Acotemos el escenario a un plano moral no vaya a ser que esto nos quede demasiado largo. Entre las muchas obligaciones que tiene cada ser humano, una de ellas, la eliminación de los estereotipos, es decisiva para dotar al pensamiento de la libertad que necesita. El cliché del programador con sobrepeso y carente de higiene, además de desagradable, es completamente erróneo. Arduino quiere desterrar para siempre esa idea ampliando el número de programadores. Quiere que todos pasemos a formar parte de la nómina. ¿Es posible? Con el kit de Iniciación de Arduino, rotundamente sí.
Cualquiera puede adelantarse al futuro. Dentro de poco tiempo, todos los habitantes del planeta —al menos, aquellos que tengan acceso a su alfabetización— sabrán programar. El código fuente es una herramienta capaz de dotar a los seres humanos de autonomía y un instrumento que, junto con la electrónica, permite materializar de manera práctica la creatividad humana. La personalización de la tecnología pasa por que cada individuo sea capaz de adaptarla a sus necesidades particulares.
Para Massimo Banzi, cofundador de Arduino, la plataforma de electrónica open source y low cost, las personas deben estar expuestas a la tecnología desde que son muy pequeñas. “Deben entender que no es complicado ser, además de un consumidor, un creador”. Por eso, tanto Banzi como el resto del equipo de Arduino querían que la programación no quedara relegada a, benditos sean, los raros de la clase. “La estrategia de Arduino ha sido siempre la de hacer que la tecnología avanzada sea más fácil de entender y utilizar para personas con un conocimiento limitado o inexistente en la materia”, señala el italiano.
Comenzaron su plan de dominación mundial creando placas baratas y las distribuyeron junto a documentación de uso comprensible, algo así como la democratización del conocimiento tecnológico. Se aliaron con otros entes, como la revista Make, que editaba libros de introducción a la electrónica y la programación. Se dirigían a artistas o diseñadores, no a programadores. Incluso desarrollaron con la ayuda de Telefónica I+D, el módem GPRS/GSM, cuya distribución apoya la ‘teleco’ española, es decir, un paso más cerca del usuario común.
Arduino acaba de lanzar un kit de iniciación en el que se incluyen componentes básicos junto a quince proyectos pensados para aprender a entender la programación de una manera práctica, mientras se construyen objetos útiles. “Queremos continuar haciendo las cosas aún más simples”, dice Banzi. “Llevan tiempo pidiéndonoslo, pero no comenzamos a trabajar en ello hasta que teníamos algo mejor que ofrecer que lo que ya había en el mercado. A los pocos meses de comenzar a trabajar nos dimos cuenta de que podía salir algo bueno de esta iniciativa”.
El kit, que no es el más básico que pueden ofrecer según Banzi, incluye más componentes de los requeridos en los quince proyectos iniciales. La idea es que, una vez asimilado el conocimiento inicial, el usuario pueda comenzar a volar libremente por el universo Arduino. El principal problema de la caja para dar los primeros pasos con este kit es su diseño. Está tan cuidado que muchas personas preferirán utilizarlo para decorar sus casas.
El estudio turinés ToDo, cuyo cofundador es Giorgio Olivero, se ha ocupado de la concepción del paquete. Olivero era alumno de Massimo Banzi en Ivrea, donde nació Arduino. Por esa circunstancia, “es una persona que entiende muy bien el proceso de enseñanza en todo este tema. Como dice el diseñador, es la primera vez que Arduino no vende únicamente una placa, sino una experiencia completa”, declara el creador de la plataforma.
Los planes futuros de Arduino pasan por acercar aún más sus productos al usuario no letrado. Todo tiene un cariz de misión vital de liberación humana. “Algunas maneras de disfrutar internet, como las que ofrecen ciertas tabletas, te relegan al papel de actor semipasivo del proceso. Tu trabajo es ser consumidor de contenido propietario. Creemos que la programación, la electrónica o los microcontroladores son tecnologías que liberan a las personas convirtiéndolas en creadoras”, resalta el italiano. Se trata de otro paso para crear mejores ciudadanos. “Si eres capaz de hacer tus propias cosas, verás las que hacen otros con una visión más crítica. No te limitarás a aceptar y pagar, sino que evaluarás los procesos y los entenderás mejor”.