron un buque a la base naval de Devonport donde el estaba estacionado para realizar una prueba», explica Sam Willis en la BBC. No fue el único en presentar diseños de camuflaje para la marina pero la propuesta de Wilkinson fue la que más convenció a los altos mandos de las fuerzas navales.
Tras recibir la luz verde, Wilkinson creó un equipo compuesto principalmente por mujeres de la Royal Academy of Arts en Londres cuyo trabajo fue crear modelos de madera de los barcos y probar diseños sobre ellos. Se utilizó un periscopio para poder valorar la efectividad de cada pattern a pequeña escala.
Con los diseños ya definidos, Wilkinson creó un equipo que supervisó los trabajos en puertos repartidos por Reino Unido.
«Supervisaban la pintura de los barcos a partir de los diseños que se les asignaba. Uno de los oficiales encargados de ello fue el artista Edward Wadsworth. El era uno de los fundadores del Vorticismo, un movimiento británico de contracultura que creció a partir del cubismo», añade Willis de la BBC. Se decoraron los barcos de todos los colores, rojo, negro, amarillo, verde, azul.
Wilkinson, un pintor bastante tradicional y realista, tuvo la apertura de miras de incorporar al proyecto un estilo de un movimiento como el vorticismo que renegaba totalmente de su forma de trabajar. El pragmatismo estaba a la orden del día entre tanta guerra y muerte.
«Para la gente de la época, era realmente impactante. Estas corrientes artísticas acababan de llegar y representaban un gran contraste con lo que había antes. Ahora te los encontrabas representados en gigante en cualquier puerto de cualquier ciudad», segun Mars.
Con la entrada de Estados Unidos en la guerra, el gran aliado de Reino Unido también lo implantó en algunos de sus barcos.
La guerra finalizó en 1918 y poco a poco se dejó de utilizar el estilo Dazzle. La invención del radar y el mayor uso de los aviones la hicieron obsoleto.
Pero su influencia no se limitó al ejército. Tuvo un impacto relativo sobre la moda.
(vía DazzleShip.com)
Se celebraron fiestas con temática «dazzle» como la Dazzle camouflage costume ball en 1919.
En la segunda guerra mundial, pese a todo, algunas naves seguían utilizando esta pintura.
La banda OMD llamó su tercer disco Dazzle Ships en honor a este fenómeno histórico en 1983
El milmillonario griego Dakis Joannou encargó a Jeff Koons decorar el exterior de su yate «guilty» y esté se inspiró en el estilo Dazzle para realizarlo.
El arte y el ejército no siempre suelen mezclarse bien. Uno suele buscar la subversión. El otro prefiere el orden y la jerarquía. Pero hubo un periodo de tiempo en la historia cuando la unión de los dos tuvo unos resultados espectaculares.
Dazzle painted ships in the Mersey off the Liverpool Waterfront – oil on canvas by Leonard Campbell Taylor c 1918, Copyright National Museums of Liverpool
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Agradecimientos a National Museums of Liverpool por la cesión de las imágenes.
Fuentes adicionales: Camoupedia, BBC, 99% invisible, The Guardian,