El lenguaje es algo vivo. No es un conjunto de palabras estáticas que se combinan siempre del mismo modo, imperturbable, inamovible. No. El idioma es un ente activo que se adapta a su época, a su entorno y a sus hablantes para no morir como en su día hizo el latín, por mucho que la iglesia Católica se empeñe en tenerlo como su lengua oficial.
Es lógico que en ese proceso de adaptación continua, lo que un día empezó siendo una monumental metedura de pata y un error garrafal que hacía reír a más de un sabio, hoy haya calado tanto en el habla que esté totalmente aceptado por la norma.
Ejemplos hay muchos. Pero vamos a detenernos solo en cuatro. ¿Por qué? Quizá porque las vemos continuamente escritas o las oímos machaconamente en muchos medios de comunicación y todavía algún que otro amante de la lengua no tiene claro si son correctas o no. Aclaremos las dudas de una vez por todas.
A nivel de
«Cumbres a nivel europeo», «debates a nivel de ministros»… ¿Cuántas veces hemos visto escrita y escuchado esta expresión? Se trata de un galicismo que hasta hace relativamente poco era mejor no utilizar. Sin embargo, hoy su uso está aceptado siempre y cuando lleve implícita la noción de ‘altura’, ‘categoría’ u ‘orden jerárquico’. Por tanto, las dos primeras serían correctas. Pero el Diccionario panhispánico de dudas, tal y como nos recuerda la Fundéu, no recomienda su uso en un lenguaje culto cuando significa ‘con respecto a’, ‘en’, ‘en el ámbito de’ o ‘entre’. Por tanto, cuando leamos o escuchemos en alguna conversación frases como «La tensión a nivel de (en el) vestuario es latente» o «La superstición reina a nivel de (entre) la población africana», remanguémonos diligentemente y demos una colleja sonora al autor de dichas frases.
En base a
El uso de esta locución está ya tan extendido que no podemos decir que sea incorrecta. Pero sigue siendo fea de narices. Si lo que queremos remarcar es que una cosa se hace basándose o fundamentándose en algo, ¿por qué no decirlo así? «En base a criterios jurídicos», sería mucho más bonito si lo escribiéramos «basándose en criterios jurídicos». Y además, mucho más corto. Así que dejémonos de bases, que de eso ya se encarga la OTAN, y volvámonos locos: ¿a que no hay narices de usar con base en, basándose en, en función de, sobre la base de… en su lugar? Este mundo es para valientes, no lo olvidéis.
Álgido
En el principio, ‘álgido’ significaba ‘frío’. Pero desde 1983, el Diccionario incluye una nueva acepción: «Dicho de un momento o de un período: Crítico o culminante, especialmente en algunos procesos orgánicos, físicos, políticos, sociales, etc.».
Sin embargo, y mira que ha llovido desde entonces, todavía hay algunos que se empeñan en decir que hablar de «el momento más álgido del debate» es un error. Para una cosa que decimos bien, no vamos a andar liándola.
Decimoprimero y decimosegundo
Si te ha estallado una neurona en el cerebro y temes estar sufriendo un desprendimiento de retina al leer estos dos ordinales, tenemos una buena y una mala noticia para ti. La buena es que tu habla pertenece al registro culto y eso denota mucho nivel. Por eso sabes que lo correcto en ese registro es undécimo y duodécimo. La mala, que la Academia ya ha aceptado esas dos formas. Tan correcto es decir que «El Madrid luchará por la Undécima», como que tal país es «el decimoprimer fabricante de coches del mundo». Eso sí, se aceptan dos escrituras: así, todo juntito y sin tilde (decimoprimero, decimosegundo); o por separado (décimo primero, décimo segundo), en cuyo caso habría que colocar la tilde donde corresponde.
[…] Cuatro expresiones erróneas que ya están aceptadas por la norma […]
«En cuyo caso» es una incorrección.
Deberían mandar a las Reales Academias de las Lenguas de Todos los Países del Mundo (RALTPM) al carajo y dejar que los idiomas evolucionen… lo hicieron desde hace decenas de miles de años y no les ha ido tan mal, pa’ que venga ahora Varga Llosa a decirnos que decir, como decirlo y si hay que decirlo…
Lo gramaticalmente correcto en castellano no es la rareza «en base a», sino que sería «con base en».